Judicial
Emprendimiento que se convirtió en pesadilla: La historia de un grupo de amigos que fue robado y extorsionado durante la Feria de Cali
Cuatro jóvenes que buscaban tener ingresos extra en la temporada de fin de año resultaron endeudados; la solidaridad de los caleños les ayudó a salir adelante.
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7 de ene de 2026, 01:15 a. m.
Actualizado el 7 de ene de 2026, 02:09 p. m.
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Lo que inició como una idea para obtener dinero extra durante la Feria de Cali se convirtió en una pesadilla para cuatro amigos, pues lejos de lograr su objetivo, fueron robados, extorsionados y adquirieron una deuda que les causó tensión. Sin embargo, destacaron que la solidaridad de los caleños fue vital para superar la situación.
El grupo de amigos unió esfuerzos para vender licor en medio del evento que se realizó entre el 25 y el 30 de diciembre de 2025, y de esta manera poder reinvertir sus ganancias y cerrar el año con solvencia.
“La idea principal era el 25 de diciembre vender todo en el salsódromo y con ese mismo dinero reinvertir, pero bueno, ese día hubo mucha lluvia, entonces desde el principio todo empezó mal”, dijo a El País Alejandra Céspedes, una de las afectadas.
Para poder movilizarse por la ciudad necesitaban un carro, por lo que uno de los jóvenes se lo pidió prestado a su mamá; sin embargo, ella no pudo hacerles el favor. “Entonces lo que hizo él fue pedirle la camioneta prestada a un vecino del sector, el señor se lo prestó, nos cobró un alquiler de $100.000 y todos aceptamos”, dijo Céspedes.

Luego, cargaron el vehículo con las neveras de icopor que almacenaban las bebidas y, al llegar a inmediaciones del Centro Comercial Palmetto, en el sur de Cali, lo dejaron parqueado cerca de un conjunto cerrado, donde había otros carros y a una cuadra de donde se instalaron para iniciar las ventas.
“Al cabo de unos 20 minutos nos dimos cuenta de que no teníamos copas, entonces mi amigo fue a buscar una tienda cerca donde estaba la camioneta y se dio cuenta de que ya no estaba. Ahí empezó la alarma”, explicó Alejandra.
Con angustia comenzaron a buscar y preguntar a los vecinos. Decidieron llamar a las autoridades y al dueño de la camioneta para ponerlos en conocimiento de la situación.
En las imágenes de algunas cámaras de seguridad pudieron ver que un sujeto se bajó de un carro Chevrolet Spark GT, compró un sombrero y un poncho, se los coloca y se dirige hasta la camioneta. Luego se sube en el vehículo, se lo entrega a alguien (no se aprecia en las cámaras) y posteriormente vuelve caminando a su carro.
Una pesadilla para los amigos
La vergüenza y el miedo se apoderaron de los jóvenes, pues debían responder por el vehículo prestado. Sin embargo, sujetos se comunicaron y solicitaron un pago de $16′000.000 por devolver la camioneta, los cuales, después de diferentes negociaciones, fueron rebajados a $10′000.000.
“No teníamos la plata y todos nos preguntábamos: ¿qué vamos a hacer? Estaban metiéndonos presión y nos decían que teníamos que pagar ya”, narró Alejandra, quien añadió que uno de sus amigos, que es domiciliario independiente, tuvo que dejar su moto como parte de pago.

Cabe mencionar que, a pesar de esta situación, el grupo no se rindió y durante los cinco días que duró la Feria, a pesar de que los ánimos no eran los mejores y las ventas no compensaban la deuda que tenían, tuvieron que pensar nuevas ideas.
La solidaridad de los caleños
Para contribuir al pago de la deuda y que su amigo pueda recuperar su motocicleta, Alejandra y su pareja realizaron una rifa con 65 boletas para un viaje a San Andrés, de $130.000 cada una.
A pesar de que en enero la mayoría de las personas se quejan por falta de dinero, la solidaridad de las personas les permitió vender todas las rifas, e incluso ampliar el cupo a 100 participantes.
“Yo conté lo que nos pasó y para que las personas entendieran el propósito y supieran que nosotros no vivimos de la rifa, que no trabajamos con esto. Fue un boom grandísimo, tanto así que las boletas las extendimos a 100 y ya finalizamos la venta; nos escribieron de otros países, de otras ciudades, muchísima gente aquí de Cali”, dijo con alegría la joven.

Además, algunas personas les donaron aunque no compraran la boleta, lo que los conmovió, pues de esta manera se acercan más a la meta.
Tras esta experiencia, el grupo de amigos aprendió varias lecciones, entre ellas ser más cuidadosos cada vez que busquen emprender. “Si uno va a alquilar algo, que sea de una manera legal, que tenga contrato, seguro y GPS”, aseguró Céspedes.
También aseguró que tratará de no hacer préstamos, ya que se puede prestar para malos entendidos o daños. “Antes de hacer cualquier cosa hay que analizar todos los posibles pros y los contras”, puntualizó la joven.

Comunicadora social de la Universidad Santiago de Cali. He sido reportera en temas étnicos, tengo experiencia como periodista comercial y judicial. Disfruto la moda, las tendencias y soy apasionada por la lectura, el café y las buenas historias.
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