cultura
Los secretos de Miguel Ángel llegan a Cali: una experiencia inmersiva a escala real
En el centro comercial Chipichape se encuentra Los Secretos de Miguel Ángel, una exposición que lo hará viajar a Europa, deleitándose con sus obras icónicas y las anécdotas e historias de su vida y obra. Imperdible.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

11 de sept de 2026, 05:29 p. m.
Actualizado el 11 de sept de 2026, 05:30 p. m.
Noticias Destacadas
Los Secretos de Miguel Ángel con más de 200 réplicas, obras y esculturas, es el bello montaje disponible al público, una experiencia inmersiva que llega por primera vez a Cali y estará hasta el 25 de octubre, como una forma de democratizar el arte, para descubrir no en Europa, sino en Cali, la vida y obra de Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni, conocido en español como Miguel Ángel, arquitecto, escultor, pintor y poeta italiano renacentista, uno de los más grandes artistas de la historia tanto por sus esculturas como por sus pinturas y obra arquitectónica.
Por primera vez en Latinoamérica se pueden observar, en el centro comercial Chipichape, esculturas de Miguel Ángel a escala real, como el David de 7 metros de altura que posa antes de su batalla con el guerrero Goliat en plena Plazoleta de Comidas, y La Piedad, al interior del recinto dispuesto para esta muestra; el techo de la Capilla Sixtina y El Moisés.

Este espacio es descrito por Verónica Conde Acevedo, directora de Mercadeo del centro comercial Chipichape, como “un oasis, en medio del difícil momento que enluta a la ciudad, para volver a respirar, para sorprendernos y volver a disfrutar de esas experiencias que nos recuerdan de todo lo que somos capaces los caleños de reconstruir juntos, Cali más allá de lo vivido es gente berraca, solidaria, resiliente; es alegría, talento, cultura, y capacidad para levantarnos todos los días. Y creemos que una de las maneras de poner a la ciudad en movimiento es precisamente invitándolos a vivir experiencias que son únicas, a vivir y a descubrir todo lo que sucede cuando nos ponemos la camiseta por una ciudad bella y pujante como esta”.

Después de más de cinco años de investigación sobre Miguel Ángel, el artista plástico Rodrigo Cabral, con el apoyo de Chamorro Group logró un espacio en el que se respira y se vive Roma, sin necesidad de viajar.
“Esta exposición se compone de cuatro espacios donde explicamos toda la vida del maestro Miguel Ángel Buonarroti. Las personas que no conozcan nada de arte van a poder acercarse a personas tan famosas como Leonardo Da Vinci, Rafael Sancho, y Miguel Ángel”, explica Cabrales.
La muestra abre con un retrato de Miguel Ángel, realizado por Un artista, poeta y amigo suyo, Jacopino del Conte, qioem pintó a Miguel Ángel de unos 65 años de edad,. Y cuenta Cabrales que es “casi la única imagen que tenemos del rostro del maestro, que apenas se alcanza a vislumbrar en otros pequeños bocetos. Pero esta obra muestra más sus rasgos, incluso su nariz deforme, debido a un violento puñetazo que recibió en la adolescencia de parte de su compañero y rival Pietro Torrigiano, y se alcanza a percibir la artrosis avanzada en sus manos por martillar casi desde los 6 años”.

Miguel Ángel nace el 6 de marzo de 1475 en Caprese, una pequeña localidad de la Toscana en Florencia, de familia adinerada, pero venida a menos. Su abuelo comete unos errores financieros y su familia pierde mucho poder y dinero, de ahí que Ludovico, el padre de Miguel Ángel entra en pánico, al morir la madre de sus cinco hijos, y no ve otra opción que ponerlos al cuidado de amigos y conocidos. Miguel Ángel, a sus 6 años, va a dar a una familia de picapiedreros, que sacan el mármol de carrara y hacen artesanías con este. A Ludovico no le gustó nada que su hijo se animara en este oficio, que no era tan valorado en la época, nadie firmaba sus obras que eran entregadas a Dios, a la iglesia o a sus deidades.
Debido al analfabetismo común en la época, no es extraño descubrir en la muestra un listado de mercado de Miguel Ángel, que dibujaba detrás de los recibos de pago de sus obras los productos que compraba para su consumo, en la que se percibe que llevaba una dieta mediterránea, pues dibujó pan, agua, pescado, ensaladas. Pese a su fama y a su riqueza, vivió muy austero, dedicado a su obra. “No tengo tiempo para nada más que no sea el arte”, solía decir.
En ningún lado está comprobado que tuviera una pareja, como se rumoró sobre su estrecha amistad con Tommaso Cavalieri, un aristócrata, dibujante y coleccionista de arte italiano, quien tendría 23 años cuando conoció a Miguel Ángel, de 57,
No hay nada más que rumores o especulaciones, lo que sí está comprobado en las obras del artista es su gusto por la figura humana masculina, por su musculatura. Las mujeres que pintó tenían incluso eran musculosas. Se dice que nunca vio a una desnuda, porque solía dibujarlas muy masculinas, no voluptuosas ni ligeras.
En la muestra de Chipichape se ve la obra maestra La Piedad. Cuando Miguel Ángel elabora esta pieza no era él una estrella del arte, era un joven de 20 años. La obra es expuesta en la Basílica de San Pedro, pero al no llevar firma, se empieza a especular que ha sido hecha por Donatello o por uno de los escultores de mayor edad. Miguel Ángel, en un acto de rebeldía, presa de rabia, entra ala Basílica una noche y talla con su martillo y cincel la frase: “Miguel Ángel Buonarroti, de Florencia, lo hizo.

