La 'copialina', un lío de marca mayor para las empresas colombianas

La 'copialina', un lío de marca mayor para las empresas colombianas

Septiembre 15, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País
La 'copialina', un lío de marca mayor para las empresas colombianas

"Tengo fe en las entidades de control y en las nuevas competencias que se le han dado a la SIC, la ley nos ampara porque es un caso de competencia desleal y uso indebido de una marca y de una estraegia comercial", dice Juan Felipe Hernández, abogado de Fullimp.

Las reclamaciones por uso indebido de marcas, lemas, logos y demás distintivos comerciales son más comunes de lo que parece.

La idea era ser diferentes. Crear una marca exclusiva que distinguiera sus productos de aseo de todos los que inundan el mercado.Por eso, Andrés Eduardo Rodríguez Arias, propietario del Grupo Empresarial de la Limpieza S.A., Gelsa, (antes ‘Full Clean Ltda.’) lanzó la línea de aseo ‘Aromas de mi tierra’ y quiso que cada fragancia hiciera alusión a una región del país. Por ejemplo, ‘Aromas de mi tierra’ en sus versiones ‘Frutos de la Amazonía’, ‘Flores del Orinoco’, ‘Citronella Antioqueña’, entre otras.Pero cual no sería su desencanto cuando en mayo pasado los mercaderistas de su call center le dijeron que sus clientes ya no querían comprar sus productos “porque decían que ya los habían adquirido en un almacén de cadena”.Extrañado porque él no distribuye sus productos en almacenes, fue a dicho supermercado y vio productos de la marca Sanpic con nombres similares: ‘Aromas de Nuestra Tierra, Frutos de la Amazonía’.Desde entonces empezaron las reclamaciones con Reckitt Bekinster, fabricante de Sanpic. “Ellos lo que han hecho ha sido dilatar el asunto, causando un perjuicio en mi marca”, dice Rodríguez. Juan Felipe Hernández, abogado comercial que llevó el caso ante la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, comenta que “este es el caso de un grande aplastando a un chico. Porque si comparamos las dimensiones de Reckitt Benkister –una multinacional presente en 60 países– con las de Gelsa y su marca Fullimp, una mediana empresa de Cali, mi cliente está en desventaja y eso lo está utilizando la otra compañía para usufructurar su marca”.Solo durante 2013 se presentaron 73 procesos judiciales relativos a presuntas infracciones a los derechos de propiedad industrial, derechos de uso comercial de marcas, lemas, enseñas y nombres comerciales. De estos, 16 ya terminaron en sentencia o acuerdo entre las partes (conciliación o transacción). La SIC no tenía mayores armas para hacer respetar la propiedad industrial y/o comercial hasta antes de julio de 2012. Fue cuando entró en vigencia el Código General del Proceso, que le otorgó funciones jurisdiccionales para dirimir litigios relativos a presuntas infracciones a los derechos de propiedad industrial, de competencia desleal y derechos del consumidor.De 2014 no hay estadísticas, pero una de estas reclamaciones es la instaurada por la marca Fullimp, cuyos productos Aromas de mi Tierra fueron registrados en 2007 y aprobados por la SIC mediante resolución 5953 del 28 de febrero de 2008.El abogado que lleva este caso dice que se intentó seguir el conducto regular con directivos de la empresa y “nos respondieron por escrito que no le veían ningún inconveniente al tema y que seguirían con sus productos en el mercado”.“Solo cuando un almacén de cadena los llamó para notificarles que iba a retirar sus productos de estantería por petición nuestra, fue que le prestaron mayor atención al asunto. Y no sé cómo hicieron, pero lograron que ese almacén reversara la medida que ya nos habían confirmado”, cuenta el abogado.“Luego nos hicieron una propuesta irrisoria de pagar $800.000 mensuales por la licencia de la marca mientras ellos terminaban de vender sus existencias”, dice Andrés Rodríguez. Algo que, en su concepto y en el de su abogado, no se compadece con el valor de una marca que costó dinero y esfuerzo. “Eso no es ni lo del alquiler de un inmueble. No me da ni rabia, sino risa”, dice Hernández.“Al final nos llamaron y aumentaron la oferta, lo cual significa que pareciera que al fin están entendiendo y de paso aceptando que sí están haciendo un uso indebido de mi marca, pero tampoco llegamos a ningún acuerdo”, expresó Andrés Rodríguez.Al respecto, el gerente de Reckitt Benckiser Colombia S.A., Juan Felipe Cruz, respondió a El País que “no tenemos conocimiento de ninguna demanda en nuestra contra de parte de la empresa denominada Fullimp. Por tal razón no tengo elementos para pronunciarme en nombre Reckitt Benckiser Colombia S.A.”Sin embargo, agregó que “a pesar de que Reckitt Benckiser tiene políticas de confidencialidad que no le permiten hablar de sus estrategias internas, puedo señalar que Reckitt Benckiser no infringe derechos de nadie de ningún tipo, que todas sus marcas están protegidas legalmente y que sus estrategias de mercado obedecen a políticas corporativas que se incorporan de manera estructurada y pensada para que respondan a las necesidades de nuestros clientes”. El abogado insiste en que cesen la utilización irregular de la marca y en el resarcimiento de los perjuicios económicos. Indemnización que se calcula al demostrar la disminución en las ventas del demandante y las utilidades del demandado, de las cuales debe pagar un porcentaje al afectado, según la normatividad.