Mauricio Pochettino y Jurgen Klopp, un fuerte 'pulso' por la Champions League

Mauricio Pochettino y Jurgen Klopp, un fuerte 'pulso' por la Champions League

Junio 01, 2019 - 12:00 a.m. Por:
EFE y Redacción de El País
Mauricio Pochettino y Jurgen Klopp

Mauricio Pochettino y Jurgen Klopp, entrenadores de Tottenham y Liverpool, respectivamente.

Diseño: Julián Ospina / El País

Un argentino o un alemán. En cualquiera de los casos, ni Mauricio Pochettino ni Jürgen Klopp han tenido el placer de levantar alguna vez la copa de la Liga de Campeones.

Sin duda, el de hoy será el día más importante de su carrera deportiva para uno de ellos. Pochettino, con el Tottenham, ha hecho ‘milagros’ a base de creer más en los jugadores que en las tácticas. Y Klopp, con Liverpool, ha ganado todo el prestigio sin tener la ‘Orejona’. Pulso por el máximo trofeo de clubes.

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Pochettino, el hombre milagro

Una década en los banquillos ha necesitado Mauricio Pochettino para encarar el momento más importante de su carrera como entrenador y liderar el trance más relevante en toda la historia del Tottenham, su actual club, por primera vez en una final de la Liga de Campeones.

La entidad londinense pretende asentarse entre los clubes más relevantes de un fútbol inglés en plena escalada. Con entidades solventes dirigidas por propietarios con recursos. Dominadores ahora en el Viejo Continente.

El presente del Tottenham ha estado condicionado por la fuerte inversión realizada para disponer de un estadio a la altura de los tiempos. Y eso ha mediatizado la financiación de su plantel, expuesto a un período aparentemente de transición que ha culminado, de forma inesperada, en el momento más especial en la biografía del club.

Cuarto puesto en la Premier y la final del Wanda Metropolitano. Cotas insospechadas meses atrás fruto de la siembra pasada, de bases establecidas y del trabajo de su mentor y hombre milagro, Mauricio Pochettino.

El técnico de Santa Fe, de 47 años, ha sido capaz de manejar un plantel limitado, sin refuerzos, castigado por las bajas, pero espoleado por el entusiasmo transmitido por un hombre que nunca perdió la fe y que sobrevivió a cada eliminatoria aferrado a la supervivencia hasta el final.

Es Pochettino un técnico que cree sobre todo en la energía. Da más valor a la persona, al jugador, que a los esquemas. Para el argentino, el rigor táctico lo dan los futbolistas.

A lo largo de su trayectoria ha demostrado ser capaz de hacer mejores a sus jugadores y también al equipo. Eso fue lo que llamó la atención de Daniel Levy, presidente del Tottenham. Llevaba año y medio en la Premier cuando el mandatario del club londinense pensó en él. Había llegado en el mercado invernal del 2013 para salvar al Southampton.

Consiguió la permanencia y en la temporada de después le dejó octavo.
Aunque fue en el Espanyol donde comenzó todo. A inicios del 2009 como sustituto de emergencia de Jose Manuel Esnal Mané. Pochettino había sido un emblema como jugador del conjunto catalán, a donde llegó procedente del Newells Old Boys.

Algunos le consideran alumno de la escuela de Bielsa. Él, no. “He trabajado con muchos. Con Marcelo, con Camacho, con Luis Fernández. De todos he aprendido”, presume Pochettino, alineado con la presión alta, el ataque directo y la defensa compacta. Una fórmula ideal para la Premier que ahora ha calado en Europa. Y hoy puede obtener su mayor fruto.

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Klopp, rock and roll

Madrid representa una nueva oportunidad para el alemán Jürgen Klopp, otra vez al asalto del trofeo de la Liga de Campeones que se le ha escapado en dos ocasiones y que afronta ahora con una plantilla asentada, más experimentada y configurada a su antojo.

El rendimiento ofrecido por cada uno de sus equipos y su marcada personalidad han convertido a este preparador de Stuttgart, de 51 años, en uno de los entrenadores más carismáticos del fútbol actual.

No le ha hecho falta a Klopp ganar tantos títulos como los que alumbran las carreras de Pep Guardiola, de Zinedine Zidane, de Jose Mourinho o de Diego Pablo Simeone para contar con un sobresaliente reconocimiento profesional y una reputación de altura.

Y es que si de algo puede presumir el técnico alemán es de sacar un rendimiento extraordinario a sus planteles, de imponer un ritmo frenético al juego. Sus equipos son reconocibles. Están enormemente trabajados.

Las dos derrotas encajadas en las otras dos finales de la Liga de Campeones, una con su actual club, el Liverpool, hace un año, y otra con el Borussia Dortmund, contra el Bayern Múnich, en el 2013, además del título de la Liga Europa que, ya con el conjunto inglés, le arrebató el Sevilla en el partido decisivo, en el 2016, no han minado un ápice el prestigio de este preparador, excéntrico de apariencia y agitador desde la banda.

Todo lo contrario. Klopp, que en sus orígenes disparó las expectativas del Maguncia, un club menor al que acomodó por primera vez en su historia en la Bundesliga, cuestionó después la hegemonía en Alemania del Bayern. Ahora, en Inglaterra, ha devuelto al Liverpool a la grandeza de antaño. Es aspirante a la Premier, donde este curso ha sido subcampeón, y apunta de lleno al dominio en el fútbol del Viejo Continente.

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Klopp no sabe lo que es perder una eliminatoria europea con el Liverpool. Todos sus reveses son en finales.... Basilea y Kiev frustraron las aspiraciones de un técnico al que algunos acusan de perdedor. Madrid espera.

El Liverpool irrumpe en el Metropolitano con la lección aprendida después de aquellas experiencias. Fiel al estilo que le ha hecho llegar donde ha llegado, Klopp tiene ante sí otro momento para la gloria.
Reforzado por la exhibición ofrecida ante el gran favorito, el Barcelona de Leo Messi, el equipo de Anfield está en el punto idóneo para salir campeón de Europa.

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