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El método a pie de un historiador británico: el legado de Malcolm Deas en CaliLee 2026

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Cali, el escritor Diego Aretz presentó su obra ‘Malcolm Deas. Retrato del inglés que hizo de Colombia su historia’. Hablamos con el escritor y periodista.

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Alejandro Gaviria y Diego Aretz, en Cali Lee conversando sobre el libro.
Alejandro Gaviria y Diego Aretz, en Cali Lee conversando sobre el libro. | Foto: Enviado a El País

1 de nov de 2026, 12:20 a. m.

Actualizado el 1 de nov de 2026, 12:27 a. m.

La Feria Internacional del Libro de Cali, Cali Lee, se convirtió en el escenario propicio para revivir el legado metodológico y humano de uno de los intelectuales extranjeros más influyentes en la historiografía colombiana del último siglo. El escritor Diego Aretz presentó su más reciente libro centrado en la figura de Malcolm Deas, el célebre historiador británico que dedicó más de media vida a desentrañar los procesos políticos, institucionales y sociales de Colombia.

A través de una minuciosa reconstrucción de sus vivencias, la obra expone cómo Deas rompió los moldes de la academia tradicional, abandonando la comodidad de los claustros urbanos y las grandes bibliotecas para adentrarse en las carreteras, los pueblos y las realidades directas del país.

Hablamos con Aretz, periodista, investigador, autor y documentalista colombiano, que explica por qué, en el fondo, la verdadera protagonista de este retrato es Colombia.

Cuando piensa en Malcolm Deas llegando a los 22 años a Colombia, a un país que desconocía completamente, ¿qué fue lo que usted vio en este personaje para decidir retratarlo?

Yo vi en Malcolm Deas a un personaje absolutamente fascinante que se entregó a otra sociedad por completo. Asumió un país como Colombia, tan radicalmente distinto al suyo, y se dedicó a defender el estudio de nuestra historia, nuestra dignidad y a contarnos un relato profundo. Él siempre defendió que hemos luchado mucho por las instituciones y por construir una sociedad donde todos quepamos, reflejado, por ejemplo, en la Constitución de 1991. Deas vino a decirnos que no miremos siempre hacia afuera o hacia otros lados; nos invitó a mirar nuestro propio pasado, a revisar con rigor el siglo XIX y lo que estaba sucediendo allí.

Malcolm Deas
Malcolm Deas | Foto: Archivo Semana

Además de su lucidez, me causó una enorme fascinación su rol como profesor. Era un hombre entregado a sus estudiantes de una manera impresionante: les prestaba su casa, su bicicleta, sus libros y seguramente hasta dinero. Le abrió las puertas de Oxford a muchísimos colombianos y colombianas, mostrando un trato de absoluta igualdad con las mujeres y con la vida en general. Tenía la audacia de ser un historiador que se subía a un bus a donde tocara para hablar con todo el mundo. Logró algo muy extraño y maravilloso: ganarse el respeto simultáneo del pueblo, de los académicos y de figuras políticas tan diversas entre sí como Luis Carlos Galán, Antanas Mockus, Álvaro Gómez o Álvaro Uribe.

Fue un asesor consultado por el Estado en momentos críticos como la toma del Palacio de Justicia por Belisario Betancur, pero mantuvo siempre una calidez y sencillez gigantescas.

En el fondo, este libro usa a Malcolm para preguntarnos qué nos puede contar este personaje sobre nosotros mismos, sobre el Valle del Cauca, Antioquia, Bogotá o la Costa. Por eso, el personaje de fondo es Colombia.

El periodista e investigador Diego Aretz publicó el libro Malcolm Deas. Retrato del inglés que hizo de Colombia su historia, editado por Ediciones Uniandes.
El periodista e investigador Diego Aretz publicó el libro Malcolm Deas. Retrato del inglés que hizo de Colombia su historia, editado por Ediciones Uniandes. | Foto: Foto enviada a El País

Al analizar lo que usted llama el “método Malcolm Deas”, ¿qué es lo que pierde el país cuando los historiadores se quedan encerrados en la academia y cuál es la invitación que deja este libro?

Cuando los historiadores se quedan escondidos en las grandes ciudades, resguardados únicamente en las bibliotecas y aislados en la academia, Colombia pierde la valiosa posibilidad de tener una historia real, una historia hecha a pulso y con valentía. Si bien hoy en día hay que reconocer que muchos historiadores locales salen de sus comodidades para buscar esos relatos en las regiones, la figura de Deas nos obliga a reafirmar una gran verdad: la historia se tiene que contar a pie.

