Feria de Cali 2018: anécdotas de personalidades caleñas sobre la festividad más esperada en Cali - Feria de Cali 2018

Así recuerdan la Feria de Cali algunos de los hijos célebres de la capital del Valle

Diciembre 26, 2018 - 01:11 a.m. Por:
Redacción de El País
Zoom desfile del Carnaval del Cali Viejo 11

El desfile 'Cali Viejo' se realizará el próximo viernes, 28 de diciembre, y es uno de los eventos más esperados de la Feria de Cali cada año.

Raúl Palacios / El País

La Feria es una cinta que envuelve nuestra caleñidad de muchas formas. Estos son los recuerdos de algunos hijos célebres de la tierra, que se dieron la licencia de rebobinar el casete personal para alimentar el recuerdo colectivo de la fiesta que nos hermana en la vida.

Mábel Lara: volver a casa
Mábel Lara, presentadora del Canal Uno.

La fotografía que tengo es de lo que hoy se conoce como ciudadela deportiva: la Quinta y el Parque de las Banderas llenos de gente. Las mejores orquestas se presentaban en las tarimas dispuestas para la fiesta y lo más bello era ver cómo toda la ciudad, de todas las clases sociales, nos juntábamos allí.

La Feria de Cali significa el retorno, el encuentro con la gente que amo, con mi familia, con la brisa de mi Cali y en los lugares abiertos que me hacen sentir en casa. Creo que de todos los años de mi existencia siempre estoy para esa época en Cali. No todos los días, pero de una u otra forma siempre me " toca" la Feria.

Mi evento favorito es el Salsódromo. Por lo que significa para la ciudad. Ese paso caleño y ese sueño de las industrias culturales, de los chicos de los barrios más vulnerables demostrándonos cómo es que se reivindica que somos una ciudad alegre, diversa y pachanguera.

Vanessa de la Torre: Salsa hasta el amanecer
Vanessa De la Torre 03

Los mejores recuerdos de mis navidades están ligados a la Feria de Cali.

Pasábamos de cálidos encuentros familiares a inigualables bailadas de salsa hasta al amanecer. Una semana deliciosa, la mejor del año. Mi mamá adornaba la casa como el más precioso pesebre y hasta mi cumpleaños, el 10 de enero, todo era fiesta y celebración.

¿Recuerdos imborrables? Muchos. veinte años después todavía recuerdo la coqueta picardía que acompañaba esos días. Alguna vez tuve un pretendiente torero que mi papá miraba con recelo cuando me iba a visitar. Un recuerdo memorable. Tuve una adolescencia fresca, libre y fiestera y en eso la Feria de Cali fue determinante.

Este año regreso, como todos, un par de días, para que mis hijas aprendan, desde ya, que Cali es la capital mundial de la salsa, que la mazorca se come con mantequilla en la calle, que el ‘cholao’ de las 11 a.m. es obligado y que ante una caleña buena bailarina no hay galán que se resista.

Juan Carlos Uribe: ¡Y Olé!
Juan Carlos Uribe, comunicador social vallecaucano

Mi primera Feria de Cali la recuerdo yendo a la Plaza de Toros. Yo pienso que en mi época, el evento más importante de la Feria era ese encuentro grato con los amigos y con la gente linda que tiene Cali, allá en la Plaza.

Era un momento muy especial que se hacía cuando uno llegaba.

Recuerdo que uno llegaba temprano allá para encontrarse con la gente, para comer esos dedos de queso que la gente compraba con tanta alegría.

El colorido de la Plaza de Toros me encanta. El primer recuerdo que se me viene a mí de la Feria de Cali es eso, las corridas, la gente guapa, la gente linda, ese espíritu navideño que se vivía anteriormente en la Plaza de Cañaveralejo era algo mágico.

Anteriormente venían unos toreros fantásticos y uno sentía un orgullo de tenerlos en Cali. esos remates en el Hotel Intercontinental que marcaron un hito histórico en la ciudad: eso es lo primero que se me viene a la cabeza, ese recuerdo de ver la gente en la Plaza y escuchando música cuando hay una muy buena faena.

Eso, mejor dicho, ¡no hay con qué pagarlo!

Descubra aquí La ruta secreta de la salsa en Cali

Renata Lozano: sinónimo de alegría
Renata Lozano, diseñadora de modas

Recuerdo la ciudad contagiada de salsa, llena de casetas para bailar y las mujeres, como buenas caleñas, irradiando sensualidad y sabor.

Me divertía mucho la euforia que se vivía en las cabalgatas, era bonito esperar para ver algún conocido o familiar montando orgulloso su mejor ejemplar, y ver la sana preocupación de los espectadores para que no se les fuera a pasar la persona esperada.

La Feria de Cali es sinónimo de alegría, salsa, unión familiar, gastronomía valluna y folclor.

Hago lo posible por disfrutar de mi familia y amigos, ya que vivo por fuera del país. Es ideal cuando puedo disfrutar de una tarde llena de brisa, un atardecer bonito en buena compañía y gozando de la gastronomía del Valle.

Lola Serna: la época del reencuentro
Lola Serna, empresaria caleña

Mis primeros recuerdos de la Feria de Cali se remontan a mi niñez.

Nos llevaban a todos los primos en una camioneta a los lugares emblemáticos iluminados de la ciudad. Eran la Calle 5, la Avenida Sexta, el pesebre hermoso del Parque del Acueducto, las iglesias, el Puente Ortiz y Sebastián de Belalcázar. Sitios de verdadera tradición familiar, en donde los más chicos nos deslizábamos por las pendientes y disfrutábamos mucho las mazorcas, el algodón de azúcar y los cholados.

Una de las experiencias que más recuerdo fue cuando participé en el desfile de autos antiguos. Al final del desfile me acuerdo que se le salió la llanta al carro y se nos fue a un caño en Siloé y terminamos de desfilar montados en una grúa. Hay varias historias valiosas de esos momentos.

Para mí la Feria es un evento muy importante, sobre todo porque ahora estoy en el círculo de comerciantes, entonces es una época que esperamos con mucho anhelo. Como caleña disfruto mucho la Feria porque es una época de reencuentros, en la que familia, amigos y extranjeros tienen la posibilidad de ver y mostrar la mejor cara de nuestra ciudad.

Yo, desde mi restaurante Carambolo en Granada, aporto mi granito de arena para mostrar lo mejor de la gastronomía de mi Cali adorada.

Carolina Soto: Añoranzas de Avenida Sexta
Carolina Soto, presentadora caleña

El primer recuerdo que tengo de la Feria de Cali es la cabalgata, cuando pasaba por la Avenida Sexta. La gente se sentaba en los andenes de la calle para verla pasar y ese era el plan del primer día.

Nunca he faltado a una Feria de Cali; así esté viviendo fuera siempre viajo para pasar esta temporada en mi ciudad. Pero lo que siempre recuerdo, tiene que ver con las cabalgatas que se hacían los 25 de diciembre.

Estas cabalgatas eran para todo el mundo. La gente siempre salía a las calles desde muy temprano para coger el mejor puesto y poder disfrutar del evento en primera fila.

También me acuerdo del desfile de Carros Antiguos, ese es uno de mis preferidos también porque las personas que van en cada carro tienen ropa y accesorios alusivos a la época del vehículo.

Esos dos eventos para mí siempre han sido muy representativos de la Feria de Cali. Los tengo guardados para siempre en mi memoria. Y ahora mi evento preferido, sin duda alguna, es el Salsódromo.

Siempre me he identificado con la salsa, no solamente por ser caleña sino porque en realidad me apasiona el tema de la salsa. Amo este género musical. Me encanta ver la forma como los niños caleños bailan salsa.

Cada año me gozo el Salsódromo. Siempre estoy de primera disfrutando de todos los bailarines, de los de la vieja guardia, los chiquiticos. Ese definitivamente es el evento de la Feria de Cali que más me mueve fibras.
Pero también guardo en mis recuerdos con muchísimo amor el Super Concierto, que lo hacen en el Estadio Pascual Guerrero cada 28 de diciembre.

Esos dos, sin duda son los eventos que nunca me pierdo.

Carolina Cruz: La Feria ‘reina’
Carolina Cruz, presentadora caleña

Tengo muchos recuerdos de la Feria de Cali. El primero era cuando estaba muy pequeñita. El 24 de diciembre esperábamos la llegada del Niño Dios en la casa de mi tía Estela, la hermana mayor de mi papá, que vivía al lado del Ley del norte.

