Economía
¿Está en riesgo el futuro de la CAN? Analistas explican los alcances de la integración y los riesgos para Colombia
A lo largo de la histórica integración comercial entre los países vecinos se han presentado muchas controversias. ¿Qué viene para la Comunidad Andina?
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19 de abr de 2026, 07:12 p. m.
Actualizado el 19 de abr de 2026, 07:12 p. m.
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La reciente decisión del Gobierno ecuatoriano de imponer aranceles a Colombia, bajo el nombre de tasa de seguridad, que empezó en 30 % y escaló al 100 %, evidencia algunas grietas en el histórico proceso de integración regional conocido como la Comunidad Andina de Naciones, CAN.
Esta no ha sido la primera controversia con el vecino país. En 2018 quiso poner una salvaguarda a las importaciones de azúcar de la comunidad, decisión que fue negada por la Secretaría General de la CAN. También ha buscado eliminar algunas tasas entre sus socios comunitarios y en el pasado ha puesto múltiples salvaguardas al comercio e implementado controversias al interior del grupo.
Cada una de estas polémicas ha puesto a prueba la integración comercial que casi cumple 57 años, tiempo que ha sido clave para el comercio de los países.
Alexánder Correa, profesor e investigador de políticas macroeconómicas en la Universidad EAN, considera que esta integración ha valido la pena, pero no en la forma ambiciosa en la que se pensó originalmente.
“La Comunidad Andina de Naciones logró algo muy importante, mantener un espacio de integración estable entre países que históricamente han tenido tensiones políticas. Para Colombia eso es clave, porque le ha permitido tener reglas claras para comerciar con los vecinos”, dice.
Y destaca que la eliminación de aranceles en muchos productos facilitó que los exportadores colombianos, especialmente industriales y agroindustriales, encontraran mercados relativamente cercanos y menos exigentes que Estados Unidos o Europa.
Asimismo, anota que la armonización normativa fue fundamental, así como tener reglas similares en aduanas, propiedad intelectual y transporte.
Pero, sobre todo, explica Correa que la CAN ha sobrevivido a cambios políticos muy fuertes en la región, lo que cree no es menor en América Latina.
“También hay que decirlo con franqueza, la CAN se quedó corta de integración profunda. No logró convertirse en un mercado común real ni en una unión económica. Es más una zona de libre comercio con coordinación parcial”, señala el académico.
En cifras, la Comunidad Andina, que incluye Ecuador, Perú y Bolivia, ha sido clave para Colombia. En 2025, el país vendió en estos territorios US$ 3498 millones, de los cuales casi la mitad se colocaron en Ecuador (US$ 1846 millones), mientras que US$ 1563 millones se vendieron a Perú y solo US$ 87 millones a Bolivia, según el Dane.
Por otro lado, las importaciones de estos países sumaron el año pasado US$2373 millones, es decir que el comercio es superavitario para Colombia.

Para Javier Díaz, presidente de Analdex, las cifras muestran que la Comunidad Andina ha sido vital para la facilitación del comercio entre países que son complementarios en sus producciones, en especial en manufacturas, gracias a la normatividad común, con reglas compartidas en temas de comercio exterior, propiedad intelectual y transporte, entre otros.
Sin embargo, dice que hay varios temas en los que el país debe profundizar, para que el impacto de la CAN sea mayor, aun después de 57 años.
“Este momento de crisis comercial entre Ecuador y Colombia pone a prueba la Comunidad Andina. Este debería ser un mecanismo con mayores dientes para este tipo de situaciones. Ya Colombia presentó la queja y seguramente se fallará a favor, diciendo que puede retaliar lo hecho por Ecuador. Sin embargo, debería tener mayores facultades en pro de la facilitación de comercio, entre las naciones miembro”, indica.
Coincide el profesor Correa en que es necesaria una reforma al proceso de integración: “Diría que debería ser algo inevitable. Las tensiones recientes con Ecuador muestran un problema estructural. La CAN tiene reglas, pero le cuesta hacerlas cumplir cuando hay conflictos políticos o intereses sectoriales fuertes”.
¿El fin de Pacto Andino?
Las recientes disputas con Ecuador han llevado al presidente Gustavo Petro a decir que esto significa “el fin del Pacto Andino para Colombia. No hacemos nada allí”. Tras escribirlo en redes sociales, le ordenó a la canciller, Yolanda Villavicencio, iniciar el paso al Mercosur para ser socios plenos “y dirigirnos hacia el Caribe y Centroamérica con más fuerza”.
Al respecto, Sebastián Bitar, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Los Andes, dice que es completamente equivocado pensar que Colombia debería salirse de la CAN.
“Lo que hay que hacer es cumplir con las normas del grupo, que es lo que no se está haciendo y se excusan en temas de seguridad o en situaciones ajenas al comercio para imponer aranceles que están en contra del acuerdo”, señala.
Coincide el académico en que le cabría una reforma, pero para que se cumpla lo que se firmó hace años: “La CAN ha sido absolutamente fundamental para Colombia. Ignorarla es un error gigantesco, ha funcionado para tener acceso al mercado de sus vecinos y los vecinos son extremadamente importantes para las empresas colombianas, especialmente las de manufactura”.
Según Bitar, lo que hacen los gobiernos populistas de izquierda a derecha es echarles la culpa a sus vecinos para poder poner unos aranceles que benefician a unos grupos económicos importantes dentro de su país y obtener favores políticos.
Aun así, reconoce el docente que en el tema de controversias sí se podrían hacer unas mejoras para hacer un sistema más efectivo de resolución de disputas para que las normas se cumplan.
“El problema es que tocaría poner de acuerdo a todos los miembros de la CAN y eso está bien complicado, sobre todo en el ambiente político tan maltratado que han tenido los gobiernos tanto de Colombia como de Ecuador, y no va a haber consenso entre los mandatarios para hacerle cambios”, anota.

¿Es viable el Mercosur?
Para los analistas, Mercosur no es una salida a los actuales problemas con la CAN porque, aunque es un bloque relevante, ante el cual Colombia ya es Estado asociado, representa enfrentar grandes costos.
“Eso implica un mercado de 280 millones de personas, pero también implica costos: la necesidad de armonizar la política arancelaria colombiana con la del bloque, y una probable renegociación de acuerdos clave como los vigentes con EE. UU. y la Unión Europea. Por eso no veo la adhesión a Mercosur como una ‘salida’ de la CAN para entrar a algo mejor, sino como un movimiento que debe evaluarse con cuidado, sector por sector”, comenta Efraim del Campo Parra, director del Observatorio Sostenibilidad de la Universidad Autónoma de Occidente.
Agrega que Mercosur tiene retos propios –asimetrías entre grandes y pequeñas economías, dificultades para avanzar hacia una unión aduanera plenamente operativa–. “Colombia debe, primero, legitimar y respaldar la CAN, reactivar su dimensión económica –incluyendo la Alianza del Pacífico como plataforma complementaria– y utilizar plenamente los mecanismos existentes para resolver conflictos; y, en paralelo, analizar con rigor las ventajas y riesgos de una membresía plena en Mercosur”.
Javier Díaz también considera que como está la relación actual con el Mercosur es la más adecuada. Es decir, no cree que es viable una adhesión a ese bloque, dado que eso pondría a Colombia en competencia con sectores industriales muy fuertes como Brasil y Argentina y “no estaríamos preparados para enfrentarlos”.

Comunicadora Social de la Universidad del Valle con más de 30 años de experiencia en prensa, en especial en periodismo económico aplicado en varios medios de comunicación nacional.
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