En el marco de CaliLee 2026 (el Festival Internacional del Libro de Cali), el periodista e investigador Diego Aretz habló con el escritor Alejandro Gaviria, el sábado 31 de octubre de 2026, sobre su  libro  Malcolm Deas. Retrato del inglés que hizo de Colombia su historia.
En el marco de CaliLee 2026 (el Festival Internacional del Libro de Cali), el periodista e investigador Diego Aretz habló con el escritor Alejandro Gaviria, el sábado 31 de octubre de 2026, sobre su libro Malcolm Deas. Retrato del inglés que hizo de Colombia su historia. | Foto: Fondo de Cultura Económico

Una verdadera reconstrucción histórica se hace recorriendo el país, escuchando activamente a todos los actores sociales y entregándose por completo a las comunidades y a las vivencias de las gentes. No puede ser un ejercicio aislado que le niegue la mirada a la realidad o que ignore las fuentes vivas del territorio. Esa es, precisamente, la gran invitación y el legado del método que nos heredó Malcolm Deas.

El fallecimiento de Malcolm Deas ocurrió mientras el proyecto estaba en marcha. ¿Cómo afectó este duelo la escritura del libro y la interacción con sus seres queridos?

Fue un golpe sumamente duro. Aunque yo lo conocía poco en comparación con su círculo de toda la vida, ya había comenzado a desarrollarle un cariño muy especial. El impacto fue tal que el proyecto tambaleó por completo; nos planteó seriamente la idea de terminar y cerrar el libro de forma definitiva, bajo la dolorosa premisa de que ya no había opción al faltar su voz directa.

Escribir en ese contexto significó avanzar en medio del dolor y la profunda tristeza de todos sus amigos y allegados. Para mí, como escritor y periodista, resultaba complejo y delicado ahondar en la vida privada de un hombre al que tanta gente quería y cuyo vacío estaba tan fresco. Recuerdo con mucha claridad un momento muy difícil durante una entrevista con Rocío Londoño, su compañera de vida. En medio de la conversación, el peso del duelo la sobrepuso y me dijo: “No, Diego, yo no puedo seguir”. El dolor era inmenso.

A pesar de la adversidad, logramos superar esa etapa crítica. El proyecto se llevó a término, pudimos escuchar a muchísimas personas y el resultado final ha sido transformador. Para todas las generaciones y las personas que conocieron y quisieron a Malcolm, ver este libro terminado se ha convertido en una alegría gigante. Logramos transformar el duelo en un homenaje vivo a su memoria.

El periodista e investigador Diego Aretz publicó el libro Malcolm Deas. Retrato del inglés que hizo de Colombia su historia, editado por Ediciones Uniandes.
El periodista e investigador Diego Aretz publicó el libro Malcolm Deas. Retrato del inglés que hizo de Colombia su historia, editado por Ediciones Uniandes. | Foto: Enviado a El País

Volviendo a los orígenes de su fascinación por el historiador, ¿cuál cree que es la mayor lección que nos deja su figura sobre la forma de ver y entender a Colombia?

La mayor lección es entender que Malcolm Deas asumió a Colombia con un optimismo y un perfil muy poco común. Era un hombre con una destreza intelectual tal que los estados, gobiernos y agencias de inteligencia lo consultaban en momentos de extrema gravedad, como ocurrió con el presidente Belisario Betancur durante la toma del Palacio de Justicia. Sin embargo, esa enorme relevancia política e intelectual coexistía de manera natural con una sencillez y una calidez gigantescas en todo momento.

Hablar con él durante horas era una experiencia impresionante por su cercanía. Al final, la gran pregunta que nos plantea su figura es: ¿Qué puede contarnos este personaje sobre nosotros mismos, sobre el Valle del Cauca, Antioquia, Bogotá o la Costa? Nos habla de nuestra independencia, de nuestras fronteras y de nuestros presidentes. Por eso insisto en que, aunque el libro lleva el nombre de Malcolm Deas, el personaje de fondo, el verdadero protagonista de esta historia, es Colombia.

Finalmente, ¿cómo define el llamado “método Malcolm Deas” frente a la práctica de la historia convencional?

Lo defino como una invitación abierta a no hacer una historia aislada ni alienada de la realidad. Lo que pierde Colombia cuando los historiadores se quedan escondidos en las bibliotecas de las grandes ciudades es la oportunidad de construir una memoria real, valiente y hecha a pulso. Aunque hoy en día hay profesionales que salen de su zona de confort, el método de Malcolm nos reafirma con audacia que la historia se tiene que contar a pie.

Consiste en recorrer el territorio, en escuchar absolutamente a todos los sectores —desde un taxista o un campesino hasta un jefe de Estado— y en entregarse por completo a las comunidades y a sus fuentes vivas. No se puede escribir el devenir de una nación negándose a pisar la calle o rechazando el contacto directo con la gente; esa participación activa es la verdadera esencia de su legado metodológico.

Isabel Peláez. Escribo, luego existo. Relatora de historias, sueños y personajes. Editora de cultura, entretenimiento y edición de contenidos digitales.

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