Me acuerdo que al otro día nos levantábamos a disfrutar de la cabalgata y yo me sentía feliz porque estaba estrenando cualquier pinta que me había traído el Niño Dios. Era un plan en familia, espectacular. Nos parábamos en la Sexta también para disfrutar del desfile de los carros antiguos. Tengo los mejores recuerdos de cuando estaba pequeña.

Fueron momentos y días increíbles de la Feria de Cali.

Recuerdo también cuando fui imagen de Aguardiente Blanco de la Industria de Licores del Valle y me tocaba ser parte de los eventos más importantes.

En el desfile emblemático de la Feria, me tocaba ir en la carroza de la Industria de Licores del Valle.

Como buena caleña, me gozaba todos los conciertos de la Feria de Cali. Nunca se me van a olvidar los conciertos de Sergio Vargas, Rikarena, Proyecto Uno, Gilberto Santa Rosa, Marc Anthony, Guayacán, El Grupo Niche y La Puerto Rican Power. Fueron épocas increíbles.

También me acuerdo feliz de gozarme las fiestas del Club San Fernando y del resto de clubes más reconocidos de Cali. Fue una época realmente maravillosa. Me gocé todas las Ferias de Cali.

Después de haber participado en el reinado como Señorita Valle, esa Feria también me la gocé al máximo. Me consintieron mucho. Estuve en todos los eventos. Sin lugar a dudas, la Feria de Cali tiene un lugar muy importante en mi corazón.

Pilar Quintana: Un aviso ‘rojo diablito’
Pilar Quintana, escritora caleña

Mis primeros recuerdos, y quizás los más entrañables, no son de la Feria sino de los eventos previos a la Feria, cuando de los barrios populares en el oeste de Cali bajaban hombres disfrazados de diablos, mujeres y esqueletos con gran alboroto de música y baile, y bolsas de tela para recolectar dinero.

Cuando estaba muy chiquita les tenía pánico, pues estaban ocultos detrás de sus máscaras y era imposible saber quiénes o cómo eran en realidad. Sin embargo, la naturalidad con la que la gente se tomaba a estos personajes me dio tranquilidad y entonces el miedo dio paso a la alegría, pues que aparecieran significaba que ya la Navidad y la Feria llegarían pronto.

Andi Baiz: un ritmo del corazón
'La Cara oculta', la nueva  película de Andi Baiz

Dioniso se tomaba Cali con todo su brío. Puro Grupo Niche, Guayacán, América de Cali, toros, aguardiente, y las discotecas Don José y Changó en Juanchito.

Recuerdo al bloque de búsqueda, los retenes, las armas y las grescas, el acecho constante de un peligro engatusador.

Eran los 90, y el narcotráfico estaba en pleno esplendor. Vivíamos en una burbuja alimentada de ego, vanidad, despilfarro, violencia y descontrol.
El 20 de diciembre de 1995 estaba bailando en Changó, cuando el vuelo de American Airlines 965 se estrelló contra una montaña, matando a 165 personas, entre ellos varios compañeros.

Tengo también muchos buenos recuerdos. Sobretodo pienso en lo que que viví con mi grupo de amigos; éramos muy salseros, llenos de vigor y con ganas de plasmar, de crear, de trascender.

La Feria de Cali es ritmo. El ritmo de la clave, del titicó. Pero sobretodo es el ritmo que viene del corazón, el ritmo vital, el ritmo cardíaco.

Mis días de feria los paso yendo a la viejoteca Pardo Llada con Manu, mi esposa, a bailar desde las 4 de la tarde con los verdaderos melómanos. Me gusta también ir al Río Pance con mis hijos, y comerme un buen aborrajado.

Pero sobretodo me gusta disfrutar con mi familia, en la casa de mis padres, tranquilamente.

Antonio García: recuerdo borroso pero feliz
El caleño Antonio García rinde homenaje a Mutis en su nuevo libro

Mi primer recuerdo de la Feria de Cali es de cuando vivíamos en una casa de San Fernando y salíamos mi papá, mi mamá, mi hermano menor y yo a ver la cabalgata a alguna avenida, quizá la Quinta. Es un recuerdo borroso pero feliz.

