cultura
Charli Zapata, 25 años sonando la trompeta
Carlos Alberto Zapata, heredero del talento musical de los Zapata Zapata, en charla con el director del Museo Planeta Salsa.
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28 de feb de 2026, 12:14 a. m.
Actualizado el 28 de feb de 2026, 12:14 a. m.
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Por Oscar Jaime Cardozo Estrada, periodista cultural, director del Museo Planeta Salsa
Todo empezó desde la cuna, pues desde que nació supo que estaba en medio de una familia absolutamente musical. Tíos, padres y amigos, sonaban los instrumentos con melodía que finalmente arrullaba al pequeño Carlos Alberto. Y es que ¿Cómo no iban a ser músicos los Zapata Zapata?
Hoy los hijos siguen la tradición de su padre, don Alirio Zapata, trombonista pionero de la música popular bailable en Cali, iluminando el camino de sus hijos, el menor, Miguel Ángel, saxofonista; Alex, trombonista de la orquesta de Marc Anthony y Charli, trompetista del Grupo Niche.
Sus inicios en la música
Cuando su mamá, Dora Edith Zapata Zapata, se fue a vivir a Venezuela, Carlos Alberto quiso irse con ella. Así es que llegó a los llanos centrales venezolanos y a las extensas sabanas del estado Guárico.
Con la música por dentro circulando por su cuerpo en el ADN, empezó a asistir a sitios donde se hacía música y es lo que había, música llanera venezolana, por lo que se inició precisamente allí, haciendo gaitas venezolanas.
En 1994 regresa a su natal Cali y tiene el primer contacto con la trompeta. Empezó a estudiarla con sus primeros profesores: su tío Ider Yamir Zapata Zapata, William Murcia y Danny Jiménez.
De toda la anecdótica del recorrido musical de Carlos Alberto Zapata Zapata, cariñosamente conocido como Charli Zapata, importante mencionar que fue alumno del nieto de Félix Chapottin. De él recibía clases en Roma, ciudad donde estuvo en un hotel por un mes con el Grupo Niche, situación que aprovechó para convertirse en el adelantado alumno del trompetista cubano miembro de la dinastía Chapottin.

Inició con el cuatro llanero, ¿por qué escogió la trompeta?
En Venezuela, durante los años que viví allá, aprendí el cuatro llanero haciendo música del folclor llanero. Estaba consciente que no podía regresar a Colombia solo tocando cuatro. Tenía que estudiar trombón. Las cosas no se dieron y empecé a estudiar trompeta. Fue duro, porque para tocar trompeta había que hacer cinco años de teoría y solfeo. Pues empecé a estudiarla, pero justo cuando iba a cumplir los cinco años de estudios, tuve que regresar a Cali, lo que finalmente fue una bendición porque aquí en mi ciudad, se abrieron las puertas para mi carrera.
Pero a usted no le gustaba la trompeta...
Eso es verdad. Estando en Venezuela, cuando inicié los estudios de teoría y solfeo, mi profesor era trompetista, pero yo quería el trombón, tal vez por tradición, porque mi papá es un reconocido trombonista y de hecho, mi hermano Alex, es trombonista.
A mí la trompeta me parecía estridente. Cuando llegué a Cali mi papá me dijo que allí en casa había una trompeta. Lo curioso es que mi tío Ider Yamir también me ofreció una trompeta. Es que la trompeta me persiguió desde que regresé a Cali.
Fíjate que un día vi un video en el que mi papá estaba tocando el trombón con La Gran banda Caleña y con Piper Pimienta. Ese día yo quedé prendado de ese instrumento, pero el destino había decidido para mí otra cosa y fue el que puso la trompeta en mi camino.

¿Cómo le empieza a ir aprendiendo a tocar la trompeta?
Bueno, la trompeta es un instrumento muy celoso. Yo toco instrumentos de cuerdas y piano y en el trasegar de los años me he dado cuenta que la trompeta es muy celosa, demasiado celosa. Cuando empiezas, hay que estudiar mínimo ocho horas diarias, porque si pasan días sin estudiar, cuando la coges, la trompeta te deja mal, la embocadura no te da.
La trompeta no es agradecida. Por decir algo, un trompetista que deje pasar ocho días sin estudiar, cuando vuelve a tocar, te lo aseguro, llega de cero. Yo fui y sigo juicioso estudiando. Con el tiempo, con tanto estudio, se volvió costumbre tocar ceñido a la técnica. Los resultados terminaron por darse.
A mí desde siempre me gustó el sonido de las trompetas de la Sonora Matancera y eso me marcó un estilo para interpretar mi instrumento.
Hablemos sobre la primera agrupación de música latina bailable en la que participó como trompetista...
La primera agrupación en la que participé fue aquí en Cali, y precisamente en una sonora, donde los vientos solo son de trompetas. Fue en la Sonora Trucupey y en la orquesta femenina Boranda que se fundó en el Barrio El Rodeo, en la casa de Lucero, que fuera timbalera de Gilberto Santa Rosa. El director era Milton Casas. De ahí pasé a un grupo cubano que se llamó Conexión Latina. Toqué también en la orquesta de Tito Cortés. Por supuesto he hecho colaboraciones en la grabación de los trabajos de muchos artistas.
Usted tuvo participación en las agrupaciones del trompetista cubano Germán Lázaro Rodríguez, la Nueva Sonora Matancera y el Sexteto Yarey.
Claro que sí y quiero decirte que el que me enseñó cómo se toca la música matancera, fue el maestro Lázaro Rodríguez. Como él interpretaba esta música, te lo juro, nadie lo hacía. Los fraseos en la trompeta para la salsa son muy diferentes a los de la música antillana, y él lo tenía muy claro. Así lo entendían también los músicos cubanos.
Recuerdo que con Germán Lázaro hicimos una gira en Ecuador, en la que la cantante principal era la Chola Zénide, quien era su Pareja en ese momento. Aprendí muchísimo de él.
¿Cómo se da la entrada suya al Grupo Niche y quién lo recomienda?
En 2001 ingreso al Grupo Niche por una recomendación que hace de mí, mi hermano Alex. En el Grupo Niche hacía falta una trompeta y como Alex tocaba el trombón allí en el grupo, le dice a Jairo que tiene un hermano que toca la trompeta, que si quiere probarlo. Jairo le dice a mi hermano, “pero sí toca bien?” Alex le dice, pruébalo a ver si te sirve.
Una tarde estaba estudiando en la casa de mi tía Aida Celi cuando Jairo me llamó y me citó que fuera inmediatamente. Yo quedé como frío. Eso me temblaba todo porque lo que menos esperaba era que Jairo Varela me llamara. Gracias a Dios fui y pasé la prueba. En ese tiempo el director era el maestro Alberto Barros y los trompetistas eran Javier Bahamón y Javier Aponzá. Estuve un año en Grupo Niche y me fui.
¿Y qué pasó, por qué retirarse del Grupo Niche?
Lo que sucede es que tuve un inconveniente con el pasaporte que no aparecía en la oficina. Una vez lo subsané, me salió una buena propuesta para México, donde llegué y empecé a tocar con el Grupo Colé, que hacía merengue. De ahí paso a la Sonora Dinamita, del maestro Lucho Argaín, con quien estuve dos años. Yo no sabía que la música tropical tenía tanta fuerza hasta que fui a México. Para mí la Sonora Dinamita es de los proyectos colombianos más exitosos.
Antes de pasar a su regreso a Niche, hablemos de su faceta como cantante.
Es algo que empezó hace unos quince años, pues siempre me ha encantado cantar. Desde muy niño conocí, de hecho, soy seguidor de ellos, a Miguelito Cuní y Benny Moré. Quedé prendado. Me encanta la música cubana, puertorriqueña y los cantantes colombianos como Willy García, Javier Vásquez, Elvis Magno y Gustavo Rodríguez entre otros. En mi carrera ha sido muy importante cantar. Tengo varios temas grabados cantando y vamos por más, estamos preparando una nueva producción.
