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Oda a la vagancia: diálogo con el cineasta Ruben Mendoza

Octubre 31, 2014 - 12:00 a. m. Por:
Ricardo Moncada Esquivel | El País
Oda a la vagancia: diálogo con el cineasta Ruben Mendoza

Abelardo Jaimes ‘El Cucho’, protagoniza ‘Memorias del Calavero’. El filme surgió de la amistad de éste con el director Ruben Mendoza.

Mendoza, invitado a Festival de Cine de Cali, estrena el 6 de noviembre ‘Memorias del Calavero’.

Un vagabundo entrado en años, enfermo y acosado por deudas del pasado convence a un documentalista para que emprendan lo que el hombre asume, será su último viaje a la tierra de sus orígenes. La aventura no estará exenta de roces, contradicciones, verdades y mentiras.De este modo inicia ‘Memorias del Calavero’, la nueva película del director colombiano Rubén Mendoza que se estrenará en el país el 6 de noviembre. Mendoza es uno de los invitados al Festival Internacional de Cine de Cali. Su película ‘Tierra en la lengua’, hace parte de la muestra oficial por Colombia del certamen, mientras que su corto ‘Montañitas’, se presentó en su apertura ayer.Frente a su nueva producción Mendoza señaló que es la celebración de un hombre inútil, un vago que ha tenido la valentía de asumir la vida a contra corriente. ¿Qué le fascinó de ‘El Cucho’, como para querer hacer una película con él?Yo lo conocí frente a la Iglesia las Nieves de Bogotá, en la Calle Séptima, mientras buscaba talentos para ‘La sociedad del semáforo’. Desde que lo vi me cayó en gracia el viejo, tenía un fuerte magnetismo. Es un vago maravilloso y hubo química de inmediato. Hemos tenido una amistad intensa, con altos y bajos. Soy una persona que celebra mucho la vagancia, lo inútil, porque ser vago en un mundo como este es una decisión Kamikaze. Es muy difícil, se necesita tener mucha valentía para renunciar a tantas tonterías de este mundo. ¿Y es hacia allí que apunta su película?Sí. Lo que pasa es que el mundo esta muy horrible y la gente -en la que yo me pudiera incluir- que se resigna, no me interesa. Lo que me atrae son aquellas que están paradas en la otra orilla que celebran la vida misma. Pero esto de celebrar la inutilidad, la vacuidad o el vacío no es nuevo, desde hace miles de años filosofías como la taoista ya la contemplaban. Entonces estas personas que no hacen nada que no son héroes de la sociedad para mí, sí lo son. Me refiero a estos que no hacen daño no a esos inútiles de pacotilla que dirigen nuestros destinos que le joden la vida a los otros completamente. ¿Le gusta hacer un cine que se mueve entre la realidad y la ficción?Esto es una obviedad, pero de las mentiras se cogen grandes verdades. Pero si bien, este juego entre la verdad y la mentira ha sido debatida en mis anteriores películas, no estoy casado con una corriente al contrario, en cada trabajo busco reiventarme y hasta traicionarme para explorar cosas diferentes en mi pensamiento, para tener la alegría de meterme con un tema por cuatro o cinco años, como suele exigirlo el cine.¿Cómo espera que el público asuma esta nueva propuesta suya?Espero que la vean con los ojos bien agudos. Que escojan qué les parece cierto y qué es mentira. Que entiendan viéndola, la doble naturaleza de su corazón, mientras uno aprende cosas dolorosas, cagados de la risa. Me alegra ver cómo la gente se ríe viendo la película, pero que también la sientan y les hiera, como debe herir el cine. Pasando a otro tema ¿qué opina de la apuesta que hace el festival de Cali por un cine alternativo?Estoy totalmente de acuerdo con este enfoque. Vivimos en un país donde la gente llega agotada del trabajo, pero no puede ver el cine que en verdad le nutre el espíritu y cae en el dopaje de las telenovelas de la televisión, que encuentra en la ignorancia un gran negocio. Para ver Disney se tiene el resto del año. Y estoy de acuerdo por que quien lo dirige es Luis Ospina un caleño que aún muchos no entienden su grandeza. Él selecciona películas de gran calidad, por que no subestima a su ciudad. Cuando estoy fuera del país este festival es uno de los orgullos que siento de ser colombiano, porque tiene esa mirada que yo amo del cine. Usted vive ahora en Cali. ¿Cómo ha sido su relación con la ciudad?He sido devoto de Cali desde mi adolescencia, quiero mucho esta ciudad y amo el río Pance. En el corto ‘Montañita’ que se presentó en la apertura del Festival ayer participa mi esposa que es caleña (Margarita Peña). Para mí es una ciudad mezcla de muchas cosas. También difícil y violenta. Estando adentro uno nota que lo del amor por el arte y por el cine puede ser un mito o al menos, de una secta, pero que por fortuna existe.

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