entretenimiento
Los therians: la verdad que se esconde detrás de sus máscaras
Padres presentes físicamente pero ausentes detrás de una pantalla y una realidad llena de humo, crisis y ansiedad podrían hacer que a estos jóvenes les parezca más simple ser animales que humanos. La comunidad más viral busca refugio y una manada. Análisis.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

1 de mar de 2026, 11:44 a. m.
Actualizado el 1 de mar de 2026, 11:44 a. m.
Noticias Destacadas
De unas semanas para acá, en las redes sociales se han viralizado videos grabados en vías y espacios públicos de ciudades de Uruguay, Argentina, España, México y República Dominicana, donde jóvenes, e incluso adultos, con máscaras de animales corren en cuatro patas, se comportan como perros o felinos y se hacen llamar therians.
“Mi nombre es Aguará, y me identifico como un pastor belga malinois”, dice una chica con máscara, guantes y cola, en uno de los reels que tienen en su mayoría comentarios de señalamiento o burla.
Se difundió también el testimonio de una madre en Jesús María, Córdoba, Argentina, denunciando que su hija había sido mordida por un joven con máscara de animal.
En Salvador, el mismísimo presidente, Nayib Bukele, se apresuró a sentenciar antes de que aparezcan therians por esos lados: “Queda prohibida en todo el país esa modita de los therians. Este país se respeta y no es un circo para que anden haciendo el ridículo”.
En Cali hasta se hizo una convocatoria el pasado sábado, en el Parque Versalles, que estuvo colmado de curiosos, pero al final todo resultó un engaño de creadores de contenido y expertos en marketing digital disfrazados de gallo, perro y caballo en busca de likes, quienes huyeron despavoridos ante la intimidación de un grupo de contradictores del movimiento therian que llegaron al sitio acelerando sus motocicletas de alto cilindraje.

Los falsos therians terminaron confesando su treta, ante la desilusión de curiosos como Río Camila Escobar, quien admitió: “Quería ver therians, los había visto en internet y en tiktok, y en instagram nos salió la publicidad de la convocatoria. Las cosas nuevas en los jóvenes nos generan mucho morbo”.
Samantha de Ávila Montoya asintió con la cabeza a lo dicho por su amiga: “Nuestra generación busca siempre ser diferente, en este caso identificarse con un espíritu salvaje, animal”.
Pero lanzó una advertencia: “Los padres deben estar al tanto de lo que hacen sus hijos, porque la diferencia suele generar rechazo y los encuentros therian pueden ser peligrosos por la intolerancia de la gente”.
Hay quienes los asocian con algo demoníaco, como Yury Gómez, quien admitió haber acudido a la convocatoria que se hizo en Instagram “para ver si es verdad tanta locura”.
Y advirtió: “Se está cumpliendo la profecía de la Biblia, que está en Romanos 1-22: ‘Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron tontos y cambiaron la gloria de Dios por algo parecido a la imagen del hombre corruptible, así como de aves, animales de cuatro patas y reptiles’. Y, por lo tanto, de acuerdo con los deseos de su corazón, Dios los entregó a la impureza. Esto va en contra de la humanidad, de sus valores y principios; creerse un perro es estar retrasando la evolución. A los animales, Dios nos los dio para que los amemos y protejamos. Quienes de verdad se identifican con los animales, no los imitan, sino que los respetan, los protegen, los cuidan”.
En cambio, para John, un vendedor de máscaras de animales, que aprovechó el fenómeno y adelantó su octubre de Halloween, “es algo respetable, cada quien tiene sus ideas. No voy a salir a agredirlos porque piensen diferente. El hijo mío salió de once de bachillerato y no está de acuerdo con esta tendencia. Pero yo considero que mientras la decisión de una persona no dañe o afecte a los demás, no hay ningún problema. Independientemente de la edad, la persona está en su derecho de tomar esa decisión de considerarse lo que desee”.