¿Quién fue el trompetista que marcó su vida y forma de interpretar el instrumento?
De Cuba, el maestro Félix Chapottin. Incluso estudié en Roma, como les decía, con el nieto de Chapottin, que era trompetista de NG La Banda, de José Luis Cortés, El Tosco. Yo me le metía todos los días al cuarto a estudiar con él. Tremendo trompetista. Aquí en Colombia Danny Jiménez, José Aguirre, Oswaldo Ospino y Jairo Piedrahita, que son gente que han dejado un extenso legado en la trompeta. El maestro William Murcia, mejor dicho, no me alcanzarían los dedos de las manos para contar los trompetistas de gran talento y que influyeron en mi formación como trompetista.
¿Y qué pasó desde su regreso al Grupo Niche hasta la actualidad?
Cuando me retiré de Niche, igual quedó el contacto con el maestro Jairo Varela por correo electrónico. El maestro se había ido a vivir a Miami y desde allá me escribía. Yo estaba en México y el maestro me dijo que me pasara para Miami que él me daba trabajo. Yo le comentaba que estaba trabajando con la Sonora Dinamita y no faltaba trabajo por otros lados.
Una vez me escribió y me dijo que viniera a Cali, eso fue para una feria, y me dijo que me podía regresar en enero. Así fue. Yo viene por un mes y aproveché para ver la familia que hacía rato no la veía. Ya cuando se iba a cumplir el mes, el maestro Jairo me dijo, ya le conseguí que le sacaran la visa, quédese conmigo. Así lo hice y de ahí seguí fijo con el maestro. Eso fue en 2005 que quedé fijo en el Grupo Niche, año en el que salieron éxitos como Ruperto Mena. Desde ese momento y hoy sigo activo en el majestuoso Grupo Niche.
¿Cuál es la impresión que le dejó del concierto con el Grupo Niche al que asistimos en la Universidad de San Buenaventura?
Fue una noche de muchas emociones, porque se le entregó el doctorado honoris causa al maestro Jairo Varela y a su mamá, doña Teresa Martínez de Varela y el doctorado honoris causa al maestro José Aguirre. A los miembros de la organización Grupo Niche, a todos, los administrativos, de mercadeo, de redes, los músicos, todos, recibimos un reconocimiento por parte de la Universidad. Fueron muchas emociones juntas.

Esa noche vivimos un concierto intimo con el Grupo Niche, gracias a la gestión del profesor Harold Viáfara Sandoval.
Fíjate que nosotros, que hemos tocado ante diez mil, quince mil o más personas, esa noche, el Grupo Niche en Pleno, tocó ante un número reducido de personas, tú y tu esposa nos acompañaron. Fue mágico, fue un concierto muy bonito, precedido de los reconocimientos al maestro José, a Yanila Varela que es una gerente que wao, para quien van mis respetos porque ha sabido mantener el grupo a flote.
A sus hermanos, Cristina, Juan Miguel, María Alice y María Camila que siempre acompañan al Grupo Niche, siempre nos sentimos acompañados por ellos. Ese día, como tú dices y así lo sentimos los músicos, fue un concierto íntimo, porque los tuvimos siempre cerquita. Mira, nosotros los músicos nos alimentamos de las reacciones del público y ver la gente bailando y feliz, nos motivó mucho, a parte que estábamos tocando en nuestra Cali.
Qué viene para Charli Zapata...
Estamos preparando un súper trabajo discográfico en el cual ustedes desde el Museo Planeta Salsa, tienen mucho que ver. Es una gran sorpresa, como homenaje a uno de los más grandes maestros mundiales de la trompeta. Será un trabajo fuera de serie, pero no les puedo adelantar más. Seguro que aquí va a estar la primicia cuando vayamos a hacer el lanzamiento.

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