Marcelo Bielsa, un ‘loco’ en vía de extinción en el fútbol mundial

Marcelo Bielsa, un ‘loco’ en vía de extinción en el fútbol mundial

Abril 29, 2019 - 11:55 p.m. Por:
Redacción de El País
marcelo bielsa

Marcelo Bielsa, DT argentino.

EFE- El País

Marcelo Bielsa tiene un doctorado en hacer locuras. Al menos así lo ven siempre los hinchas y la prensa, porque para el técnico, nacido en Rosario en 1955, esas conductas que los otros ven como ‘excentricidades’, para él no son más que acciones que reflejan el modo en el que siempre ha vivido —y, sobre todo— sentido el fútbol.

El domingo pasado, en un partido clave en el que su equipo, el Leeds, necesitaba ganar para soñar con el ascenso directo a la Primera División de Inglaterra, el ‘Loco’ les ordenó a sus jugadores que se dejaran marcar un gol de su rival de turno, el Aston Villa.

¿La razón? Su club se había ido en ventaja en el minuto 72 luego de una acción en la que no siguieron el protocolo del juego limpio y continuaron atacando cuando había un jugador del equipo rival lesionado.

El gol del Leeds fue, desde todo punto de vista, algo legal. ¿Por qué tendrían que haber tirado el balón afuera para que atendieran a un adversario, y más habiendo tanto en juego?

Sin embargo, desde el banco técnico, con sus grandes lentes y su caminado obsesivo de lado a lado, Bielsa pensó distinto a sus jugadores y, a pesar de que un empate les quitaba la posibilidad de seguir peleando por el ascenso directo a la Premier League, les dio la instrucción de dejarse marcar.

El gesto del veterano técnico argentino le dio la vuelta al mundo y generó cientos de opiniones en las redes sociales. Algunos lo criticaron, pero la mayoría aplaudieron el gesto de un apasionado del fútbol que traslada las reglas que tiene en su vida al deporte.

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Obsesivo y exigente, pero, ante todo, leal. Ese es el régimen de vida que utiliza Bielsa para ganar, pero que, paradójicamente, no le ha bastado para llenar sus vitrinas de títulos.

El ‘Loco’, en 30 años de carrera, ha ganado cinco títulos, dos con Newell’s Old Boys, el equipo de sus amores y en el que debutó como jugador y luego como DT, en 1990; uno con Vélez Sarsfield y dos con la Selección Argentina: el del preolímpico del 2004 y la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Atenas, Grecia, en ese mismo año.

Sus otros logros en el fútbol han tenido que ver más con sus métodos que con sus triunfos.

Bielsa es un entrenador que respira fútbol las 24 horas del día. Cuando fue técnico de la Selección Argentina de mayores, llevó 7000 videos de sus rivales al Mundial de Corea y Japón 2002. Sin embargo, una albiceleste llena de figuras tuvo un fracaso histórico al quedar eliminada en fase de grupos.

Confesó Bielsa, años después, que tras ese estruendoso revés escogió unos cuantos libros y se encerró varios meses en un convento. Se privó también de su celular y de ver televisión. “No creo que nadie lea tanto de fútbol como yo. Pero en ese lugar hablaba y me contestaba yo mismo, de verdad me estaba volviendo loco”, contó en una ocasión.

Pasó también por la Selección de Chile, a la que clasificó al Mundial de Sudáfrica 2010 (llegó a octavos de final), dándole un estilo de juego tan obsesivo como su carácter. Ese era un equipo que presionaba todo el tiempo en campo contrario, y que cuando tenía la pelota en sus pies, metía miedo. “No hay ninguna razón para que, en el campo, un jugador no esté corriendo”, afirma a menudo el argentino.

Pero esa intensidad es también su debilidad, el punto de quiebre entre él y sus dirigidos. Es tanta su exigencia, que los planteles se le terminan agotando.

En el 2011 tomó las riendas del Bilbao de España y, tras confesar que antes de aceptar el trabajo se había visto en pocos días los más de 50 partidos de la temporada pasada del club, comenzó una revolución que llevó a este equipo a la final de la Europa League 2012. Sin embargo, una temporada después el grupo se derrumbó.

Igual le pasó en el Marsella de Francia. Y ahora en el Leeds, equipo que comenzó como puntero en la Segunda División y que, ahora, gracias a dejar escapar dos puntos en casa por la ‘locura’ del estratega rosarino, tendrá que jugarse el ascenso en un playoff.

“En el fútbol no hay que creer en los elogios, son de una hipocresía absoluta”. “No hay que dejar que el fracaso les deteriore la autoestima, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados”. “El éxito te quita la posibilidad de ser feliz”, dice Bielsa, el ‘demente’ que piensa que la verdadera derrota es ganar sin ser leal a su filosofía y a su forma obsesiva y romántica de asumir la vida.

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