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Rodrigo Candamil, el caleño que interpreta a Esteban, uno de los pretendientes de Betty La Fea en la nueva temporada
El actor caleño contó detalles de cómo fue ingresar al elenco de la popular serie colombiana y competir por el amor de Betty.
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13 de sept de 2026, 07:20 p. m.
Actualizado el 13 de sept de 2026, 07:20 p. m.
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“Yo tuve la fortuna de ser un pretendiente de Betty, es algo que podré poner en la descripción de mi Bio: ‘Alguna vez amé a Betty’, y la sigo amando”, dice el actor de origen caleño Rodrigo Candamil, padre de dos niñas, para quien su personaje del abogado Esteban Ruiz “es tan aterrizado en la realidad de este Bettyverso, que me parecía que le hacía falta mucho en su construcción, que era muy escaso en muchos sentidos y muy precario dramáticamente”.
El intérprete convino que su personaje se iba a meter en una pelea que ya estaba perdida de antemano: “A Armando nadie le va a quitar el amor de Betty. Yo creé a Esteban Ruiz con mucha esperanza, con la idea de que podría en algún momento conquistar el amor de Betty”.

Para eso, dice que ideó a un hombre totalmente opuesto a Armando: “Muy cuadriculado, formal en exceso, que representa el orden”. Rodrigo construyó a su personaje desde el desparpajo.
Su gran pregunta era cómo ubicarse en la cancha: “Con tres delanteros, todo el mundo quería meter gol después de 20 años, la aparición de tantos personajes, muchos nuevos, nadie sabía para dónde coger. Y yo como actor digo: ¿y cómo me ubico ahí, soy medio campista, delantero, defensa, goleador?”.
Decidió concentrarse finalmente en ser un hombre desparpajado y una presencia mágica en la vida de Betty: “Él siempre usa una pluma en su solapa y yo inconscientemente soñaba con que era una especie de ángel que había aterrizado en la vida de Betty y la quería amar, sin pedir nada a cambio”.

Esteban, descrito por Rodrigo, pasó por un divorcio y tenía el corazón destrozado, y para estar en un lugar seguro necesitaba una mujer como Betty, que no tiene nada de fea, pero así se llama el cuento que estamos contando, “el de una mujer con un corazón dispuesto”.
El actor lo dibujó con unos gestos suaves, amoroso, como la primera vez que aparece ante Betty con un bombón en forma de corazón, “un guiño simbólico a lo que quise representar en la serie, una presencia etérea, ligera, generosa, amable sin tanto dramatismo”.
No olvida el primer ensayo en el que tuvo a Ana (María) al lado y se rió como Betty: “Me reí hasta que se me salieron las lágrimas porque tenía la sensación de que estaba con Mickey Mouse en persona. Trabajar con una mujer tan generosa y amorosa fue muy especial”.
Un perfil opuesto a su otro papel de Alexander Orduz en la serie de Netflix y Caracol, ubicada en el top 10 de los países hispanoparlantes: La Mujer Prohibida. “Un encantador de serpientes, que baila como Trump, habla como algún expresidente que tuvimos en el país, se viste como una promesa de un político que nos vaya a tocar en los próximos años, promete megacárceles como Bukele y es populista como algún político de izquierda”, dice.
Con este rol puso sobre la mesa la verdad que se esconde tras “una familia que parece perfecta, con todas las comodidades, pero con un problema de violencia física y verbal contra la mujer, que cobra a diario víctimas de manera silenciosa. Contó con la complicidad de Valery Domínguez, para que las escenas tuvieran la carga de realidad y a la vez, de confianza.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
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