Judicial
Comerciante secuestrado en Gigante, Huila, se fugó de sus captores; esto es lo que sabe
El caso fue confirmado por las autoridades, que continúan investigando el caso.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


16 de abr de 2026, 02:58 a. m.
Actualizado el 16 de abr de 2026, 02:59 a. m.
Noticias Destacadas
Las autoridades del municipio de Gigante, en el departamento del Huila, confirmaron que un ciudadano logró escapar de sus captores y reencontrarse con su familia.
Por eso, y como fue confirmado por la familia, Luis Anselmo Ramírez Díaz salió el pasado 8 de abril posiblemente a concretar un supuesta compra de un lote, de ahí que buscaba llegar a un punto de la zona rural de este municipio.

“Ese día, en horas de la tarde, el comerciante salió de su residencia para concretar un negocio relacionado con un predio. Con el paso de las horas, la falta de comunicación generó una profunda preocupación entre sus familiares, quienes iniciaron una búsqueda en la parte urbana y rural de ese municipio”, informaron las autoridades.
De ahí que la preocupación aumentó al día, cuando la motocicleta de este comerciante, una Bajaj Dominar roja, de placa UVG33F, fue encontrada, abandonada, en la vereda La Palma, zona rural de ese municipio. El hecho confirmaba que algo anormal sucedía con este comerciante.
Por eso, y de acuerdo con el relató de una familiar, el comerciante fue citado bajo el pretexto de concretar la venta de un lote. “Le dijeron que una mujer estaba interesada en comprar y que llevara el plano del terreno”, informaron en su momento los familiares.

Sin sospechar los inminentes riesgos, el comerciante se dirigió al sitio acordado. En el trayecto, fue interceptado por varios sujetos que lo obligaron a descender de su motocicleta y lo montaron a un vehículo. “Había un carro en el cruce. Ahí lo abordaron y se lo llevaron”, reza la denuncia que instauraron los seres queridos.
A partir de ese momento comenzó su calvario. Fue trasladado durante un largo trayecto y luego obligado a caminar cerca de una hora hacia una zona boscosa. Allí lo mantuvieron retenido en un cambuche improvisado, lejos de cualquier vivienda.
Durante los tres días de secuestro, permaneció amarrado y vigilado por al menos tres hombres. Las condiciones fueron precarias: no recibió alimentos y apenas le dieron agua una vez. Además, fue víctima de agresiones físicas que le dejaron múltiples lesiones.
Mientras tanto, su familia recibía constantes llamadas en las que exigían dinero a cambio de su liberación. Sin embargo, las autoridades recomendaron no acceder a las peticiones hasta obtener una prueba de supervivencia, la cual nunca llegó.
“Era muy confuso, no sabíamos si realmente eran los captores o personas aprovechándose de la situación”, señaló su allegada.
En medio de la vigilancia intermitente de sus captores, el comerciante logró encontrar una oportunidad. Aprovechando un descuido, consiguió soltarse y escapar del lugar donde permanecía retenido, poniendo fin a una pesadilla que se extendió por tres días.


Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.
6024455000








