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“En Cali, las aves han trascendido la observación y han comenzado a transformar la cultura de la ciudad”: Mauricio González Venegas
Una delegación público-privada de la ciudad consolidó en Asunción una histórica alianza internacional. Tres de los eventos de avistamiento más importantes del planeta confluirán de forma simultánea en la capital del Valle.
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23 de sept de 2026, 05:15 p. m.
Actualizado el 23 de sept de 2026, 05:15 p. m.
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Actualizado el 23 de sept de 2026, 05:15 p. m.
La capital del Valle del Cauca ha marcado un hito histórico para el turismo de naturaleza en Colombia. Durante la XV Feria de Aves de Sudamérica, celebrada en Asunción, Paraguay, la Asociación Río Cali recibió oficialmente el prestigioso galardón Cóndor de los Andes. Este reconocimiento acredita formalmente a la ciudad como la sede de la Feria Sudamericana de Aves 2027, un logro monumental ya que coincidirá simultáneamente con la World Birdfair y la Colombia Birdfair.
Por primera vez en la historia, un solo destino albergará en paralelo los tres macroeventos de aves más importantes del mundo. Con una oferta irrefutable de más de 580 especies registradas y una sólida cadena productiva, Cali se prepara para recibir a miles de observadores internacionales en un mercado global proyectado en miles de millones de dólares.

Para profundizar en el impacto de este circuito internacional, dialogamos con Mauricio González Venegas, miembro del equipo organizador de la Colombia Birdfair, antropólogo, periodista y productor audiovisual.
Lleva nueve años vinculado a la Colombia Birdfair. ¿En qué momento y circunstancia Cali dejó de ser solo salsa para convertirse en capital mundial del aviturismo y qué tuvo que ver la feria en ese giro?
En 2015, cuando se organizó la primera Colombia Birdfair, muchas personas les preguntaban a sus organizadores si estaban locos: “¿Quién va a venir a Cali a buscar pájaros?”. En ese momento, hablar de aviturismo parecía una idea lejana, pero Cali ya reunía todas las condiciones para convertirse en un gran destino: una ubicación privilegiada, diversos ecosistemas y más de 580 especies de aves.

Cali es la capital de la salsa y, con el tiempo, a esa identidad se ha sumado el reconocimiento de su riqueza natural, su biodiversidad y sus aves. La realización de la COP16 reforzó esa mirada y proyectó a la ciudad ante el mundo como un territorio comprometido con la biodiversidad. Además, aquí podés salir a bailar salsa y al día siguiente ir a pajarear a los Farallones de Cali.
Su posicionamiento como destino de aviturismo es fruto de años de trabajo colectivo entre guías, comunidades, investigadores, empresarios, organizaciones e instituciones. Dentro de ese proceso, la Colombia Birdfair, con el respaldo constante de la CVC y el apoyo de la empresa privada, ha contribuido a visibilizar la riqueza natural de la ciudad y a conectarla con el mundo del aviturismo.
Durante estos años, grandes figuras nacionales e internacionales del mundo de las aves, la ciencia, la conservación y el turismo han pasado por Cali. Ese intercambio ha fortalecido el conocimiento, las alianzas y la proyección internacional de la ciudad. En los últimos años, este proceso ha recibido un nuevo impulso con la decisión del alcalde Alejandro Eder y su administración de reconocer el aviturismo como una oportunidad para Cali y trabajar de manera más decidida en su fortalecimiento.
Colombia tiene 1966 especies de aves, y el Valle del Cauca más de 500. ¿Por qué un turista de Japón o Alemania paga un tiquete solo para ver un ave que en Cali vemos en un parque? (Cali tiene cerca de 580 especies de aves y el Valle del Cauca más de 980)
Porque un ave familiar para nosotros como el bichofué, puede ser un “lifer” para un observador extranjero.
En un recorrido especializado de dos semanas por la región, un observador experimentado puede registrar cerca de 600 especies, una diversidad que difícilmente encontraría durante todo un año en su propio país.
Lo que vemos en un parque puede ser un verdadero tesoro para alguien que viaja desde el otro lado del mundo. Ese encuentro moviliza guías, reservas naturales, hoteles, restaurantes, transporte y comunidades. Allí está la enorme oportunidad del aviturismo.
Todos hablan de aviturismo como negocio, pero usted viene de la antropología. ¿Qué le enseña un ave a una comunidad sobre su territorio que no le enseña un informe técnico?
Un ave nos permite sentir el territorio. Su presencia nos habla de la salud del bosque y del agua, pero también de la memoria y la identidad de una comunidad.
En Cali, las aves han trascendido la observación y han comenzado a transformar la cultura de la ciudad. Hoy aparecen en murales, esculturas, música, cuentos, fotografías, emprendimientos. Se han convertido en símbolos con los que las personas reconocen y cuentan su territorio.
Eso es muy poderoso: cuando una comunidad conoce, nombra y representa sus aves, también fortalece su sentido de pertenencia y encuentra nuevas razones para protegerlas. Por eso el aviturismo no es solamente un negocio; es una manera de conservar la naturaleza, generar oportunidades y construir identidad. El ave nos conecta con el territorio y nos ayuda a imaginarlo de otra manera.
¿Qué historia contada o vivida en Birdfair demuestra que se trata es de conservación y no solo turismo?
Empezaría por la historia de Carlos Mario Wagner, director de la Colombia Birdfair, quien ha dedicado buena parte de su trabajo a la conservación del Bosque de Niebla de San Antonio y de especies endémicas como la tángara multicolor. Su trayectoria demuestra que la feria nació desde la conservación y que el turismo llegó como una herramienta para sostenerla.
También están historias como la de doña Dora, en Anchicayá, quien encontró en las aves una oportunidad para recibir visitantes y transformar la vida de su familia; o la de Paola Alzate, quien antes vivía de la madera y hoy protege los mismos bosques que alguna vez taló.
Estas historias muestran que la Birdfair no se limita a llevar turistas a observar aves. Busca transformar la relación de las personas con su territorio y demostrar que un bosque puede generar conocimiento, empleo y bienestar. El turismo es la herramienta; la conservación es el verdadero propósito.
Ha trabajado en crear experiencias que conectan gente con biodiversidad. ¿Cómo se cuenta una historia de un Barranquero o un Gallito de Roca para que un niño de Siloé o de Pance se enamore de él?
A través del juego, el arte, los cuentos y la música podemos despertar en los niños la curiosidad y el amor por las aves. Un barranquero o un gallito de roca puede convertirse en el protagonista de una historia que los conecte emocionalmente con la naturaleza y con su propio territorio.
Así hemos logrado que niños de distintos sectores conozcan las aves que habitan sus territorios, aprendan a reconocerlas y se sientan orgullosos de vivir cerca de ellas. Un ejemplo es el programa ‘Sal a Pajariar’, que iniciamos con algunas comunidades rurales de Cali para acercarlas a la observación de aves y fortalecer el vínculo con la biodiversidad que las rodea.
Ese vínculo también puede transformar su manera de imaginar el futuro. Un niño de Siloé o de Pance puede descubrir que alrededor de las aves existen oportunidades en la fotografía, la ciencia, la ilustración, el turismo o la guianza. Cuando un niño se enamora de un ave, comienza a cuidar el territorio donde esa ave puede vivir y descubre que la biodiversidad también puede ofrecerle una alternativa de vida.
El Valle del Cauca tiene desde manglares en Buenaventura hasta páramo en Las Hermosas. ¿Cuál es ese corredor de aves del Valle que aún no estamos valorando y que podría desaparecer sin que nos demos cuenta?
Uno de los corredores que menos valoramos es el del río Cauca, con su red de humedales, bosques ribereños y pequeños relictos de bosque seco tropical. Estos ecosistemas funcionan como refugio y lugar de alimentación para aves residentes y migratorias, pero hoy se encuentran fragmentados y bajo mucha presión.
