Monina, una leyenda de mil caras que es parte de la historia de la Salsa - Feria de Cali 2018

Monina, una leyenda de mil caras que es parte de la historia de la Salsa

Diciembre 27, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Stephania López - Especial para El País
Monina, una leyenda de mil caras que es parte de la historia de la Salsa

Monina, una leyenda de mil caras que es parte de la historia de la Salsa

Foto: El País

Las mujeres hemos sido inspiración de canciones en todos los géneros musicales.

Desde tiempos inmemorables nos componen todo tipo de versos: para cortejarnos, para suplicarnos perdón, para declararnos amor, para invitarnos a un bembé en el 23 y para llevarnos a comer salchicha con huevo. Claro, también para decirnos mentirosas, falsas, doble feas, paqueteras, sin gracia, sin aceite, sin motor y que no tenemos corazón.

Ser musas de la salsa nos da un papel importante, porque, aunque la historia no nos ha dado el valor que merecemos como inspiración, somos nosotras las que hemos inmortalizado coros de legendarios boleros y guanguancós.

La salsa percibe al africano, al mulato. Es un ritmo de morenas, de indias de raza cautiva, de rizos negros, de caritas azabache y boquitas de melón.

Desde que nací me dicen “monina”, así me llaman mis papás, mis hermanos, mis amigos del barrio, del colegio y de la universidad por tener el pelo rubio. Recuerdo que, siendo muy niña, me pregunté por qué nadie le escribía canciones de salsa a las de cabello descolorido como el mío. Pensaba todo el tiempo que las de pelo amarillo estábamos en desventaja y que nunca íbamos a tener la fortuna de ser musas de un tema como ‘Mujer Divina’.

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Con el tiempo y en este proceso constante de aprendizaje de la cultura salsera, me di cuenta de que el contexto de las letras no se refiere explícitamente a los colores de cabellos, ojos y piel. ‘Monina’ de Mon Rivera, me hizo entender esto. ¿por qué? Resulta que la composición no habla de una mujer, por el contrario, menciona a un hombre, que además no tiene el pelo mono o por lo menos en ningún fragmento de la canción hace referencia a esto.

¿Qué pasó? Pues como es sabido, en gran parte de Latinoamérica tenemos como lengua oficial al castellano, pero no todas las palabras de nuestro idioma remiten a la misma cosa. Frases y versos pueden tomar otro sentido más allá de la frontera conocida. En el Caribe ‘Monina’ tiene varios significados que se refieren desde personas muy cercanas como un hermano hasta para calificar a una mujer bonita.

Otras canciones donde aparece ‘Monina’ como personaje, también me ayudaron a entender que no tenía que buscar un estereotipo para sentir que la salsa me pertenecía. Por ejemplo, Monina y Ramón es una canción que escribió Bobby Valentín en la década de los sesentas para la producción Latin Jazz Go Go Go de Willie Rosario y su Orquesta.

Cabe mencionar que este tema tiene varias versiones a cargo de reconocidas agrupaciones como la de Roberto y su Nuevo Montuno y la de Rafi Val y La Diferente, que fue la primera que yo escuché y con la que me famialiaricé. En esta composición la letra sí habla de una mujer que, acompañada de su pareja, baila. No habla de sus ojos, ni de su piel, ni de razas, solo es una canción que destaca la habilidad que tienen dos personas en una pista, aquí es fácil considerar que ‘Monina’ es el nombre de la mujer que carga tremendo ritmo al bailar con Ramón.

En la mítica canción Burundanga, también aparece ‘Monina’, refiriéndose a alguien con cierta autoridad para ponerle orden al caos entre Songo, Borongo, Bernabé y Muchilanga. Óscar Muñoz Bouffartique es el compositor de esta curiosa canción grabada en 1953 por Celia Cruz y la Sonora Matancera.

Pablo José Barrios en el blog Salsa Brava, nos invita a contemplar el tema como la narración de la escena en la que uno de los personajes pide la intervención de ‘Monina’ ante una trifulca que puede parecer infantil.

Monina se limita a implorar a ‘Abambelé’ para que practique “el amor, defiende al humano porque ese es tu hermano y se vive mejor”. Aquí, varios términos de la canción hacen referencia a la cultura santera, es decir que en este caso Monina puede ser desde una divinidad hasta un guerrero africano.

La Sonora Ponceña y Larry Harlow también mencionan a Monina en sus canciones, Tumba Mabo y Soy sensacional, respectivamente. La primera hace parte de la producción ‘Tiene Pimienta’ lanzada en 1975 por los Gigantes del Sur, mientras la segunda pertenece a la famosa ópera en salsa Hommy creada en 1973 por el Judío Maravilloso. Estos dos sencillos hacen referencia a un amigo cercano, pues son llamados que hacen particularmente en pregones “Así gritaba Monina cuando escucho suave el quinto” “Monina inspirando, yo no tengo igual”. Sin embargo, en este caso es posible que en su cantar se estén refiriendo a “Molina”, algún músico o artista vinculado con la composición.

Una Monina sin canción

Buscar encajar en la sociedad a través de cualidades físicas, siempre ha sido una actitud errónea de nosotros los humanos. Yo, a través de Monina lo busqué durante mucho tiempo. Monina no es un solo personaje, es muchos. En cada canción representa algo diferente, todas sus características cambian en la mayoría de las letras. Es hombre, es mujer, es niño, es amiga, es hermano, es bailadora, es africano, es mulata, es rubia. Es la que se va de casa, la que se bota bailando bugalú, la culpable, la que llora, la que rompe corazones.

En los últimos años, mi conciencia de género ha crecido abruptamente y he comprendido por qué el feminismo es tan importante en la sociedad. Tener la necesidad excesiva de aprobación es un paradigma que nos convierte en un modelo injusto, porque sin importar la apariencia, los gustos o preferencias, cualquier persona puede ser Micaela, Tomasa, Ana Milé o Juana Peña.

La música, en su enorme generosidad, nos instruye, enseñándonos que debe escucharse sin comparaciones, sin calificaciones, sin juzgar, sin egos. Pero para que eso sea posible, primero debemos disponer de una mente abierta que pueda digerir y apreciar todo lo que el universo salsero nos ofrece. Por ejemplo, a través de la historia los fenómenos artísticos han reflejado a la sociedad. Qué maravilla sería encontrarnos en las nuevas propuestas, un guaguancó feminista para las Moninas contemporáneas, o qué tal un son montuno dedicado al Icetex, inspirado en una Monina que busca acceder a la universidad.

El tiempo pasó y los papeles han cambiado. A la Monina ya no le interesa ser un referente, ni seguir un patrón social. La Monina de ahora utiliza la salsa como canal para expresar lo que es y lo que quiere ser. Están armadas de timbales, trompetas, maracas y guaguancó para pregonar su esencia por el mundo entero.

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