Alcalde y Gobernador

Alcalde y Gobernador

Junio 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

El Valle del Cauca necesita que el alcalde de Cali entienda que en el valle geográfico del río Cauca la región es más importante que la ciudad, por muy grande que ya ésta sea. Y Cali necesita un gobernador del Departamento cuyo programa parta de que su gran ventaja es el sistema de ciudades que va de Santander de Quilichao a Cartago, que hasta hace medio siglo estaba unido por un ferrocarril. Que vea que la base económica es la industria de la caña, y que ésta exporta productos elaborados y no apenas materia prima, como petróleo, café o banano, por el único puerto importante actualmente entre Panamá y Guayaquil, por lo que hoy constituye la única salida al Pacífico, tanto para el interior del país como para Venezuela e incluso Brasil, asunto en el que ha insistido Carlos Jiménez en sus columnas. Y por supuesto, un gobernador y un alcalde que vean que la gran amenaza es el problema medioambiental, y que el narcotráfico sólo pagará impuestos cuando se despenalice, disminuyendo además el problema de la drogadicción al tratarlo como un problema de salud pública.Son pocos los objetivos que el gobernador debería buscar. La urgente terminación de la malla vial del Departamento. La reimplantación total del Ferrocarril del Pacífico. Terminar el cruce sobre (o por debajo) de la Cordillera Central hacia el Tolima. Legalizar el área metropolitana de Cali. Lograr que la parte del departamento del Cauca que está en el valle geográfico pase al Valle del Cauca. Y que su capital se traslade a Buga, en donde estuvo inicialmente, y por las mismas razones, de nuevo vigentes: está en la mitad de la comarca y en el cruce de los dos ejes viales del suroccidente colombiano: el colonial, de Sur a Norte, y el del Siglo XXI, de Oriente a Occidente, y llevar allí a la III Brigada. Pero igualmente ver cómo no depender tanto de los ingenios azucareros, buscando una diversificación industrial, y que éstos no dependan sólo de producir azúcar, sino además alcohol, y que el campo se dedique también a otras explotaciones agropecuarias. Y por supuesto está el turismo en los bosques de niebla de ambos lados de la Cordillera Occidental y el Pacífico mismo.Así, el alcalde de Cali se podría dedicar a las mini obras que tanto necesita la ciudad, dando ejemplo a las demás poblaciones del Departamento. Por ejemplo, tapar huecos en lugar de poner ‘policías acostados’; suprimir el sentido único en las vías con separador; prohibir el giro a la derecha en rojo; obligar el estacionamiento rotativo a un solo costado de las calles; hacer una bahía enfrente del Hospital Departamental y del Psiquiátrico; ampliar los andenes del Centro y barrios aledaños utilizando los carriles inútiles que hay en muchas de sus calles; y poner semáforos sincronizados, y con tiempo para los peatones, en lugar de más cruces a dos niveles, y que los imprescindibles sean subterráneos. Pero también hacer un gran parque central en la Base Aérea (conservando la Escuela y la pista y trasladando los aviones de combate al aeropuerto, como en Bogotá, Medellín y Barranquilla); y consolidar subcentros urbanos al norte, sur y oriente de la ciudad. Y, desde luego, tiene que ocuparse de la educación de los caleños para que entiendan todo lo anterior.

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