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Vuelve la selección: Llegó la hora de ilusionarnos de nuevo (opinión)

Octubre 07, 2020 - 01:25 p. m. Por:
Manuel Rodríguez - Especial para El País
Selección Colombia

Selección Colombia en la Copa América 2019.

Foto: AFP

Lo cierto es que, así los jugadores anduvieran mal, así Cuadrado pasara por un mal momento, Duván y Muriel estuvieran fuera de forma y James siguiera banqueado por Zidane, encontraríamos la forma de ilusionarnos. Así es la selección. Nos llena de fantasía, de una energía extraña que nos convierte a todos en optimistas, nos hace creer en milagros. Nos convence de que nada es imposible.

Esta vez, sin embargo, es diferente. Es diferente, porque la ilusión de cada uno de nosotros está totalmente justificada, y no es común que esto suceda. Esta vez, absolutamente todos los convocados (bueno, casi, casi todos) pasan por un buen momento. Esta vez el equipo mete miedo, tal vez más miedo que nunca. Tengan seguridad de que tanto venezolanos como chilenos, así no lo admitan, esta vez caen presos de una sensación extraña al ver que enfrentan a Colombia: no es expectativa, no es morbo. Es intimidación.

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No es por vender humo, no es por inflar a nadie. Vayamos con los hechos. Cuadrado vuela en la Juve (hace ya más de un año) como lateral o donde lo pongan. Duván y Muriel no sólo son figuras en el equipo más emocionante de Europa, si no que esta temporada comparten el once titular. Radamel, ya un poco menos relevante, un poco más olvidado, sigue haciendo lo de siempre, semana a semana— goles, goles, goles. Parece que jugara desafectado por el paso del tiempo. La eternidad avanza, el mundo colapsa, Radamel anota, en silencio. Mina llega bien, Alzate ha tenido regularidad, Barrios la sigue rompiendo en Rusia, a pesar de su helada separación del resto del mundo.

¿Y James? ¿Qué más decir de James? Llegó a la liga más difícil del planeta y la prendió en fuego. Lleva de nuevo la capa de crack en la espalda. Bueno, siempre la tuvo puesta, en realidad, sólo necesitaba confianza y regularidad para desempolvarla. Genio. Faro. Líder. Él y diez más, incluso en esta selección plagada de talento.

Y sí, es el primer partido, es el ‘clásico’, es con Venezuela, el que siempre —siempre— por alguna razón nos complica. Pero vamos sin matices, sin titubeos: hay que ganar. No, hay que golear. Pongámosle algo de presión encima al equipo, algo que nos cuesta hacer. Es la única forma de dar ese paso al frente, ese salto de jerarquía que siempre nos ha faltado. Colombia es potencia mundial, tiene estrellas en todas las ligas importantes de Europa. Venezuela es un fiasco deportivo; su figura juega en China. Podríamos insertar aquí cualquier excusa genérica sobre por qué no estaría tan mal empatar o perder. Pero nos estaríamos engañando a nosotros mismos.

Está claro que los partidos no se ganan solos, y seguro será más complejo con el estadio vacío, pero, metáforas y decoros aparte, ¿Para dónde vamos en la eliminatoria si no le ganamos a Venezuela en casa?

Eso sí, varios puntos: llama la atención que no está Borre, ni Quintero. El uno ha hecho todos los méritos como primera línea del ejército de Gallardo. El otro, con su paso a China, parece estar firmando su propio hundimiento. Merecido llamado a Jeison Murillo, que ha levantado su carrera con el Celta. En cuanto a la no convocatoria de Duván Vergara, que ha generado protestas y reclamos en las redes (incluso se habla de ‘rosca’), Queiroz no tiene mucha razón para convocarlo,aparte de que es el mejor jugador del FPC. Pero, hoy por hoy, con el nivel de la liga local, ¿qué tanto significa ser el mejor del FPC? Además, Vergara no es mejor que ninguno de los actuales convocados. ¿Qué sentido tiene llamarlo?

Mirando el mediocampo, es muy interesante el proyecto que pretende y plantea Queiroz. La nueva base está en Barrios, Mateus y Lerma. El futuro, en Alzate y Campuzano. Hay más juventud que experiencia. Parece un plan a largo plazo. Y algo de autocrítica: estamos mal de lateral izquierdo. Hay un hueco en ese costado. Ni Fabra ni Mojica son lo que fueron en algún momento, ni lo que pintaban para llegar a ser. Quedaron en un limbo futbolístico, frágil e incómodo.

Por último, Queiroz en el banquillo. Dejemos de lado el debate del juego del equipo. De si el entrenador quiere un estilo ‘europeo,’ si está dejando de lado ‘nuestro’ fútbol (lo que sea que signifique eso). Por ahora, ganar.

Llegó el momento de ilusionarse de nuevo. El viernes, el ‘Metro’ estará silenciado, acústico. No será lo mismo Colombia sin el estadio lleno. Pero el clima no sabe aún del coronavirus. El calor de Barranquilla, después de todo, es el mismo.

Otro asalto más de un Colombia - Venezuela. Empieza un camino largo y difícil. Llegó la hora de soñar, como hemos hecho miles de veces, casi religiosamente. Y esta vez, que se agarre Venezuela, que se agarre Chile y que se agarre el resto, por que tenemos razón para hacerlo.
@manrodllo

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