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“La guerra informativa la estamos perdiendo”: Roni Kaplan y el relato global del conflicto en Medio Oriente
El ex portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel analiza el origen del conflicto, el rol de Hamás, la ayuda humanitaria en Gaza y la batalla comunicacional que, según dice, Israel no logró ganar.
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3 de feb de 2026, 02:38 p. m.
Actualizado el 3 de feb de 2026, 02:40 p. m.
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Roni Kaplan, una de las voces más visibles de Israel en América Latina y exportavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel durante la guerra, sostiene que el país fue empujado a un conflicto inevitable tras el ataque del 7 de octubre y la pérdida de su capacidad de disuasión en Medio Oriente.
En diálogo con El País, plantea que Israel enfrentó una guerra en múltiples frentes impulsada por una coalición liderada por Irán y que, tras más de dos años de enfrentamientos, el balance de poder en la región se ha modificado.
En esta entrevista, Kaplan aborda la viabilidad de una salida política, el papel de Hamás en el bloqueo de cualquier acuerdo, la dimensión humanitaria en Gaza y la disputa por el relato global del conflicto.
Reconoce fallas estratégicas en la comunicación internacional de Israel y advierte sobre el impacto que esa guerra informativa tiene, especialmente en América Latina.

Usted aclara, al inicio de esta entrevista, que hoy no habla en representación oficial del Ejército. ¿Cómo prefiere ser presentado ante la audiencia?
Fui portavoz de la Fuerza de Defensa de Israel durante toda la guerra, pero hoy estoy en mi vida civil. No estoy representando al Ejército de forma oficial en este momento.
Para una audiencia latinoamericana que observa el conflicto con distancia, ¿qué mensaje considera clave para entender la posición de Israel más allá de los titulares?
Israel no solo luchó una guerra en los últimos dos años y cuatro meses, sino que enfrentó una guerra contra una coalición liderada por Irán, desde siete frentes distintos.
El 7 de octubre fuimos masacrados y no teníamos otra opción que salir a la guerra. En un vecindario como Medio Oriente, perder la disuasión puede significar perder la existencia.
Después de años de enfrentamientos, ¿cree que la solución de dos Estados sigue siendo viable?
Hoy es difícil hablar de eso. El problema no es la cantidad de Estados, sino que la dirigencia palestina no está de acuerdo con la existencia de un Estado de Israel, pese a que los derechos internacionales, legales, históricos y religiosos del pueblo judío sobre su tierra son indiscutibles.La solución política pasa por el desarme de Hamás y la desradicalización de Gaza.

Desde su perspectiva, ¿quiénes están bloqueando una salida política al conflicto?
Principalmente Hamás. No está dispuesto a desarmarse, viola de forma flagrante el cese de fuego e intenta atacar a nuestras fuerzas. Además, no ha devuelto al último de los 255 secuestrados ni el último de los cadáveres. Si Hamás se desarmara y Gaza se desradicalizara, podríamos vivir en una situación mucho más pacífica.
Más allá de lo militar, ¿cuál es la visión de Israel sobre el futuro político y humanitario de Gaza?
Desde el comienzo del cese de fuego, Israel ha facilitado la entrada ininterrumpida de ayuda humanitaria. Hablamos de más de 40.000 camiones con comida, insumos médicos, carpas, frazadas y productos de higiene. No hay límite real al ingreso de ayuda. Durante la guerra permitimos el paso de 2,2 millones de toneladas de alimento, lo que supera los estándares del derecho internacional humanitario.
Sin embargo, parte de la comunidad internacional acusa a Israel de genocidio. ¿Cómo interpreta esas críticas?
Se ha desarrollado una industria de mentiras. Con algo de sarcasmo, este sería el primer genocidio de la historia en el que una de las partes permite el ingreso de millones de toneladas de comida para la población enemiga. En términos profesionales, el ratio de civiles por terrorista muerto en Gaza es mucho menor que en Irak o Afganistán, donde nadie habló de genocidio.
¿Israel perdió la batalla del relato en redes sociales y en la guerra informativa?
Definitivamente. Israel ganó la guerra cinética, pero perdió la guerra informativa frente a una coalición liderada por Catar, con un imperio comunicacional como Al Jazeera. Eso ayudó a generar la mayor ola de antisemitismo desde el Holocausto.
En América Latina ha crecido una postura crítica hacia Israel. ¿Falló su política exterior?
Sí, hubo fallas. Israel no supo enfrentar de manera eficiente una guerra comunicacional en la que sectores pseudo-progresistas se alinearon con el islam radical desde el odio común hacia Israel y Occidente. Eso puede convertirse en un problema estratégico en los próximos años.
Israel insiste en que sus operaciones tienen objetivos militares precisos. ¿Cómo se mide el cumplimiento de esos objetivos?
Durante la guerra se abortaron muchos ataques para evitar daños colaterales. Se emitieron cientos de millones de mensajes, llamadas y advertencias para que la población civil se retirara de zonas de combate, aun perdiendo ventaja operacional. El objetivo siempre fue maximizar el daño a terroristas y minimizar el daño a civiles.
Para cerrar, ¿qué mensaje considera esencial dejar?Nunca perdemos la esperanza de vivir en paz. Salimos a la guerra para poder vivir algún día con tranquilidad. No se trata de optimismo, sino de esperanza: no esperar que las cosas estén bien, sino hacer que estén bien, luchando de acuerdo a nuestros valores y a la ley internacional humanitaria.
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