Su desaparición puede ocurrir silenciosamente: un humedal que se rellena, un bosque que se tala o una franja del río que pierde su vegetación. Por eso el reto no es solamente proteger los fragmentos que quedan, sino volver a conectarlos.
Nos vendemos como el país más biodiverso en aves por kilómetro cuadrado, pero ¿estamos cuidando en verdad esa biodiversidad?
Somos el país con mayor diversidad de aves del mundo, pero tener esa riqueza no significa que la estemos protegiendo suficientemente. Mientras celebramos las cifras, seguimos perdiendo bosques, humedales y corredores ecológicos por la deforestación, la expansión urbana, la contaminación y el cambio climático.
También existen comunidades, investigadores, organizaciones y reservas que están haciendo un trabajo extraordinario, muchas veces con pocos recursos. El reto es que esos esfuerzos no permanezcan aislados y se conviertan en políticas públicas, inversión y oportunidades económicas sostenibles para los territorios.
Podemos ocupar el primer lugar en número de especies y, al mismo tiempo, perder los bosques, humedales y corredores que necesitan para sobrevivir.
La verdadera medida está en nuestra capacidad para conservar sus hábitats y apoyar a las comunidades que los protegen. El logro no es decir que somos el país de las aves, sino garantizar que podamos seguir siéndolo en el futuro.
¿Cuáles serán los momentos y encuentros imperdibles de esta versión de Colombia Birdfair?
En 2027 tendremos un encuentro sin precedentes que reunirá en Cali a la World Birdfair, la Feria de Aves de Sudamérica y la Colombia Birdfair, del 30 de septiembre al 3 de octubre.
Entre los momentos imperdibles estarán las salidas de observación de aves, las charlas y talleres sobre conservación, y una programación especial sobre bienestar, salud y nuestra relación con las aves. También tendremos una zona comercial mucho más amplia, la tradicional cena de camaradería y la Birdfair Chic@s.
Será una feria con actividades para las familias, los expertos y quienes apenas quieren acercarse al mundo de las aves. Una experiencia pensada para los caleños, pero también para recibir a observadores y visitantes de todo el mundo. El 2027 será, sin duda, el año de las aves en Cali.
Este año, ¿cuál es esa especie del Valle que quiere que todo el que vaya a Birdfair se lleve en la retina y por qué?
Más que una sola especie, quisiera que quienes vengan a la Birdfair se lleven en la retina a Cali y al Valle del Cauca como un gran destino de naturaleza. Aquí podrán encontrarse con aves tan especiales como la tángara multicolor, el tororoi bailador, la perdiz colorada o la pava caucana, entre muchas otras.
Pero la experiencia no se limita a observar aves. Lo verdaderamente memorable es conocer el territorio y a las personas que lo habitan, lo interpretan y lo protegen: guías, comunidades, investigadores y emprendedores que reciben al visitante y comparten sus historias.
Además, la Colombia Birdfair tiene un ambiente muy especial. Es un encuentro cercano y alegre entre personas de diferentes lugares que comparten el interés por las aves y la naturaleza. Cada visitante tendrá su ave inolvidable, pero esperamos que también se lleve nuevos amigos y un vínculo profundo con este territorio y con su gente.
¿Cómo ve el presente y futuro del pajareo en Cali y el Valle?
Veo un presente muy prometedor. Hace algunos años, cuando alguien caminaba con binoculares por la ribera del río Cali, muchas personas no entendían qué estaba haciendo. Hoy reconocen que está observando aves, se acercan, preguntan y muestran interés. Eso demuestra que el pajareo está dejando de ser una actividad de unos pocos para convertirse en parte de la cultura de la ciudad.
Sin embargo, para consolidarnos como destino internacional todavía necesitamos mayor inversión en infraestructura: senderos adecuados, señalización, miradores, centros de visitantes, accesibilidad, seguridad y mejores servicios en las zonas rurales. También debemos fortalecer la formación de guías y apoyar a las comunidades y reservas que protegen estos territorios.