Se superponen en mi memoria las rumbas de Feria que he vivido, pero recuerdo una con un grupo de amigos y conocidos que nos llevó hasta Juanchito, y que al regreso, ya de día, paramos a desayunar en una panadería de la Roosevelt que, si no estoy mal, se llama ‘La casa del pandebono’.

Creo que con los años me he venido distanciando de la Feria, prefiero planes tranquilos, pero es la oportunidad para asistir a buenos conciertos de salsa. En la feria del 2015 fui a ver al Gran Combo de Puerto Rico y la pasé muy bien.

Camilo Zamora: color, nostalgia, amor
Camilo Zamora

Mi primera Feria de Cali la recuerdo con mucho cariño y nostalgia, porque más que como artista, en esa época era muy niño y la viví como espectador.

En esa primera Feria fue donde me animé a estar dentro de ella porque me pareció muy bonito; recuerdo que me gustó muchísimo el carnaval del Cali Viejo. Ese fue mi primer acercamiento con la Feria.

Ver el colorido y la alegría que todas las personas le ponían a ese desfile, eso me llamó mucho la atención. Una anécdota especial fue que mi primera participación como artista, fue un año después de que coronaran a Vanessa Alexandra Mendoza: yo fui la persona que cargó el muñeco que hacía honor a ella. A pesar de que estuve debajo de un vestido todo el tiempo y no me vio absolutamente nadie, fue un orgullo cargar el homenaje de la primera reina negra de Colombia.

La Feria para mí significa la mejor fecha del año. Significa la unión de las familias en la época decembrina. Me parece que hay muchos eventos para gozarse con la familia y los amigos, y para mí eso es unión. En todos los barrios, comunas y desfiles, hay familias que disfrutan esto.

Para nosotros como artistas esos cinco días son la culminación de un trabajo de mucho tiempo, pero disfruto especialmente compartir con la gente, me parece lo más importante; sin embargo, para mí es fundamental el proceso, más que el resultado: el proceso de elaboración de los trajes, de ver la gente preparándose, el proceso de cómo se llega a la Feria de Cali.

Andrea Buenaventura: nuestra esencia
Andrea Buenaventura Borrero

Recuerdo mi primera Feria de Cali en el barrio San Fernando, en la calle donde queda la estatua del Águila, quemando un año viejo con mis hermanos y tíos.

Como anécdota, no olvido que siendo directora de la Feria por allá en el año 2000, estábamos transportando una orquesta a un corregimiento y la buseta se volcó al basuro. Por fortuna todos salimos ilesos, nos levantamos y llegamos a tiempo a inaugurar la fiesta tan esperada por la comunidad.

Para mí la Feria de Cali es la puesta en escena de nuestra esencia. Por mi trabajo, hace 12 años paso los días de Feria en la carpa de Delirio trabajando. Mi actividad favorita es ir al Salsódromo que es una pista gigante de virtuosos y valientes bailarines donde me divierto y me siento orgullosa de ser caleña.

Francia Elena: Una gozadera
Francia Elena, cantante caleña

Desde que estaba niña, espero con gran entusiasmo la Feria de Cali porque además coincide con las fiestas navideñas, lo que la hace más especial ya que llegan muchos familiares y amigos de diferentes ciudades y países a quienes orgullosamente invitamos a los distintos eventos donde la salsa, el colorido y la alegría, son predominantes.

En mi familia nos preparábamos desde temprano para asistir al Festival de Orquestas, uno de los eventos más importantes en aquellos años y allí gozar y aplaudir a las grandes agrupaciones que nos visitaban y, obviamente, a nuestro Grupo Niche, La Misma Gente, Guayacán y tantas orquestas nuestras que se habían ganado el cariño y reconocimiento del público.

En aquella época soñaba un día con poder participar en esas tarimas cantando ante tanta gente con alguna orquesta (yo ya cantaba, pero baladas y repertorio tropical con pequeños grupos musicales).

Me encantaba también la cabalgata, pero justifico plenamente que se haya eliminado de la programación ferial, pues pasó de ser un evento bonito y colorido a un espectáculo poco atractivo donde llegó a generarse caos y atropello con animales y público.