Cuenta esta anécdota Cabrales, quien enfatiza que hasta ese momento no se firmaban las obras, fueron Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y Donatello quienes comienzan a hacerlo.
“La Virgen de la La Piedad está hecha en una composición triangular, vemos la maestría en el estudio de anatomía de Miguel Ángel, donde se ve el músculo de Jesús doblado, haciéndolo ver sin vida. En un mismo mármol se observa la tristeza de la madre al ver a su hijo amado, e hijo de Dios, muerto en sus brazos”, detalla el artista y curador de la muestra.
Hay en la exposición obras que hizo a los 18 años, como El Baco, Dios del Vino; La Piedad, que hizo a los 21; la Virgen de Brujas (población de Bélgica llamada Brujas) y que será robada por Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

Otra de las obras icónicas de Miguel Ángel son las manos de Dios y Adán, con una gran relevancia histórica. Está además la cúpula de la Basílica de San Pedro, está además la segunda obra maestra de Miguel Ángel, el David, que es realizado por el artista de sus 26 a los 29 años.
Dicha obra revoluciona el Renacimiento. Iba a ser expuesta originalmente en una cúpula de una iglesia en lo alto, pero por ser tan bella, la pasan a la plaza principal de Florencia donde estará más de 600 años. Al empezar a deteriorarse por la lluvia, el viento y la nieve llega a la Academia de Florencia, donde hoy reposa la obra original. En donde estuvo originalmente ponen una réplica.
Antes de Miguel Ángel, otros artistas habían hecho el David con la cabeza de Goliat en el pie, pero esta obra la hace él significando el momento antes de la batalla y se observa a David con una honda en una mano y una piedra en otra, como pensando “debo derribarlo a la primera, porque si no, este gigante me va a matar”. A partir de esta gran pieza artística, ícono de Florencia, empieza a convertise en metrópoli, a la que llegan artistas, escultores, arquitectos, poetas, gracias a los Medici, mecenas de Miguel Ángel y el Papa Julio II, que le manda a hacer al artista el techo de la Capilla Sixtina y mucha obra escultórica.

Todo esto va siendo contado por Cabrales, mientras se llega a un pasillo que emula los andamios y la luz que usó Miguel Ángel para pintar el techo de la Capilla Sixtina. Él en un comienzo se negó a pintar los 1200 metros de techo, completamente agrietado con muchas filtraciones de agua, “yo no soy pintor, soy escultor”, argumentó y firmó el contrato como “escultor”. Finalmente empieza la labor a los 36 años y tarda cuatro en terminarlo: de 1508 a 1512. Julio II le pide que haga los 12 apóstoles a los lados y al frente, donde estará el altar, a Jesucristo.
Miguel Ángel llega a odiar el proyecto, lo destruye y se escapa. Julio II manda a buscar al artista para colgarlo, y lo encuentran después de unos meses al artista en las montañas de Carrara, donde él tiene una epifania y decide convencer al Papa de hacer en el techo con el Antiguo Testamento, síbilas (brujas de religiones paganas grecoromanas que profetizan la llegada de un Mesías al mundo), profetas y lunetos (árbol genealógico antes de Jesucristo: familia de Salomón).Es un artista de dualidades, que incluye el bien y el mal en una misma obra, donde hay demonios encarcelads con una cabeza de cordero, que era el sacrificio que se le ofrecía a Dios.
Esta contiene tres partes: la creación del mundo, la creación de la humanidad y la salvación, están todas en la misma obra. Dios con una túnica rosada separando la luz de la oscuridad, acompañado por los ignudi (20 jóvenes desnudos), luego está Dios creando el Sol y la Luna, y posteriormente, como un guiño de rebeldía, Miguel Ángel pinta a Dios de espaldas creando las plantas, como una venganza porque Julio II lo presionó para pintar el techo.

El Moisés que enaltece a la tumba del papa Julio II es otra obra icónica. “Mucha gente pregunta por qué tiene dos cachos en su cabeza. En el arameo antiguo y en el latin, la palabra cachos o cuernos significa rayos de luz. Miguel Ángel dice que un día bajo la luz de las velas, cuando estaba terminando la obra, por un instante la vio respirar, y se asusta tanto que le pega un martillazo en la rodilla, y siente que ha llegado a la cúspide de su talento”.
Uno de los momentos más emotivos y mágicos es la llegada a un espacio que es réplica de la Capilla Sixtina, un pedazo de Roma que los organizadores dela muestra esperan llevar a toda Colombia. Hay quienes lloran, rezan o se hacen selfies.
En realidad, todos los frescos de la Capilla Sixtina (paredes laterales) no fueron pintado solo por Miguel Ángel (que pintó el techo), también intervinieron varios maestros del renacimiento: Sandro Botticelli, Pietro Perugino, Domenico Ghirlandaio y Cosimo Rosselli. La iglesia quería enviar con estos frescos un mensaje certero para la población pecadora, de la llegada de Dios por segunda vez a la tierra.
Entrada y horarios
La boleta cuesta $40.000 para adultos y $30.009 para niños, pero por compras en Chipichape superiores a $100.000, las boletas quedan en $30.000 y $20.000. Y tarifas especiales para afiliados a Comfandi que se pueden revisar en la página oficial de la caja de compensación.
Está abierta de domingo a domingo, de 1:00 p. m. hasta las 7:30 p. m. Y desde las 3:30 p. m., habrá recorridos en inglés.
6024455000






