cultura
María Puyo asume la dirección del Teatro Municipal Enrique Buenaventura con miras a su centenario
La profesional en Estudios Literarios cuenta con más de 25 años de trayectoria en gestión cultural y comunicación estratégica. Su liderazgo llega en un momento clave para la restauración patrimonial y la proyección institucional del emblemático escenario caleño.
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7 de sept de 2026, 05:49 p. m.
Actualizado el 7 de sept de 2026, 05:49 p. m.
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En el marco de la estrategia de la Administración Distrital liderada por el alcalde Alejandro Eder para recuperar la institucionalidad y la cultura de la ciudad, el Teatro Municipal Enrique Buenaventura oficializó el nombramiento de María Puyo como su nueva directora. La funcionaria asume el cargo con el reto de liderar la transformación y modernización del principal templo de las artes escénicas de los caleños.
Puyo es profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana y acumula una trayectoria de más de 25 años de experiencia en producción artística, relaciones públicas, comunicación estratégica y gestión de proyectos.
En su recorrido destaca su rol como asistente de la Dirección Artística en la primera y segunda edición de la Bienal Internacional de Danza de Cali, su labor como coordinadora de comunicaciones en ProPacífico y la gerencia de la Gala de los Premios de Periodismo Alfonso Bonilla Aragón.
Este nombramiento marca el regreso de Puyo a una institución que conoce desde sus bases, ya que entre los años 2016 y 2019 se desempeñó como presidenta de su Junta Directiva, una posición que le permitió comprender detalladamente los desafíos operativos, financieros y técnicos que afronta este bien de interés cultural.
Rumbo a los 100 años de historia

La llegada de la nueva directora coincide con una coyuntura histórica para el escenario: en 2027, el Teatro Municipal cumplirá 100 años de fundación. Actualmente, el recinto avanza en un riguroso proceso de reforma y restauración arquitectónica que busca devolverle el esplendor a su planta física, al tiempo que se modernizan sus condiciones técnicas.

El plan de gestión bajo esta nueva dirección se centrará en preservar el patrimonio material, optimizar la capacidad operativa del teatro y consolidar una agenda abierta y conectada con los artistas locales, las nuevas generaciones y la ciudadanía en general.
“Asumir la dirección del Teatro Municipal Enrique Buenaventura es un gran honor y, al mismo tiempo, una enorme responsabilidad. Este es un patrimonio de todos los caleños y estamos en un momento histórico para cuidarlo, restaurarlo y prepararlo para sus próximos cien años”, afirmó María Puyo tras su posesión. Con este paso, el emblemático espacio inicia una nueva etapa de gestión pública enfocada en consolidarse como el epicentro del encuentro ciudadano en Cali.

Sobre el Teatro Municipal Enrique Buenaventura
El Teatro Municipal Enrique Buenaventura es mucho más que un edificio de ladrillos en el corazón de Cali; es un testigo vivo que resguarda el alma artística de la ciudad. Su historia comenzó a escribirse con el fuego y la resiliencia en 1918, cuando las llamas consumieron el antiguo Teatro Borrero. Lejos de rendirse ante la tragedia, Manuel María Buenaventura impulsó el sueño de levantar un nuevo templo para las artes, una hazaña colectiva tan arraigada en la comunidad que el Concejo Municipal aprobó una lotería especial para financiar su construcción, tejiendo así el destino del teatro con la esperanza de los caleños.
Casi una década después, el 30 de noviembre de 1927, el telón se levantó por primera vez de forma oficial. Desde aquella noche mágica, el recinto se convirtió en el epicentro de la ópera, la zarzuela y la dramaturgia en el suroccidente colombiano, transportando a sus espectadores a épocas doradas a través de la música y la actuación. Su diseño, de un exquisito corte neoclásico italiano, evoca la fastuosidad de los grandes teatros del viejo continente. Cruzar su imponente fachada es adentrarse en un universo donde el pincel del maestro italiano Maurizio Ramelli cobra vida en techos y muros, envolviendo a los cerca de 1.000 espectadores que, distribuidos entre la platea, los palcos y las galerías, acuden a dejarse conmover por el arte.
Más allá de su deslumbrante arquitectura, el teatro posee un secreto místico: una de las mejores acústicas de toda América Latina. Quienes visitan este santuario cultural aseguran que el sonido viaja con una pureza sobrenatural, logrando que un susurro o una nota de violín se escuchen con total nitidez incluso desde el rincón más alto de la galería. Este milagro sonoro y su invaluable riqueza histórica le otorgaron el título de Monumento Nacional en 1982, consolidándolo como una joya eterna. Hoy en día, su nombre rinde un eterno tributo a Enrique Buenaventura, el maestro y dramaturgo que revolucionó las tablas en Colombia, recordando a cada asistente que mientras sus luces sigan encendidas, la memoria, la cultura y la pasión de Cali jamás dejarán de latir.








