Juan Luis Guerra, el poeta de la música Caribe, abrió el Hay Festival

Juan Luis Guerra, el poeta de la música Caribe, abrió el Hay Festival

Enero 30, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Lucy Lorena Libreros | Enviada Especial a Cartagena
Juan Luis Guerra, el poeta de la música Caribe, abrió el Hay Festival

El cantante Juan Luis Guerra hizo presencia en la apertura del Hay Festival, en Cartagena, donde contó los orígenes de su música.

Juan Luis Guerra contó en la apertura del Hay Festival, en Cartagena, los orígenes de su música y confesó que no sería capaz de definir la bachata, el género con el que se dio a conocer.

Primero, aún se pregunta por qué quiso ser contador. Desde niño, Juan Luis Guerra había sentido el llamado de la música. Creció oyendo las canciones del Gran Combo de Puerto Rico que tanto le gustaban al papá, los boleros de Agustín Lara que su mamá escuchaba a buen volúmen y esos clásicos de los Beatles que le llegaban a través de sus hermanos y que aún se sabe de memoria. Lea también: Todo lo que tiene que saber del 'Hay Festival' que se desarrolla en Cartagena Entonces, si a uno le arrullan la infancia de esa manera, no existe camino distinto al de ganarse la vida haciendo canciones. Así se los confesó el muchacho a todos en la casa. Le respondieron que la idea no era mala, pero que se asegurara de estudiar otra cosa. Juan Luis hizo caso y fue entonces cuando se vio en un salón de clases dispuesto a convertirse en contador. En un hombre de números. Solo duró dos días.Ensayó luego con filosofía y letras. Porque al fin de cuentas en eso de leer y escribir le iba bien. Pero fue otro intento fallido. Esta vez consiguió permanecer en la universidad por cuatro meses. Decidió, sin embargo, marcharse nuevamente porque el corazón hacía muchos años ya le había dicho qué rumbo tomar: hacer música.Los recuerdos fueron brotando de la memoria del cantautor dominicano en el Teatro Pedro Heredia de Cartagena, sentado frente a una multitud que aguardó el jueves por él para dar inicio a la décima versión del Hay Festival, ese encuentro con la palabra que cada año por esta época reune a escritores e intelectuales de medio mundo.Tímido y con tono dulce, como dulces son muchas de sus melodías, Guerra narró cómo terminó en Berklee, conservatorio de la ciudad Boston, y el más prestigioso de Estados Unidos, para cumplir el sueño de estudiar a lado de los grandes guitarristas norteamericanos. Fue allí donde se dio cuenta de que si bien en un comienzo lo seducía el jazz, estaba llamado a seguir la música del Caribe. Eso que luego muchos hemos cantado y bailado en forma de merengues y bachatas. Pero no hacerla de cualquier modo. Meticuloso en la escritura de sus canciones, en la creación de cada metáfora, confiesa que deseaba que sus letras tuvieran un sentido social. Que la gente bailara un merengue sabroso, sí, pero al mismo tiempo recitara en los labios una canción que hablara de las necesidades de su gente, de lo mal hecho que ha quedado el mundo.Lo lograba siempre con la guitarra en el regazo. Fue así como nacieron temas al estilo de ‘Ojalá que llueva café’. Otros alzaron vuelo a través de anécdotas de su vida cotidiana. Así le sucedió después de visitar a un médico, antes de partir a una gira por Panamá. Había llegado al hospital por el tono amarillo que presentaba en la piel desde hacía un par de días. El diagnóstico, nada grave, era “que se le había subido la bilirrubina”.“Aquí hay un merengue”, pensó entonces Guerra. Y ya sabemos después de eso qué fue lo que pasó. Fue así también como nació la canción que el año pasado incluyó en su reciente álbum, ‘Todo tiene su hora’, y que está dedicada a nuestro país. Volando en un avión, después de un concierto en Valledupar, se le vino a la memoria una melodía que enseguida grabó en su celular. Meses más tarde, las emisoras comenzaron a rotar ‘A Colombia’, en la que Juan Luis Guerra nos canta “en Colombia, el sol se despertó en Barranquilla” y que “la luna no se mueve de Cartagena hasta que tú le digas tu nombre”. Confeso admirador de artistas nuestros como Carlos Vives, durante su charla Guerra se detuvo varios minutos para hablar de Los gaiteros de San Jacinto, agrupación folclórica sin la que resulta imposible entender la música colombia, según le dijera un amigo.Guerra se dedicó entonces a esculcar lo que existía detrás de esas notas de tamboras y flautas de millo hasta tropezar con otros grandes de la música del Caribe como Lucho Bermúdez. Con su clarinete y sus cumbias.De esa riqueza nuestra, aseguró, ha bebido también su música. Porque la suya, como algunos creen erróneamente, no es solo bachata. Interrogado justamente sobre cómo describía ese género musical, Juan Luis Guerra respondió con honestidad: “ni yo mismo lo sé”. Pero no hacen falta explicaciones, la buena música no es un asunto de diccionarios.

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