Pensar la ciudad

Septiembre 28, 2022 - 11:35 p. m. 2022-09-28 Por: Benjamin Barney Caldas

“A pesar de que las ciudades solo alojan el 50 [%] de la especie humana, son la causa del 75 [%] de las emisiones de dióxido de carbono. […] Las megaciudades [y] regiones megaurbanas también están invadiendo grandes porciones de las tierras de cultivo más fértiles de la tierra.” Como concluye Ben Wilson: “la especie invasora más peligrosa [es] el Homo urbanus”. Y que: ”Uno de los aspectos definitorios del urbanismo moderno es el intento de alcanzar un equilibrio entre ciudad y naturaleza” (Metrópolis, 2020, pp. 415 a 417). Como serían los ejes urbano-regionales propuestos para Cali, que se cruzan al lado de su Centro, entre la Terminal de buses, la Estación y las viejas bodegas del ferrocarril.

El eje este-oeste de Cali, del puerto de Buenaventura a Palmira, implicaría, primero que todo, mejorar el empate del par vial a los dos costados del río Cali, tanto con la Cr. 1 y su continuidad por La Recta a Palmira, como con la Av. de Circunvalación y el inicio de La salida al mar; y definir normas para sus disímiles costados. El eje norte-sur de Cali, de Yumbo y más allá, a Jamundí y más allá, estaría integrado por las dos vías del tren eléctrico de cercanías, al centro del corredor férreo; y a los dos lados, las calzadas de una autopista urbana, el par vial de las Cls. 25 y 26, dos ciclovías de dos sentidos, andenes arborizados y edificios con comercio en el piso bajo y un amplio pórtico corrido.

A lo largo de dichos ejes habría un plan general de paisajismo para completar la arborización existente a lo largo del río Cali y de la Cr. 1; y de Yumbo a Jamundí se adecuaría en las franjas libres para no obstaculizar los proyectos a realizar más adelante, y mientras tanto impedir que se continúe invadiendo la zona. Habría alamedas sobre las Cls. 25 y 26 de árboles nativos de flores amarillas, rojas, rosadas, azules y violetas, identificando sectores y cruces; serían las más largas, anchas y variadas del mundo, una atracción para propios y visitantes y de gran importancia ambiental, y conformados dos parques aprovechando las amplias curvas del eje sobre la Cr. 12 y la Cl. 34N.

En los dos ejes irían generadores eólicos a los dos costados del corredor férreo, que en el área urbana va en el centro de un espacio de propiedad pública, entre las Cls. 25 y 26, de 110 ms. de ancho; serían generadores de aspas que rotan y de plumas verticales que vibran, de alturas y tamaños según normas, demandas técnicas y propósitos paisajísticos, lo que incluye diferentes colores. Además habría paneles fotovoltaicos en todas las cubiertas de las nuevas construcciones, a los dos lados de los dos ejes, para aprovechar la radiación solar por más de 10 horas al día muchos días de todo el año, al estar la ciudad tan cerca a la línea ecuatorial, y usarla para calentar agua y sobre todo generar electricidad.

Los proyectos urbano-arquitectónicos puntuales para el cruce de los dos ejes urbano regionales y su vinculación con la Estación, la Terminal de buses y las viejas bodegas del ferrocarril, como igual para reutilizar el Molino Roncallo, o resolver el cruce del eje norte-sur con la galería de Santa Helena y sus alrededores, y otros más que surjan, serían ejemplos de cómo alcanzar un equilibrio entre ciudad y naturaleza. No serían invasores de tierras agrícolas ni generadores de gases de efecto invernadero, utilizarían las aguas de las lluvias y las ya servidas, la iluminación natural, y la ventilación cruzada. Como dice Ben Wilson: “traer la naturaleza de vuelta a la ciudad” (p. 426).

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