Tenemos las aves y el interés está creciendo; ahora necesitamos crear las condiciones para recibir al mundo sin poner en riesgo nuestra biodiversidad
¿Qué expertos estarán presentes en Colombia Birdfair y por qué es vital escucharlos, cuál es el plus de cada uno?
En este momento estamos construyendo la agenda junto con los equipos de la Colombia Birdfair, la World Birdfair y la Feria de Aves de Sudamérica. Entre los primeros invitados confirmados está Steve Hilty, uno de los ornitólogos más reconocidos del neotrópico y autor de guías fundamentales sobre las aves de Colombia. Su aporte será el conocimiento científico y la experiencia acumulada durante décadas.
También estará Horacio Matarasso, presidente del Comité Internacional de la Feria Sudamericana de Aves, quien combina la conservación, la educación y más de 25 años de experiencia como guía. Vanessa Palacios, de España, aportará una visión estratégica sobre aviturismo sostenible, participación comunitaria y liderazgo de las mujeres. Y desde Taiwán llegará Victor Yu, con una amplia trayectoria en ecoturismo, interpretación de la naturaleza y desarrollo del aviturismo en Asia
También tendremos integrantes del equipo de eBird, la plataforma de ciencia participativa del Laboratorio de Ornitología de Cornell. Su presencia será fundamental para mostrarnos cómo una observación registrada por cualquier ciudadano puede convertirse en información científica para conocer las poblaciones de aves y orientar decisiones de conservación.
El gran valor de esta agenda será reunir la ciencia, el turismo y la experiencia de diferentes regiones del mundo para pensar cómo la observación de aves puede contribuir realmente a proteger los territorios. Y todavía seguimos trabajando en nuevos invitados y encuentros para completar esta gran agenda internacional.
¿Qué le han enseñado las aves para la vida?
Las aves me han enseñado a detenerme y contemplar lo que me rodea. A escuchar con atención, a tener paciencia y a descubrir que incluso en los lugares más cotidianos siempre hay algo extraordinario ocurriendo.
También me han ayudado a comprender que todo está conectado: un ave depende del árbol, el árbol del agua y todos dependemos de la salud del territorio. Su presencia nos recuerda que no estamos separados de la naturaleza, sino que somos parte de ella.
Cali tiene una participación cada vez más relevante en un circuito internacional que conecta el World Birdfair, la Feria de Aves de Sudamérica en Paraguay y Colombia Birdfair. ¿Qué significa para la ciudad hacer parte de este circuito y qué oportunidades representa para posicionarse como un referente internacional en aviturismo?
Cali entra en una conversación global sobre aviturismo, conservación y desarrollo sostenible. Nos permite conectarnos con operadores, investigadores, organizaciones y observadores de aves de diferentes países, aprender de otras experiencias y mostrar la riqueza natural del territorio.
También representa oportunidades concretas para atraer visitantes especializados, generar alianzas, fortalecer a los emprendimientos locales y abrir mercados internacionales para la oferta turística de Cali y el Valle del Cauca.
El gran desafío es convertir esa visibilidad en una estrategia de largo plazo, con inversión, infraestructura y conservación. El megaevento BIRDFAIR 2027 será una vitrina extraordinaria, pero el verdadero éxito será lograr que quienes conozcan a Cali quieran regresar, recomendarla y reconocerla como uno de los grandes destinos de aviturismo del mundo.
El balance es muy positivo porque esta fue la primera misión comercial apoyada por la Alcaldía de Cali para participar en una feria de aves. Nos permitió presentar la alianza entre el sector público, la Colombia Birdfair y los empresarios como un caso exitoso de impulso al aviturismo.
Surgieron contactos con representantes de Paraguay, Brasil, Uruguay y Ecuador, interesados en conocer nuestra experiencia y en traer delegaciones a Cali en 2027. También recibimos invitaciones para participar en ferias de Brasil, Bolivia y nuevamente Paraguay.