La fiesta brava era algo que recuerdo, atraía mucho público, se ha tomado como evento emblemático de la herencia española . A mis hermanas mayores les gustaba y a veces asistían a la Plaza de Toros. Una vez me llevaron, pero esa única vez fue suficiente para mí. No me gustó al evidenciar el maltrato a los animales.

Ya en mis años juveniles llegué a pertenecer al Son de Euterpe, una orquesta con muy buen nivel musical y un repertorio de salsa de golpe. Con ellos participé en los principales eventos de la Feria de Cali y fue un sueño realizado, una inmensa emoción. La primera actuación fue en una de las tarimas de la Calle 5 ante una verdadera multitud. Tengo la imagen grabada en mi mente. Luego ingresé a Son de Azúcar con quienes también tuve la oportunidad de participar en varias Ferias y desde que iniciamos en el año 92 con nuestra Orquesta Femenina D’caché, siempre hemos tenido un sitial en los espacios feriales, en los clubes y en las discotecas.

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La representante por el Valle, Catalina Ortiz

En Feria se juntaba toda la familia y era un evento súper alegre. En esa época vivíamos en el barrio El Limonar. Recuerdo que se cerraban las calles, se hacía una recolecta de plata entre todos los vecinos y se hacía una gran fiesta a la que íbamos todas personas de la cuadra. Todo el mundo salía a la calle a bailar. ¡Una fiesta buenísima!

La última Feria, la del 2017, coincidió con mi lanzamiento a la arena política.

Fue maratónico gozarse la Feria, mientras empezaba a hacer campaña. Correr de un lado a otro de la ciudad para cumplir con los compromisos políticos y no perderme mis actividades preferidas.

Para mí la Feria es alegría y sabor. Es la época donde dejamos de lado los problemas para gozarnos la ciudad. Nos juntamos todos los caleños, sin importar ideologías, clases sociales o generaciones. Todos unidos en torno al mismo propósito de disfrutar la ciudad.

De chiquita disfrutaba mucho la cabalgata. Ahora, soy una fanática absoluta del salsódromo. Es un deleite para los sentidos ver en las calles a los mejores bailarines de las escuelas de salsa. La salsa, además, se ha convertido en un sello de nuestra ciudad ante el mundo, y eso hace que me guste aún más.

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Si pienso en mi primera Feria de Cali, se me vienen a la mente: toros, cabalgata, Club San Fernando, Grupo Niche, salsa y mazorca. Para mí la Feria es tradición, cultura, alegría y salsa. Es un evento que nos identifica, que nos hace sentir orgullosos de nuestras costumbres y de la tierra a la que pertenecemos.

Mi actividad preferida en esos días es el Salsódromo. Lo disfruto al máximo. Me llena de orgullo. Se me eriza la piel viendo la espectacularidad y perfección de los bailarines. Para mí este es el evento público de salsa más importante del mundo. Sin duda, tenemos que seguírselo mostrando a Colombia y al resto del planeta.

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Recuerdo mi primera Feria de Cali con una emoción de estar por primera vez viendo un desfile. La alegría era inmensa por poder disfrutar de esos momentos y de esas personas con las que hacíamos amistad sin conocerlas. Disfrutábamos juntos. Ese primer día nunca se me olvidará.

Algo chistoso que recuerdo fue cuando una vez me metí a un desfile de salsa y me puse a bailar con los mismos bailarines. Eso lo disfruté mucho, aunque me sacaron rápido de ahí, pero son cosas que uno hace en el momento y marcan para siempre porque al recordarlas, es como si uno las viviera otra vez.

La Feria de Cali me llena de orgullo. Es época de alegría, euforia, emoción. Es un evento que nos hace sentir orgullosos a los caleños y nos invita a amar mucho más la ciudad.

Durante la Feria, intento disfrutar de todos los eventos al máximo. Procuro asistir a los desfiles pero también a las actividades de barrio, ya que la Feria llega a todos los rincones de la ciudad, y eso hace que todos podamos disfrutarla donde sea que estemos.

Mi actividad favorita es el Salsódromo. Es un evento que nos identifica y nos hace vibrar. Además tengo un primo y varios amigos bailarines que desfilan allí. Esa, sin duda, es la mejor actividad para mí.

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