Conozca más sobre el intenso movimiento que cambió la historia de la estética

Conozca más sobre el intenso movimiento que cambió la historia de la estética

Septiembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Miguel González
Conozca más sobre el intenso movimiento que cambió la historia de la estética

Spoonbridge and cherry, de Claes Oldenburg & Coosje van Bruggen (1988).

Obras del artista Claes Oldenburg se podrán apreciar en el Museo Rayo de Roldanillo a partir del 17 de septiembre . Remembrazas del arte pop, que cambió la historia de la estética.

El Pop Art fue uno de los movimientos más intensos, suspicaces y de inmediata comprensión por parte de los espectadores. En realidad se produjo en Londres y Nueva York entre 1956 y 1966, aunque todos sus miembros desarrollaron obras e ideas en décadas posteriores.  

El Pop le daría la posibilidad al arte de ser otra vez figurativo y realista. Una característica que se había dado un siglo antes en el Realismo francés de Millet, Daumier y sobre todo de Courbet, este último había afirmado en 1861 que el artista debía de realizar una obra que tuviera implicaciones para “hacer que sus facultades se refieran a las ideas y objetos del período que le ha tocado vivir.”  No era nada distinto a los objetivos y las prácticas que animaron al Pop-art.

El Pop art, que nace en la capital inglesa, tiene como antecedentes a su práctica los collages con imágenes de revistas y anuncios de Eduardo Paolozzi y los modelos fotográficos que usó Francis Bacon, ambos y paralelamente desde 1947.  En 1956 Richard Hamilton organizó junto con otros colegas una exposición en Londres titulada “Esto es mañana”, considerada como la muestra de referencia del movimiento Pop.  

Para el afiche y el catálogo de la exhibición  Hamilton realizó su seminal collage:  “Exactamente ¿qué es lo que hace que las cosas de hoy sean tan diferentes, tan atrayentes?”, donde se dan cita los que serían los grandes argumentos del pop como electrodomésticos, cómics, una ama de casa y un fisiculturista con un bombón y la palabra pop.  El año anterior en Nueva York Robert Rauschemberg iniciaba su serie de pinturas combinadas que se forman de elementos cotidianos capturados y rociados de pintura y Jasper Johns produce sus primeras pinturas con dianas para tiro al blanco y banderas de Estados Unidos.

En 1959 Claes Oldenburg expone ‘La Calle’ una gran instalación donde se recrean objetos cotidianos en la Galería Hudson de Nueva York.  Desde ese momento pasó a formar parte del movimiento al que se suman además de los mencionados Roy Lichtenstein, James Rosenquist, Andy Warhol, Tom Wesselmann, para nombrar al núcleo más fuerte del arte pop de la costa este norteamericana.  El Pop fue un movimiento seductor y convincente que atrajo a muchos artistas de Europa continental y también a representantes de California.  

Asimismo produjo un gran impacto en distintas sociedades ya que todas en estaban en la honda del consumismo y de la sociedad homologada.  En Colombia propuestas como las de Beatriz González, Álvaro Barrios, Santiago Cárdenas, Bernardo Salcedo, Ómar Rayo y Ana Mercedes Hoyos se iniciaron bajo  aspectos que caracterizaron al Pop.  Fue un síntoma de época y en los años sesentas con la minifalda, la Coca-Cola, las estrellas de cine, la televisión y las drogas parecía que el universo citadino era el que más seducía a algunos artistas  en esa década.

Con la exhibición de esculturas y obra gráfica de Claes Oldenburg el Museo Rayo desea una vez más poner en consideración uno de los trabajos más relevantes de la tendencia Pop y continuar acercando a su público a esta manifestación como sucedió con las muestras dedicadas a Francis Bacon y Marcel Duchamp referentes de esta tendencia o protagonistas como Andy Warhol y Niki de Saint Phalle.  Los objetos que presentamos como “Pan Crujiente” de 1966, “Batería Blanda” y el “Profiterol” ambos de 1969, y el  “Ratón Geométrico” de 1975, ilustran muy bien sobre la estética y alcances de la escultura de Oldenburg.  La batería especialmente desafía los lineamientos de la escultura tradicional hecha regularmente en materiales duros, rígidos y resistentes.  La escultura blanda y mutable así como los trastornos de escala son algunas de las estrategias del artista para llamar la atención sobre la totalidad de la vida mediante la corporización y metáforas contenidas en ellas.

Oldenburg nació en Estocolmo, Suecia en 1929.  Aún vive y trabaja en Nueva York, ciudad donde su familia se trasladó cuando Claes aún era niño.  Debido al cargo diplomático de su padre.  Luego vivió en Chicago donde estudió arte y de allí regresó a la Gran Manzana para quedarse.  Vivió en el Lower East Side lugar que no solo lo sedujo sino que lo inspiró:  “Las calles, en especial, me fascinaron.  Parecían tener una existencia propia en la que yo descubría todo un mundo de objetos hasta entonces desconocidos.  Paquetes comunes se transformaron en esculturas ante mis ojos y veía la basura de la calle como elaboradas composiciones accidentales”.

La exhibición también enseña una antología gráfica de sus más osados proyectos escultóricos en un amplio espectro que va desde 1966 a 1996, donde se pueden apreciar linternas, ganchos, borradores, navajas, el pintalabios con el tanque de guerra o una pizza como elementos redimidos de la sociedad de consumo, del cual él es uno de sus grandes apologistas.

No olvidemos que el Pop art fue un arte contestatario que nació como respuesta de oposición al Expresionismo Abstracto, donde la potencia de trazo y la abstracción pura parecían ejercer una dictadura intelectual arrogante y cerrada. El Pop a cambio,  dada la literalidad vulgar de los argumentos evidentes caló de inmediato.  Oldenburg en 1961 escribió unos principios que han resultado ser uno de los más emotivos en el arte reciente:  “Estoy a favor de un arte que sea político-erótico-místico,que haga más que calendarse el trasero en un museo.  

Estoy a favor de un arte que crezca sin saber de ningún modo qué es arte, un arte que tenga la oportunidad de tener un punto de cero partida.  Estoy a favor de un arte que se embrolle con la mierda cotidiana y, sin embargo, salga en primera línea.  Estoy a favor de un arte que imite lo humano, es decir, lo cómico, si es necesario, o lo violento o lo que sea necesario.  

Estoy a favor de un arte que saque sus formas de las líneas de la misma vida, que se tuerza y extienda y acumule y escupa y chorree y sea pesado y vulgar y directo y dulce y estúpido como la vida misma.”  Estas premisas del artista las podemos verificar en su obra tanto para el espacio museal como para las zonas públicas.  Son también lineamientos que todos los artistas de la órbita del pop han podido compartir o por lo menos no sustraerse.

 

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad