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Jefe de Redacción de La Prensa retrata el complejo panorama del periodismo en Nicaragua

Septiembre 05, 2021 - 07:55 a. m. 2021-09-05 Por:
Olga Lucía Criollo / Editora de Poder
Eduardo Enriquez, jefe de redacción de La Prensa

Eduardo Enriquez, jefe de redacción de La Prensa.

Especial para El País

Esto es una dictadura y hago un llamado a la prensa internacional para calificarlo como tal”, dice Eduardo Enríquez, jefe de redacción de La Prensa, periódico que intenta hacerle el quite a la persecución desatada por el Gobierno de Daniel Ortega.

Como se sabe, tras catorce años continuos en el poder, el sandinista aspira a reelegirse en noviembre.

“La dictadura desde un principio ha sido hostil hacia el periodismo independiente, tanto en los años 80, cuando estuvieron la primera vez, como a partir del 2007, pero esta situación ya es la peor”, dice para explicar que muchos periodistas han salido del país ante la posibilidad de ser “desaparecidos o secuestrados”.

¿Cuál es la relación entre el Gobierno Ortega y el periodismo?

La relación del Gobierno con el periodismo independiente es de total hostilidad. Han procedido a tomarse y en algunos casos, como en los medios 100 % Noticias y Confidencial, a confiscar las instalaciones de esos medios de comunicación, no de ahora, sino que en 2018 fueron intervenidos. Y, en el caso de La Prensa, están tomadas las instalaciones, y sus directivos están acusados de defraudación aduanera y lavado de dinero, que es un delito que le han endilgado a toda la oposición y a todo el periodismo independiente.

Otra agresión que es palpable al periodismo independiente es el ataque a la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, que hasta febrero funcionó apoyando la libertad de expresión y a los periodistas independientes con diferentes programas. Ahora el Gobierno, a partir de mayo, cuando quien había sido su directora hasta enero, Cristiana Chamorro Barrios, anunció su intención de ser candidata presidencial, sacó una acusación, igual, de lavado de dinero y de apropiación indebida, por la cual lleva ya más de 80 días en arresto domiciliario, en un proceso que se le decretó por 90 días de detención para investigarla. Fueron arrestados también el administrador y el contador de la fundación y ya fueron acusados formalmente por estos delitos y otros y van a enfrentar juicio. En todo este proceso ha habido un arresto de más de 35 personas.

Muchos periodistas han tenido que salir del país, ¿cuál es la situación?

Sí, el periodismo independiente está asediado totalmente. Estas citatorias que se hacen, a la cual yo comparecí en junio, son intimidantes. A uno le recuerdan una ley que aprobaron a fin de año, una ley especial de ciberdelitos, que castiga la emisión de noticias falsas. El problema es que la definición de noticia falsa es amplísima y caprichosa y cualquier cosa puede caer en ella. Entonces, muchos periodistas que han sido citados por este mismo proceso contra la Fundación Chamorro, han optado por salir del país porque son periodistas independientes en activo y que saben que su situación es de peligro y que no tienen ninguna institución que los pueda proteger, porque no hay independencia del Poder Judicial ni de la Fiscalía, no hay organismos de Derechos Humanos, existe una Procuraduría, pero igualmente está plegada a la dictadura.

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¿Qué labor ha desempeñado el periodismo para ‘desatar’ esa persecución de parte del Gobierno?

Simplemente su labor. Uno, fiscalización del poder y, dos, dar apertura al pensamiento independiente y crítico. Tenemos un Gobierno que está en el poder desde el 2007, ha cometido fraudes desde el 2008, que se dio la primera elección municipal. Desde entonces todas las elecciones han sido fraudulentas, hasta llegar a la de 2016, que fue calificada como una farsa, y esta ya ni siquiera se puede calificar de elección, porque no hay ni siquiera entre quiénes elegir. Toda esta denuncia, además de la corrupción que ha ocurrido con los fondos que se recibieron de Venezuela, 500 millones de dólares anuales durante 5 o 6 años, que han enriquecido a muchas personas de la cúpula del orteguismo, pues han creado este problema, por el cual somos perseguidos. Lo más fuerte fue la represión de 2018, en la cual fueron asesinadas 325 personas, según organismos de Derechos Humanos internacionales, y esa denuncia es lo que ha provocado esta persecución implacable. Pero debo decir que la dictadura desde un principio ha sido hostil hacia el periodismo independiente, tanto en los años 80, cuando estuvieron la primera vez, como a partir del 2007, pero esta situación ya es la peor.

