¿Será el apocalipsis?

Enero 19, 2023 - 11:50 p. m. 2023-01-19 Por: Armando Barona Mesa

Interesante discurso del presidente Petro en la COP 27, en Egipto. Se lamenta acerca de que hoy por hoy los partidos de izquierda no pueden ejercer el poder acorde con su doctrina, sino que lo que se impone es el producto de las circunstancias. Lo dice casi que con un lamento. Claro, mucho antes el filósofo español José Ortega y Gasset había llegado a una conclusión histórica inexorable: “Yo soy yo y mi circunstancia”.

Y por eso el discurso socialista hoy no cabe ante los hechos circunstanciales que los determinan. Cuánto quisiera el gobierno dotar de tierra, auxilios, vivienda, salud, estudio, agua potable y perspectiva grata del futuro a los pueblos que navegan en las privaciones y en la falta de oportunidades. Pero unas circunstancias, previsibles unas y otras no, se presentan en el camino de aquellas intenciones para anularlas y tornarlas solo en un deseo. Por cierto muchos celebrarán políticamente tal frustración. Yo la lamento de verdad como colombiano.

Miremos un poco. La primera parte de la reforma tributaria fue estudiada por todos y se sabe que en este primer año iría a producir veinte billones de pesos, destinados previamente a unos estudios prioritarios de asistencia social. Bien. Mas el asunto es que se dejan venir los accidentes causados por las aguas de un invierno crudo y brutal que lleva ya más de dos años continuos. Y los pueblos, los caminos y las carreteras se desaparecen como si fuera un juego de magia, ante la mirada de todos los colombianos. Se pregunta uno: ¿De dónde pueden salir -sin endeudar más al país- los recursos para reestablecer lo que se perdió en una noche fatal en Rosas y en Nariño? Por supuesto tienen que salir de los recursos de aquella reforma tributaria tantas veces anhelada por el presidente Petro. Ahí, pues, se van los primeros veinte billones y queda faltando.

Y, ¿en dónde queda la ideología y los discursos que han salido de la disciplina ideológica de un luchador doctrinario como Petro? Vendrá un aumento de la deuda pública que subirá su monto, automáticamente, con motivo de la devaluación. Es realmente triste. Y no es la suerte, sino el destino. Porque hemos venido matando al planeta con una civilización de progreso para todos, que trajo los motores de explosión, automóviles, barcos, aviones, luz eléctrica y una gran superpoblación.

Ah, y agréguele a esto la perversión de una guerra infame desatada por un tal Putin, pagado de sí mismo con su propia vanidad. Este, después de iniciar una guerra de agresión, sube el precio del petróleo y el mundo se encoje y se produce una inflación incontenible, que desata una gran crisis mundial. Nuestra moneda se rebaja, la inflación crece y caemos en la gran desgracia.

Sin embargo, como aquel viejo Nerón de la historia, Putin se solaza por sus ‘éxitos’ bélicos y llega a exclamar en entrevista reciente en la televisión rusa: -agencias AFP y EFE- “La dinámica es positiva y todo se desarrolla según los planes del ministerio de Defensa y del Estado Mayor. Espero que nuestros combatientes nos den más alegrías con sus resultados militares”. Luego muestra su deseo de soltar el primer gran hongo nuclear. Acababan de morir cuarenta personas al bombardear un edificio residencial en Dnipro. Estos actos son crímenes atroces contra el derecho internacional humanitario.

Bueno, todo esto hace pensar que entró en serio el Apocalipsis; y ni el derecho ni el poder democrático del mundo sirven para impedirlo.

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