En materia de negocios, los empresarios regresaron con solicitudes concretas para diseñar recorridos previos y posteriores a la BIG BIRDFAIR, algunos de entre siete y diez días. Además, avanzamos en una posible agenda con los equipos de eBird y Merlin para realizar talleres, charlas y un encuentro de revisores.
La misión no solo promocionó a Cali: abrió oportunidades reales de cooperación, negocios y atracción de visitantes para 2027.
¿Cómo se pueden aprovechar las conexiones generadas entre estas tres ferias —World Birdfair, Feria de Aves de Sudamérica y Colombia Birdfair— para que Cali no solo participe en estos escenarios, sino que se convierta en un punto de encuentro para el aviturismo y el turismo de naturaleza en la región?
Estas conexiones deben convertirse en una red de trabajo permanente, no limitarse al intercambio de invitados durante las ferias. Podemos construir agendas conjuntas de promoción, conservación y formación; facilitar intercambios entre guías, comunidades y operadores; y conectar la oferta turística de Cali y el Valle con mercados de Europa, Asia y América Latina.
También debemos aprovechar esta red para atraer encuentros internacionales, viajes de familiarización, investigadores y compradores especializados. Pero para que Cali sea un verdadero punto de encuentro necesitamos fortalecer la infraestructura, la conectividad, la formación bilingüe de los guías y la calidad de las experiencias.
Las tres ferias pueden abrirnos las puertas del mundo; el reto de Cali es prepararse para recibirlo y lograr que quiera regresar.
Más allá de la promoción turística, ¿qué impacto económico y empresarial puede generar para Cali su presencia en este circuito internacional de ferias de aves? ¿Qué sectores y actores de la ciudad podrían beneficiarse de estas nuevas conexiones?
El aviturismo tiene la capacidad de convertir la biodiversidad en oportunidades económicas para la ciudad y sus comunidades, sin destruir el patrimonio natural que las hace posibles.
Según el estudio de impacto de 2026, la Colombia Birdfair generó efectos económicos directos estimados por más de $10.000 millones. Este movimiento beneficia a hoteles, restaurantes, transportadores, guías, agencias, reservas naturales, emprendimientos rurales y empresas de logística y producción.
La siguiente oportunidad es atraer recorridos internacionales durante todo el año. Un tour de 12 días puede representar entre 3.600 y 6.000 dólares por viajero. Para captar ese mercado debemos diseñar rutas integradas, fortalecer los servicios y lograr que Cali y el Valle se conviertan en una experiencia completa de aviturismo.
La Colombia Birdfair nos da visibilidad; ahora debemos convertirla en viajes, ingresos y conservación para el territorio.
Tras la experiencia en Paraguay y la articulación con estos escenarios internacionales, ¿cuál es el siguiente paso para Cali?
El siguiente paso es consolidar el aviturismo como una estrategia permanente de ciudad. La Alcaldía, junto con la Asociación Río Cali, ya viene avanzando en acciones concretas: el diplomado en aviturismo con la Universidad Icesi, salidas de pajareo en ecoparques y humedales, jornadas de sensibilización en instituciones educativas y el Simposio de las Aves de Cali, programado para el 17 de octubre son algunas de las acciones que se están realizando en la ciudad.
La agenda de internacionalización también continúa. Tendremos nuevas misiones comerciales en Ecuador y Manizales, y en noviembre participaremos en la World Birdfair en China. Estos escenarios nos permitirán promocionar el destino, atraer recorridos internacionales y concretar alianzas para el macro evento BIRDFAIR 2027.
Sin embargo, el gran reto es garantizar la continuidad. Esta apuesta no puede depender de la administración de turno; necesita una política de largo plazo, recursos y coordinación entre el sector público, la academia, las comunidades y los empresarios.
Así como la Feria de Cali y el Festival Petronio Álvarez son proyectos de ciudad, el aviturismo también debe convertirse en una apuesta permanente de Cali.
Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.
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