Para usted entonces el Gobierno de Ortega no es democrático...

Para nada. Esto es una dictadura y hago un llamado a la prensa internacional para calificarlo como tal. Leía un reportaje de The New York Times en el que decían que el Gobierno de Ortega va hacia la consolidación de una dictadura: no sé qué más tiene que hacer el Gobierno de Ortega Murillo para que sea declarado dictadura por la comunidad internacional, porque en Nicaragua solo salir a la calle ondeando la bandera nacional es un delito, y te llevan preso 90 días. No hay que olvidar que hay otros 130 presos políticos que vienen desde la rebelión de abril. Entonces, en Nicaragua no hay libertad de expresión ni de prensa, no hay libertad de movilización ni de manifestación ni de organización. Las personas no están hablando con los medios independientes, incluso tienen miedo a hablar hasta por WhatsApp con sus familiares, porque hay un control total y se va ampliando, como hemos visto en el caso de la periodista Patricia Orozco, que tuvo que irse al exilio y denunció que sus padres fueron expulsados de su casa, que en los 80 se le había sido entregada a ella como parte del proceso revolucionario, pero como se declaró crítica del Gobierno en este período, pues le arrebataron su casa. O sea que no están las acciones limitadas a los periodistas, sino incluso a sus familiares.

¿Hace falta más respaldo internacional al pueblo de Nicaragua?

La comunidad internacional ha estado pendiente de lo que está pasando. Lo que pasa es que no existen los mecanismos de la comunidad internacional para lidiar con este tipo de dictaduras. O sea, estamos hablando de Cuba, Venezuela, Nicaragua, que no van a prestar oídos a condenas ni a llamados de atención o de querer mediar en la situación, como ya lo han hecho diferentes países en la OEA, Colombia incluida, en la cual se desea llegar al país y tratar de encontrar una solución, pero la dictadura ha cerrado todas las puertas a cualquier mediación, porque tienen claro que de la única manera en que pueden permanecer es mediante el control y la represión total, es decir, están siguiendo el guión de Cuba.

¿Es inevitable que Ortega se reelija?

Definitivamente. O sea, y eso no es ni siquiera una reelección, es un proceso en el cual ellos van a ir ejecutando para que parezca un proceso electoral, pero no hay nada qué elegir. De los nueve precandidatos independientes que había, se suponía que iba a salir al menos uno o dos, pero siete están presos y dos en el exilio. Entonces, solo hay tres partidos más, que son satélites del orteguismo y están por hacer el bulto, como decimos nosotros, pero ahí no hay ningún candidato a quien elegir.

"Hay muchas cosas que están quedando en la nebulosa, que es lo que persigue el régimen, que quede en la oscuridad, para que la gente no tenga claro qué está sucediendo".
Eduardo Enríquez,
 jefe de redacción de La Prensa.

¿Qué se sabe de esos precandidatos que están detenidos?

Sus familiares y abogados los califican como desaparecidos o secuestrados, porque no se sabe nada de ni de los candidatos ni de las otras 33 personas que están detenidas. Solo se sabe de Cristiana y de María Fernanda Flores, esposa del expresidente Alemán, quienes tienen casa por cárcel. El resto, se supone que están en la cárcel del Chipote, pero no volvieron a hablar con sus familias ni con sus abogados.

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Además de Cristiana, ¿hay otro hermano Chamorro detenido?

Sí, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, y también su primo y gerente general de La Prensa, Juan Lorenzo Goldman. El otro hermano, que también es periodista, Carlos Fernando Chamorro, salió al exilio en junio para evitar ser apresado y ya fue acusado.

