Marin Cilic estuvo a la altura de los ‘grandes’ en el US Open

Marin Cilic estuvo a la altura de los ‘grandes’ en el US Open

Septiembre 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Pablo Valderruten Borrero - colaborador especial El País
Marin Cilic estuvo a la altura de los ‘grandes’ en el US Open

Marin Cilic, tenista croata, ganador del US Open 2014.

Con un juego de saque fulminante, Marin Cilic barrió en el US Open y se consagró campeón.

A pesar de sus 198 centímetros de estatura, el gigante croata Marin Cilic irrumpió en la historia del tenis al coronarse campeón en el abierto de tenis estadounidense y conquistar a sus 25 años, su primer título de ‘Grand Slam’.Son pocos los jugadores que logran ganar un torneo de esta magnitud, y son más escasos aún, los jugadores que han logrado interponerse al dominio que han impuesto los ‘cuatro fantásticos’, es decir Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray. El croata ya es uno de ellos. Marin Cilic nació el 28 de septiembre en la ciudad de Medugorje, Bosnia y Herzegovina, pero fue nacionalizado croata. Sus primeros ‘drives’ y primeros servicios con una raqueta sucedieron a la edad de 7 años, jugando con un primo proveniente de Alemania, quien le apodó, al hoy héroe nacional de Croacia, ‘Mrnja’, apodo por el cual lo conocen sus más allegados hasta ahora. Es fanático de sus compatriotas y grandes tenistas, Goran Ivanisevic, quien es su actual entrenador, e Ivan Ljubicic. Ambos, gigantes de 193 centímetros, poseían un gran juego de saque y una excelente y potente derecha, a pesar de ser tan altos, características que hoy elevan al joven tenista a la cima.Cuando todavía era un adolescente, edad en el cual los mejores empiezan a destacarse, ya era conocido por Ivanisevic, su máximo ídolo, quien logró conquistar Wimbledon en el 2011, y hasta hace tres días, era el único croata en alcanzar tal logro.Por recomendación de Ivanisevic, ‘Mrnja’ abandona su ciudad natal con destino San Remo, Italia, donde sería entrenado por Bob Brett, quien ya había entrenado a el mismo Goran y a Boris Becker.Bajo la lupa de su máximo ídolo, pero quien no era aún su entrenador, empezó a dar grandes pasos, alcanzando el segundo puesto del ranking juvenil en el 2005, coronándose ese año en la tierra batida del torneo Roland Garros. Con tan solo 17 años de edad, logra su primera victoria en el circuito profesional, al ganarle al ruso Ígor Andréiev ,quien se situaba en el puesto 25 del ranking. Victorias como esa, demostrando su calidad y firmeza en el juego, obtuvo el honor de representar a su país en la Copa Davis. Además de eso, lograría sus primeros títulos Challenger, su clasificación al Abierto de Australia y dos victorias sobre Nikola Davydenko, en ese entonces número cuatro del circuito profesional. Los años siguientes de su carrera estarán marcados por grandes logros como sus primeros torneos ATP 250 y derrotando, como ya se iba acostumbrando, a varios jugadores de la élite mundial como Rafael Nadal, Andy Murray, David Ferrer y Fernando Verdásco, entre otros, alcanzando el puesto número 15 de la clasificación mundial al finalizar la temporada de el año 2009. En los últimos 4 años logra posicionarse entre los 10 mejores del mundo, al alcanzar, hasta ese momento su mejor resultado en un torneo ‘grande’, llegando a semifinales del Abierto de Australia en la edición del 2010, dejando en el camino a nada más y nada menos que a Stanislas Wawrinka, Juan Martín del Potro y Andy Roddick, perdiendo contra el británico Andy Murray. Su carrera sufrió un duro golpe en el año 2013. El jugador, luego de dar positivo en una prueba contra el doping, le fue descubierta una sustancia que era prohibida y fue sancionado con 9 meses lejos de las pistas, que luego se reduciría a 4 meses, ya que nunca hubo intención por parte del jugador de doparse. Al inicio del 2014, perdería curiosamente un partido ante el nipón Kei Nishikori, pero durante el año, acumuló victorias contra varios jugadores del top diez. En el último ‘grande’ del año, el US Open, y de la mano de su máximo apoyo, ídolo y entrenador, Goran Ivanisevic, lograría vencer a tres jugadores de la élite, incluyendo a el gran Roger Federer en semifinales.En el juego decisivo se encargaría fulminar con ese fuerte servicio a el japonés Nishikori, y así cerrar un torneo y una temporada de ensueño, para demostrar de qué está hecho, y sobre todo, demostrar, que ante las dificultades que se atraviesen, solo queda hacerles frente y seguir luchando.

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