Injusticia laboral

Injusticia laboral

Junio 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto José Holguín

Que la creación de nuevas fuentes de trabajo es imperativa para que haya paz en nuestro país es una verdad que ninguna persona sensata discute. Pero aparte de eso, estoy convencido de que mientras no mejoren las condiciones de empleo para quienes sí tienen trabajo, no lograremos que exista la sensación de tranquilidad y superación que los colombianos reclaman, la que es indispensable para que todos se sientan obligados a ayudar a la solución de los problemas nacionales. Por eso una de las maneras de corregir la injusticia laboral que se comete contra miles de colombianos que tienen la fortuna de no estar desempleados, es acabar tanto con las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA) como con las Empresas de Servicios Temporales (EST), intermediarias con las cuales contratan muchas entidades en vez de hacerlo directamente con el personal.En las primeras, los trabajadores reciben su salario pero no tienen ninguna prestación social, con el absurdo argumento de que no son empleados sino asociados a las cooperativas. Y en las segundas reciben salario y prestaciones de ley, pero no tienen estabilidad pues sus contratos son temporales y cada año los sacan a vacaciones de un mes con lo cual se rompe el vínculo laboral y se pierde la antigüedad. A los 30 días pueden regresar a la misma empresa y al mismo cargo, pero como lo hacen por intermedio de la EST arrancan de cero, como si nunca hubieran trabajado allí. En ambos casos hay una increíble injusticia social y no creo que haya nadie con argumentos serios para decir lo contrario. Yo quisiera ver a los Padres de la Patria o a muchos grandes y medianos empresarios, que fueron los gestores de esta aberración, trabajando en el Congreso o en sus empresas en condiciones similares.Ahora se empieza a tomar conciencia del tema. En parte debido a que el presidente Obama sutilmente se lo sugirió al presidente Santos para facilitar la presentación del proyecto del TLC al Congreso norteamericano, y en parte por la presión que han venido haciendo algunos sectores y personajes colombianos como el vice presidente Angelino Garzón, quien considera que las CTA y las EST “sólo sirven para facilitar empleos precarios y son el mejor símbolo de la sobreexplotación de los trabajadores y la violación de los derechos laborales”, argumento con el que yo estoy de acuerdo.De buena fuente se hay sabido que en el país hay más de cuatro mil Cooperativas de Trabajo Asociado y Empresas de Servicios Temporales, muchas de las cuales violan los derechos laborales de los trabajadores, a veces impulsadas por algunos comerciantes e industriales para abaratar costos. Esto no puede continuar así. Las llamadas gentes de bien, esas que pagan impuestos, no atracan, ni engañan, ni roban, ni matan, no pueden seguir siendo cómplices de esta irresponsabilidad. Y deben tratar de que las normas laborales que se apliquen en el futuro se ajusten a la más clara justicia social, en beneficio tanto de Colombia como de todos aquellos que trabajan honestamente. No me he metido en el espinoso tema de los que no pueden trabajar debido a que no encuentran oportunidades de empleo porque ese es un lío grande, muy grande, del que tal vez me ocupe otro día. Por hoy me he limitado al tema de aquellos que teniendo trabajo son víctimas de una imperdonable injusticia laboral.

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