O sea que la Fundación no existe...

Dejó de existir en febrero, porque el Gobierno aprobó en diciembre pasado la ley de agente extranjero, que obliga a cualquier entidad nicaragüense o extranjera que reciba donaciones o fondos del exterior a registrarse ante el Ministerio de Gobernación. Entonces, la directiva de la junta de la Fundación Chamorro decidió que ellos eran nicaragüenses, que no se iban a registrar como agentes extranjeros y que preferían cerrar.

Y contra el periódico La Prensa, ¿en qué consiste la persecución?

La persecución contra La Prensa ha sido constante, pero se agudizó en junio pasado, cuando evitaron que entrara un embarque de papel que habíamos comprado para seguir publicando nuestra versión impresa. Eso nos obligó, el 12 de agosto, a sacar nuestra última edición en impreso, y anunciamos que la dictadura no nos permitía acceso al papel y, el 13 fue allanada La Prensa y permanece tomada. Con la excusa de la defraudación aduanera y lavado de dinero, retiraron toda la información contable y todas las computadoras y servidores del diario y arrestaron a nuestro gerente general, Juan Lorenzo Goldman, a quien se le decretó 90 días para investigar estos delitos. Lo que pretenden ellos es aniquilar el periódico, pero seguimos publicando en digital y eso nos ha permitido continuar informando a los nicaragüenses.

¿Con qué planta de periodistas cuenta hoy La Prensa?, ¿trabajan lo hacen desde sus casas?

Como la sede del periódico está tomada, no podemos llegar a la redacción, pero desde el inicio de la pandemia estábamos operando a distancia, ya nos habíamos entrenado y hemos podido seguir trabajando así, coordinándonos vía llamada telefónica o conversación de Zoom, para poder seguir publicando.

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¿Qué llamado hace por lo que está pasando en su país?

Esta situación lo hace a uno reflexionar bastante y al final se da cuenta de que desgraciadamente estos procesos no necesariamente son reversibles. Ya vemos dictaduras instaladas en todas partes del mundo y ahí están. Para comenzar por Cuba y Venezuela, pero podemos ver Bielorusia o los países africanos, Medio Oriente, como que el mundo se acomoda a esta situación. Yo lo que le digo a los gobiernos latinoamericanos, y en particular a los centroamericanos, es que el problema de Nicaragua es regional, porque ha provocado una migración mayor tanto Estados Unidos, como a Costa Rica y Panamá, que son las únicas democracias estables en Centroamérica. Las otras sufren otros problemas como la corrupción, pero al estar esos afectados por la migración, muy probablemente van a enfrentar cierta desestabilización. El covid en Nicaragua está fuera de control y la migración dificulta el freno de la pandemia en Costa Rica, Panamá, Honduras, Guatemala, por donde va pasando esta gente, e incluso México. Entonces, habría que buscar cómo ser más activos para poder hacer entrar en razón al Gobierno.

Lo que los tiene nerviosos ahorita es este proceso electoral, pero una vez se crean asegurados cinco años más, van a tratar de dar una apertura y llamo a que no sea a la medida de la dictadura, sino de los principios democráticos, para que pueda haber en realidad un avance en Nicaragua y no se entrone allí la dictadura.

Economía

¿Cómo está la economía de Nicaragua?

“No hay inversión extranjera, que era una importante fuente para la economía. No hay inversión nacional. Solo una, que pensamos que es del capital de las personas que han sido sancionadas y lo están invirtiendo, pero cada vez va a ser menor el flujo de ingresos para el país, donde sí están aumentando las remesas. Como la gente se ve obligada a salir del país, pues le tiene que enviar dinero a sus hijos, a sus padres, para que se puedan mantener. Lo otro que ha funcionado, porque no está directamente relacionado con la crisis política interna, son las exportaciones. Esta dictadura no afecta la economía. A veces se trata de presentar como una dictadura de izquierda que va a afectar a las empresas privadas en general, pero son muy específicos sobre cuáles afectan, y hay muchas exportadoras que siguen operando y allí no se darán confiscaciones”.

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