“Incluiremos también los daños y perjuicios por la afectación de la marca, pues algunos consumidores nos han llamado a preguntar confundidos, porque creen que somos nosotros los que les estamos robando la marca a Sanpic”, reconociendo que esta es ‘una pelea de tigre con burro amarrado’, pero que confía en que el fallo salga a su favor.Agrocampo, con una sucursal inéditaEl 14 de noviembre de 2013, la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, emitió el primer fallo en Colombia sancionando el uso indebido de marca o infracción marcaria, como se tipifica esta conducta.El beneficiado fue la firma Agrocampo S.A.S., reconocida por la fabricación y comercialización de productos agropecuarios, veterinarios y de ferretería, que había instaurado su reclamación en contra de Manuel Adolfo Vergara Corena, quien registró su negocio como Ferretería Agrocampo.La jurisdicción condenó al infractor a abstenerse de forma inmediata de emplear cualquier uso del signo Agrocampo: a retirar del mercado cualquier elemento mediante el cual se materialice el uso infractor como avisos publicitarios, letreros, papelería, etc. y a pagar una indemnización de daños y perjuicios por $23.737.500.Protección de la marcaPara evitar estos malentendidos, la SIC recomienda a través de su página web realizar la búsqueda de antecedentes marcarios y así verificar si existen registradas o solicitadas con anterioridad marcas iguales o parecidas que identifiquen iguales o semejantes productos o servicios que puedan obstaculizar el registro de su marca.Es recomendable realizar esta búsqueda antes de solicitar el registro de la marca, los resultados le ayudarán en el proceso de elección de la misma y en la decisión de registrarla y evitar contratiempos.El hermano gemelo de Arturo CalleOtro caso hasta anecdótico es que al almacén Arturo Calle le resultó un hermano gemelo en Mocoa, Putumayo. Todo ocurrió cuando la señora Leydi Norela Rodríguez Estrella utilizó la expresión Arturo Calle para identificar su establecimiento ‘Arturo Calle Acércate’, en el cual ofrece productos de prendas de vestir y accesorios.En ese caso, la SIC emitió el pasado mes de marzo una medida cautelar judicial con la cual la Superindustria pretende terminar de manera inmediata una posible infracción a los derechos marcarios de la firma de confecciones ya posicionada en el mercado.Dicha acción fue solicitada por la Comercializadora Arturo Calle S.A.S, poseedora de los derechos marcarios Arturo Calle, considerando que ese uso indebido podría generar un riesgo de asociación con la marca Arturo Calle. La medida cautelar es de cumplimiento inmediato, así la contraparte interponga las apelaciones pertinentes.Ni Juan Valdez se escapaHasta Juan Valdez, el ícono más representativo de la colombianidad en el exterior, ha sido víctima del intento de usufructo de su marca.Marca que hizo valer la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia cuando entabló un proceso judicial de Infracción de Derechos de Propiedad Industrial contra la firma Bamboo & Café Ltda, por la utilización de la expresión ‘Juvenal Valdez’ para identificar un establecimiento de comercio dedicado a la venta de bebidas a base de café ubicado en Bogotá.La Federación argumentó que se violaban sus derechos marcarios y para ello acreditó la titularidad de diferentes marcas comerciales ‘Juan Valdez’ y su logo tradicional (marcas mixtas y figurativas), todas ellas debidamente protegidas mediante los respectivos títulos marcarios concedidos por la Superintendencia de Industria y Comercio.Lo anterior teniendo en cuenta que podría generarse un riesgo de confusión entre el establecimiento ‘Juvenal Valdez’ con las tiendas ‘Juan Valdez’, no solo por la similitud gramatical entre los nombres, sino porque el tipo de letra empleado por la demandada es muy similar a las marcas de las tiendas de la Federación Nacional de Cafeteros.La sentencia pidió abstenerse de seguir identificándose en el mercado con signos similares a los del demandante y le prohibió el empleo de la expresión Juvenal Valdez en todo tipo de publicidad, papelería y demás elementos aplicados al desarrollo de su actividad. La ley protectora de marcasLa Decisión 486 de 2000 de la Comunidad Andina de Naciones, dice: “Artículo 155.- El registro de una marca confiere a su titular el derecho de impedir a cualquier tercero realizar, sin su consentimiento, los siguientes actos (...): ...Usar en el comercio un signo idéntico o similar a la marca respecto de cualesquiera productos o servicios, cuando tal uso pudiese causar confusión o un riesgo de asociación con el titular del registro.Tratándose del uso de un signo idéntico para productos o servicios idénticos se presumirá que existe riesgo de confusión.

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