¿Qué significa?
El término therian no es de la era digital, contrario a lo que algunos padres de familia podrían pensar; aparece en mitologías antiguas y relatos culturales previos a la era digital.
Los therians se autodefinen como personas que se identifican con un animal no humano. No se trata de un disfraz o de una actuación puntual, sino de una conexión interna persistente con uno o varios animales no humanos, desde una dimensión espiritual, simbólica o psicológica. No implica afirmar que físicamente son un animal, sino experimentar afinidad con una especie, conocida dentro de esta comunidad como theriotipo (el antiguo fenotipo). Los más frecuentes son mamíferos, como lobos, zorros, perros o felinos.
Esto conecta con el pensamiento del psiquiatra y padre del psicoanálisis, Carl Jung, quien describía los símbolos animales como representaciones del inconsciente profundo, arquetipos que permitían al individuo conectar con partes instintivas, vulnerables o poderosas de su psique.
Los therians sienten que poseen un alma híbrida humano-animal. También que una parte de su ser no es humana; algunos reportan sentir orejas o colas. No es locura, es el cerebro procesando un esquema corporal que no encaja con el físico; pueden percibir pensamientos, emociones o impulsos animales (instintos) e incluso sentir un cambio en aura o cuerpo astral.
A la mayoría les parece imposible el cambio físico, por eso llevan máscaras y colas, corren y saltan en cuatro extremidades; utilizan máscaras hechas en casa y accesorios simples.
Algunos definen esta práctica como identidad; otros, como una actividad recreativa.
Considerarse therian, coinciden psicólogos consultados por El País, “no implica automáticamente un trastorno mental, como si lo es la licantropía, que devela una fuerte psicosis o delirio, porque quien la padece, siente que físicamente es un animal”.
Si bien en los therians se puede presentar ansiedad, depresión y la sensación de no encajar, este sentir solo se convierte en un trastorno mental si produce en el individuo deterioro funcional o no puede desarrollar sus actividades cotidianas.
Según Byron Altamirano, psicólogo clínico: “La ciencia sí confirma una alta prevalencia de autismo y TDAH en esta comunidad, porque el cerebro neurodivergente suele rechazar las normas sociales humanas por ser confusas. El arquetipo animal sirve como regulador emocional: reduce el cortisol y permite una expresión más honesta de los sentidos. Es cuestión de supervivencia, no patología”.
“Ser therian no es un trastorno, pero tampoco es un pase libre. Una identidad no es un escudo contra la patología. Puedes ser therian y tener un cuadro clínico real; una cosa no quita la otra. Cada psique es un ecosistema único que requiere evaluación, no etiquetas de internet”, aclara el especialista, para quien esto no es una moda sino “una identidad compleja que desafía nuestro esquema corporal”.
Esta identidad es persistente, no una fase de fin de semana; es una estructura mental que se mantiene estable a lo largo de los años. Ejemplo de ello es un therian adulto que contó en un en vivo para la emisora Bésame Bogotá FM: “A mí me hubiera encantado ser un tigre. Los que somos therian lo somos desde niños, que lo sentimos. A veces el rechazo lo pone a pensar a uno. Pero así como hay niños que se identifican con un equipo o las niñas con una cantante, yo me identifico con un animal”.
No es un fenómeno nuevo
De acuerdo con Víctor Solano, consultor en reputación digital, “esta no es una moda de ahora, es una tendencia que ha existido durante años, aunque había sido casi de guetto, donde algunas personas se autoperciben o identifican con las conductas de algunos animales. Lo que han traído las redes sociales ha sido la capacidad de exposición y de creación de comunidad a nivel de nicho”.
En efecto, los therians no son un invento de la Generación Z, su origen data de los años 90, a través de foros online. “Actualmente el movimiento Reddit (/r/Therian) tiene visibilidad en TikTok y utilizan plataformas como Whatsapp y Trello para comunicarse entre ellos. Algunos han creado comunidades en Facebook y en Tiktok para compartir experiencias, pero fue en la medida en que algunos decidieron salir a los parques que esto llegó a los medios masivos”, explica Solano.
Advierte que era una práctica más bien privada que se ha visto potenciada por los medios de comunicación tradicionales, que han visibilizado la puesta en escena de lo que ha ocurrido en redes, plataformas y medios virtuales.
Para la psicóloga Gloria Hurtado hay que ver más allá de las máscaras de esta comunidad: “Los therians son el fracaso de la cultura, una bofetada que nos dan los jóvenes a los adultos, porque no les construimos un mundo donde ellos pudiesen sentirse a gusto y tranquilos. Los adultos no fuimos capaces de entregarles un mundo distinto. Hoy en día un animalito es mejor tratado, en muchas familias, que un ser humano. Estas muchachas y muchachos sienten una angustia increíble, muchos de ellos también se cortan, porque no hay identidad con lo real o con quien convive con ellos: papá y mamá trabajando, o separados, o cada cual en su lío, arreglando sus propias vidas. Y ellos huérfanos, conectados solamente con internet o las redes sociales. Y sintiendo que el animal no tiene problemas, es cuidado y protegido y lo tratan mejor que a él”.
De acuerdo con la psicóloga, “ellos tienen muchísima angustia, ansiedad. Recordemos a los emos hace unos años. Siempre la cultura ha tenido personas que quieren vivir diferente, hacerlo a su manera, y no ser criticados”.
¿Cómo tratarlos?: “Escuchándolos. Están pidiendo a gritos conexión, porque no conectan ni se identifican con nadie. Pareciera que les da más seguridad el instinto que la inteligencia. La cultura creyó que esta última lo era todo y podía manejar el mundo y nos estamos dando cuenta de que esta no nos llevó a ser mejores seres humanos”.
Quienes se reconocen como therians, según Gloria H., son en realidad huérfanos de padres vivos, de una cultura que no les supo dar respuesta.
El dato
En Bucaramanga se convocó a una reunión therian en el Parque San Pío: solo llegaron curiosos. En redes, un estratega de marketing digital dijo que lo planeó todo.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
6024455000








