Monseñor Darío Monsalve: una vida dedicada al servicio

Noviembre 15, 2017 - 11:47 p. m. 2017-11-15 Por:
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Este 15 de Noviembre los católicos congratulan a Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, Arzobispo de Cali, por el inicio de su año jubilar de Bodas de plata episcopales.

Especial Para El País

Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía nació en Valparaíso (Antioquia) el 15 de marzo de 1948. Fue ordenado sacerdote el 17 de Octubre de 1976 para la Diócesis de Jericó. El 7 de octubre de 1993, fue nombrado Obispo titular de Giunca di Mauritania y Auxiliar de Medellín, recibió su consagración el 15 de noviembre de 1993, después de ocho años, su Santidad Juan Pablo II lo nombró Obispo de Málaga – Soatá. El 3 de Junio de 2010, Su Santidad Benedicto XVI lo designa como Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Cali con derecho a sucesión y asume su cargo el 1º de Agosto de 2010, tomando en propiedad la Arquidiócesis de Cali, como titular el 17 de Mayo de 2011.

La Arquidiócesis, El Pastor y el servicio.

Como Arzobispo de Santiago de Cali Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía ha reorganizado administrativamente las Instituciones de la Arquidiócesis. La Curia, las Funerarias y Camposantos, el Banco de Alimentos, la Universidad Católica “Lumen Gentium” y los Colegios Arquidiocesanos. La Curia, es el Centro Pastoral y Administrativo de la Arquidiócesis de Cali, y desde allí se emiten las directrices para una administración ética y transparente, cuenta con 92 funcionarios para el servicio de la comunidad.

Las Funerarias y Camposantos Metropolitanos, prestan servicios exequiales con calidad humana y profesional a personas, familias y organizaciones de la comunidad vallecaucana, originando 266 empleos directos. El Banco de Alimentos colabora en la solución del problema del hambre en la región, atendiendo más de 50.000 personas a través de 240 organizaciones sociales, y cuenta con el apoyo de 48 funcionarios. La Universidad Católica “Lumen Gentium” es una Institución de Educación Superior que contribuye a la formación de profesionales cualificados, orientados a mejorar la calidad de vida de la región y del país, hoy cuenta con 6.100 estudiantes de pregrado y posgrado y genera 680 empleos directos.

Los Colegios Arquidiocesanos tienen como misión formar personas íntegras que desde el Evangelio, sean constructores de sus proyectos de vida y capaces de desempeñarse en la sociedad como líderes dinamizadores del cambio social. Hoy, en los colegios se educan a 28.875 estudiantes impactando a más de 20.000 familias, y cuenta con un equipo humano de 1.273 personas.

La Arquidiócesis de Cali, también impacta de manera positiva a la comunidad a través de otros Programas y fundaciones como: Samaritanos de la Calle, Ángeles de la Calle, Instituto para la Familia, El Centro Arquidiocesano del Migrante, Fundación el Cottolengo, Fundación Ser Gente, Fundación Solidaria Arquidiocesana, Fundación Provida Digna y la Fundación Nacer. El trabajo que realizan todas estas Instituciones bajo la orientación de Monseñor Darío, fortalece los procesos de la acción social de la Arquidiócesis de Cali, en un sistema articulado que permite una mayor incidencia en personas y estructuras para la transformación de las realidades sociales.

La Arquidiócesis de Cali se caracteriza a nivel nacional por la organización en todos los estamentos, esto se convierte en la premisa de servicio al más necesitado que ha sido bandera y filosofía de vida de Monseñor Monsalve Mejía.

Una ardua labor por los más necesitados:

Esas palabras que pronunció desde niño se han convertido en su filosofía de vida durante todo su ejercicio sacerdotal y episcopal. Cuando fue nombrado obispo auxiliar de Medellín, tomó la decisión a comienzos en 1994 de trasladar su residencia al barrio Andalucía la Francia, comuna nororiental.

En este territorio marcado por una cruel violencia, resultado de grandes problemas sociales y del narcotráfico, se puso al servicio de los más desposeídos. Durante estos ocho años tuvo influencia en los grupos al margen de la ley y logró resocializar a muchas personas a través de iniciativas como “No matarás” o “Pare, no dispare”. Un obispo que se mueve en el campo y evidencia en carne propia los problemas de una sociedad enferma y busca con su labor rescatar esas almas.

En el 2001, fue nombrado Obispo titular de Málaga – Soata, un espacio geográfico entre Santander y Boyacá, que estaba en disputa por paramilitares, grupos guerrilleros y el Estado, situación que no lesionó su misión ni su carácter, por el contrario, con más ahínco continuó su trabajo, trasegando por decenas de municipios en los que la violencia se estaba enquistando.

Cuando es nombrado Arzobispo de la Arquidiócesis de Cali en propiedad, pone en marcha una agenda de paz como su principal misión, para una ciudad y una región con serios problemas de violencia, originados desde diferentes actores sociales, traspasando las fronteras y matizando el escenario nacional. Ha sido un Obispo que no se queda callado y que pisa “callos” en todos los niveles y esferas, por esto, se ha visto en medio de grandes polémicas donde se tergiversan su imagen y su mensaje.

Su “hambre” por la paz hace que no se quede callado y busque estrategias de cambio para consolidar una paz duradera para nuestro país. De él nace un proyecto innovador denominado CIURC (Ciudades Unidas por la Reconciliación y Convivencia), una red multidisciplinaria que busca promover puntos de paz como respuesta al proceso de violencia, soñando que se multiplique en otras ciudades de la nación. Así mismo crea el Observatorio de Realidades Sociales (ORS) en enero del 2013, como un servicio y un espacio de la Arquidiócesis de Cali para monitorear, interpretar, difundir e incidir en el conocimiento de las realidades sociales de la ciudad – región, con la perspectiva de acompañar a la ciudadanía en la construcción de alternativas de vida.

Desde ahí se analizan dinámicas sociales, ambientales, políticas y culturales y se sistematizan experiencias que aportan a la concepción de opciones y caminos para dignificar la vida en el territorio, contribuyendo a la generación de pensamientos para la reconciliación social y la construcción pastoral de la nueva sociedad incluyente, solidaria, sustentable y justa.

De igual forma, crea la Vicaría para la Reconciliación y Paz, como uno de los tres ejes transversales del Plan Pastoral, dando respuesta a la necesidad urgente de la ciudad y su área metropolitana en la construcción de una cultura de perdón, reconciliación y diálogo, como bases fundamentales para la convivencia armónica y el camino para la paz estable y duradera.

Con esto, Monseñor construye una iglesia que hace del perdón, la reconciliación y la convivencia un proceso de transformación personal, familiar y social que incide en las esferas públicas y la sociedad en general. Busca velar de manera especial por la vida y la dignidad de las personas y grupos sociales, promoviendo los derechos humanos en la perspectiva de un país más justo e incluyente, haciendo énfasis en la reparación a las víctimas de la violencia para lograr el perdón, la reconciliación, la paz y la convivencia armónica.

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