Antigua, el hermoso patrimonio para visitar en Guatemala

Antigua, el hermoso patrimonio para visitar en Guatemala

Abril 17, 2019 - 03:59 p.m. Por:
María Teresa Arboleda Grajales, reportera de El País
Antigua Guatemala

El Arco de Santa Catalina es un ícono de La Antigua. Al fondo, el inofensivo volcán de Agua. Otros atractivos son los museos, el mercado de artesanías, los cerros La Cruz y San Cristóbal y el Tanque de La Unión, donde otrora lavaban la ropa cuando escaseaba el agua en los poblados.

Foto: [nelo] Mijangos / Instagram.com/@nelomh

Tras una hora por tierra desde el aeropuerto La Aurora, en Ciudad de Guatemala, se llega a La Antigua, pintoresca población que es una especie de ‘joya de la corona’ de Centroamérica por su profusión histórica, cultural y turística.

Sabrá el viajero que ha arribado a tierras antigüeñas cuando el vehículo deje el asfalto y se trepe sobre las miles de piedras que cubren absolutamente todas las calles de la ‘Muy noble y muy leal ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala', su nombre de pila.

Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en octubre de 1979, La Antigua fue la primera capital de Centroamérica y en sus muros palpita la herencia de la época colonial hispánica. Solo tiene 9 calles y 7 avenidas más callejones y alamedas, algunos nombrados como Calle Poniente, Avenida del Chajón, Calle del Hermano Pedro o Calle de San Luquitas.

Pequeña en tamaño pero grande en reliquias de todo tipo, esta apacible ciudad cuenta con alrededor de 13 iglesias, conventos y monasterios a los que llegan extranjeros de Canadá, Francia, Italia, Londres, Alemania, República Checa… ávidos por recorrer, además, las huellas frescas de los mayas que en este país tuvieron una fuerte presencia, como lo confirman los 23 idiomas de esta etnia que hoy se hablan en el país.

Sus ancestros también se aprecian en los coloridos trajes de hombres y mujeres indígenas. Las blusas, por ejemplo, llevan bordados o tejidos llamados güipiles, que de acuerdo con su tipo, permiten distinguir a un pueblo de otro.

La calidez de los ‘panzas verdes’

Cuentan que en una época la gente debió sobrevivir en La Antigua alimentándose con aguacates y verduras, por lo que a los raizales de la ciudad se les conoce como ‘panzas verdes’.

Ellos son el principal patrimonio, más allá de sus emblemáticas calles, monumentos y la forma como se ha conservado la ciudad. Así opina el reportero gráfico Nelo Mijangos, al decir: “he viajado un poco, pero no encuentro otro lugar igual. Los nacidos en La Antigua son trabajadores, amistosos, devotos, artistas, gentiles, orgullosos y hasta presumidos de ser antigüeños”. Por ello enfatiza que “aquí nací, crecí, estudié, trabajo y sigo aquí”.

No falta a la verdad, pues en esta ciudad rodeada por los volcanes de Agua, de Fuego y el Acatenango, la gente saluda a todos los forasteros que se encuentren en la calle. “Pase adelante” suelen decirles a los comensales que entran a los restaurantes a degustar los fríjoles colados (que en realidad son licuados) o las infaltables tortillas de maíz que acompañan el menú y van envueltas en servilletas tejidas para que siempre estén muy calientes.

De otro lado, es de anotar que desde La Antigua se contratan excursiones a los alrededores, como al volcán Pacaya, a las playas del Pacífico y del Atlántico y al Parque Semuc Champey, con piscinas naturales de un singular color aguamarina.

Si desea pasear a su propio ritmo, llegue por su cuenta a pie al terminal -todo queda cerca- y aborde un bus de servicio público a San Antonio Aguas Calientes para que compre artesanías y vea a las mujeres tejedoras elaborar centros de mesa, cojines con el calendario maya, bolsos y bufandas, entre otros souvenires.

Ellas, seguro le ofrecerán los famosos muñequitos ‘quitapenas’, a los que, según la leyenda, se les cuentan las cuitas, se los pone bajo la almohada y al siguiente día la pena estará resuelta.

Pero basta divisar estas tierras donde abundan las piedras de jade y los cultivos de cacao y café para despejar cualquier pena que aflija el alma del viajero. Así las cosas y en palabras de los mismos guatemaltecos: ¡Qué alegre es conocer La Antigua y sus alrededores!

Del lago Atitlán a Chichicastenango
Antigua Guatemala

Lago Atitlán en Guatemala.

Foto: [nelo] Mijangos / Instagram.com/@nelomh

Desde La Antigua salen excursiones hacia el lago Atitlán (izquierda) en el departamento de Sololá. Considerado uno de los más hermosos del mundo, para conocerlo se llega por tierra a Panajachel (‘Pana’), que es el embarcadero para recorrer en lancha poblados como San Juan La Laguna y Santiago Atitán. Además, para degustar un pescado del lago, ver a los lugareños pintar paisajes y figuras mayas y a las mujeres hacer obras de arte con hilo. El viajero puede hospedarse en ‘Pana’ y al día siguiente visitar un ícono guatemalteco, como es el mercado de Chichicastenango. Allí, los jueves y domingos la plaza principal se pinta con los colores de las artesanías, frutas, verduras y otros productos. Mientras, en los atrios de la iglesia Santo Tomás se venden flores en sus escaleras. Cada peldaño de este templo significa un mes del calendario maya.

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