Juan Carlos Osorio, camino hacia la autodestrucción (Opinión)

Juan Carlos Osorio, camino hacia la autodestrucción (Opinión)

Febrero 17, 2019 - 09:33 a.m. Por:
César Polanía - Editor de Afición
Juan Carlos Osorio

Juan Carlos Osorio, DT colombiano.

Especial para El País

Qué suerte para Colombia que no haya llegado al banco de la Selección Juan Carlos Osorio. El entrenador ha dado una muestra más de su particular y reprochable forma de asumir los retos en el fútbol. Cuando apenas transcurrían cinco meses al frente de Paraguay, dejó tirado el barco, argumentado “razones familiares”.

Bueno, esa fue la versión que le entregó Osorio a la prensa, pero la verdad es otra. En Paraguay se dicen varias cosas. Que Osorio pidió más dinero y una cantidad adicional para el resto de un cuerpo técnico que nunca existió. Que los directivos guaraníes le exigían que su vinculación fuera hasta Catar 2022 y Osorio solo se comprometía hasta la Copa América de Brasil, en junio. En fin, lo cierto es que Osorio solo dirigió un amistoso y dejó tirada a una selección próxima a tener dos partidos preparatorios con Perú y México, de cara a la cita en Brasil.

¡Qué papelón el de Osorio! Y lo que mal empieza, mal termina. Los ‘ilustres’ directivos paraguayos aceptaron la llegada de Osorio con una cláusula que le permitiría dejar a la selección guaraní si se cristalizaba su anhelo de dirigir a Colombia, posibilidad que nunca llegó. Y qué suerte que así haya sido. Porque no es la primera vez que Osorio deja huérfanos los proyectos. Lo hizo cuando dirigía a Millonarios y se fue sin dar explicaciones para el Chicago Fire, donde apenas estuvo quince partidos, y le aplicó la misma fórmula para irse al New York Red Bulls, del que también se marchó para aterrizar luego en el Once Caldas.

Con el equipo de Manizales consiguió su primer título como técnico y su siguiente estación fue el Puebla mexicano, donde apenas estuvo en once juegos. Fue pronto su regreso a Colombia, luego de que Nacional lo contratara y viviera su experiencia más larga y exitosa al frente de un equipo: tres años y seis títulos.

De manera intempestiva, decidió luego irse para el Sao Paulo y a mitad de temporada aceptó el guiño de la selección de México, con la que jugó el Mundial de Rusia. Pero su ambición de llegar al banco de Colombia lo llevó a dejar México y hacer un lobby gigantesco con sus amigos de la prensa en Bogotá para dirigir a la selección cafetera.

Álvaro González fue su promotor en ese proceso en el seno de la Federación, pero ambos fracasaron y tuvo que aceptar la dirección técnica de Paraguay, a la que dejó tirada el miércoles en la tarde, cuando en horas de la mañana había dicho en la radio que su compromiso con los guaraníes estaba intacto.

En lo últimos once años, Osorio ha dirigido nueve clubes y selecciones. Repito, ¡qué suerte que no haya llegado a Colombia!

“No he renunciado a la Selección. Quiero aclarar que la no presencia mía en Asunción es porque mi hijo menor se está probando con un club en Argentina. No sé de dónde salió esa versión”. Eso fue lo que dijo horas antes de su salida de la selección paraguaya. Cómo creer en la palabra de alguien como Osorio.

No perdió nada Colombia al no contar con el técnico risaraldense. El gran perdedor en todo esto ha sido el mismo Osorio, quien va camino hacia la autodestrucción. Su imagen va en picada y el cartel futbolístico que tiene se pierde en esa espesa neblina que ha empezado a crecer por esa conducta conflictiva, arrogante y extraña de un hombre cada día más difícil de descifrar.

¿A qué juega Osorio? Solo él lo sabe, pero va perdiendo el partido y en el banco de Colombia jamás deberá sentarse.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad