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¡El gol eterno! El de Freddy Rincón a Alemania en Italia 90, 30 años después se sigue celebrando

Junio 13, 2020 - 05:44 p. m. Por:
Juan Carlos Pamo y Daniel Molina Durango, reporteros de El País

La Selección Colombia emocionó a un país con ese gol de Freddy Rincón ante Alemania, en Italia 90.

Diseño: Diego Javier Martínez / El País

Dieciocho segundos son la vida después de la muerte. O, más bien, son seis pases desde campo propio para ver a Freddy Rincón entrando en diagonal hasta el área de los alemanes para culminar la mayor obra de arte en la historia del fútbol colombiano en una Copa del Mundo.

Dieciocho segundos, seis pases y un remate entre las piernas de un arquero. Treinta años después, el gol eterno de la Selección sigue pareciendo un capricho estético de la simpleza sobre el césped.

Un verano italiano. El 19 de junio de 1990, una Colombia con 28 años sin jugar en un Mundial definía su paso a octavos de final enfrentando a la gigantesca Alemania en el estadio Giuseppe Meazza de Milán.

Era la generación dorada, la liderada por Pacho Maturana, esa misma del tercer lugar en la Copa América de Argentina 1987, experta en dar clases de geometría con la pelota, y esa tarde no fue la excepción.

Pero primero la lucha fue con la desazón. Con el 0-0, el equipo de René Higuita, Andrés Escobar, ‘Chontico’ Herrera, Leonel Álvarez, Carlos el ‘Pibe’ Valderrama, Luis Alfonso el ‘Bendito’ Fajardo y Freddy Rincón tenía el pasaje a la siguiente ronda en la bolsa (gracias a la victoria de 2-0 conseguida en la primera fecha del grupo frente a Emiratos Árabes), hasta la llegada de un gol al minuto 89 del bombardero Pierre Littbarski, derrumbando así todo el esfuerzo hecho.

El fútbol se había vestido de injusticia. No es una exageración. En ese partido el equipo de Pacho salió a la cancha a plantarle cara al futuro campeón del Mundial sin temores y con su arma más noble y poderosa, el toque.

Y de esa forma, bordando con paciencia y esperanza desde diferentes sectores del campo, la Selección puso en verdaderos aprietos a la escuadra teutona dirigida por Frank Beckenbauer, pero sin tener acierto en la portería defendida por Bodo Illgner.

Tres décadas después, resulta hermoso pensar en el significado de esa tristeza momentánea, cuando todo parecía haber perdido el sentido a menos de cuatro minutos del fin del partido.

Y la razón es obvia: si Colombia hubiera anotado antes y si no se hubiera dado ese ‘bombazo’ de Littbarski al ángulo de Higuita, esos dieciocho segundos del tiempo de reposición no hubieran sido como fueron, y no hubiera sucedido jamás esa obra futbolística perfecta del estilo colombiano interpretada por Leonel, el ‘Bendito’, el ‘Pibe’ y Rincón.

El árbitro del juego había dado tres minutos de adición y prácticamente ya se habían consumido dos. El balón estaba siendo protegido en un costado del terreno colombiano por Littbarski, y allí llegó Leonel para hacer presión junto a otros dos compañeros para robarle la pelota.

“Ya con esa frustración fui a quitarle el balón como con rabia”, recordaría años después el volante de marca paisa, quien le entregó la pelota a Fajardo, retrasado unos metros.

El ‘Bendito’ recorrió unos metros y le dio un pase al ‘Pibe’, que giró sobre su eje y le entregó la pelota a Rincón, que venía como una flecha por la banda derecha.

El volante de Buenaventura toca de primera intención con Fajardo y el ‘Bendito’ hace lo mismo con Valderrama, quien con la zurda deslizó la bola como jugando billar con un pase cruzado para Freddy, que entró al área y no perdonó frente a la portería alemana para convertirse en ese símbolo del colombiano que festeja con sonrisa franca y puños apretados.

El gol, años después, sigue siendo ese reflejo de cómo la identidad se sobrepone a la decepción. Una jugada precisa, hermosa, impecable. “Si nos hubiéramos retrasado un segundo más, hubiéramos fracasado”, recuerda el ‘Bendito’.

Valderrama, el mayor ícono del equipo, describe ese momento con solo una palabra: confianza.

“Cuando tiro la pelota, veo que Freddy viene por sorpresa como un marcador derecho, yo siempre le tenía confianza a él en los ‘mano a mano’ porque anotaba muchos goles y en ese instante nos dio esa linda anotación”, dijo el eterno número 10 de Colombia.

Rincón, el que culminó la obra, recuerda con cariño y todavía con sorpresa el pase exacto del ‘Pibe’.

“Esa jugada no fue casualidad porque era una de nuestras características. La hacíamos varias veces por varios sectores de la cancha y con jugadores diferentes. La sensación que tengo es que recibí el pase de un genio, yo nunca esperé ese balón y haberlo tenido justo allí para definir un partido de esa magnitud fue impresionante”, cuenta Freddy Eusebio.

El pasado 31 de mayo, por la pantalla del Canal Caracol, los colombianos pudieron revivir de nuevo lo que fue ese partido histórico, y Rincón y el ‘Pibe’ no se lo perdieron.

“No había vuelto a ver ese partido, pero me causó emoción saber que 30 años después el gol sigue enalteciendo a esa generación que tuvimos”, dice Freddy.

“Son momentos inolvidables, hubiera sido injusto perder ese partido. Lo mejor fue la celebración después del gol. Esa es la mayor alegría que tengo además del agradecimiento con Freddy”, cuenta el ‘Pibe’.

Relata el ‘Bendito’ Fajardo que instantes después del juego, Beckenbauer, gran figura del fútbol mundial y técnico de esa Alemania, se le acercó para felicitarlo y preguntarle quién era. Luis Alfonso le contestó que era un admirador suyo y le hizo una reverencia, a lo que el ‘Kaiser’ respondió con un golpe con cariño en la cabeza mientras juntos se fueron hasta el camerino.

“Confieso que no sabía en qué mundo estaba yo en ese momento”, recuerda Fajardo, coautor de esa jugada cúspide.

Dieciocho segundos son la vida después de la muerte, dieciocho segundos son una eternidad prolongada por treinta años, dieciocho segundos bastaron para que Colombia edificara su gol más hermoso, uno que jamás se va a olvidar. El gol eterno.

"Fue una obra de arte": Diego Barragán

El gol de Freddy fue un momento espectacular, un instante de mucha tensión porque se había jugado intensamente y de tú a tú con Alemania, no solo en la parte táctica, sino en la parte física.

Recibimos ese gol de ellos faltando dos minutos para terminar el partido.

Hubo que reanimar, porque la verdad fue un baldado de agua fría para todos.

En ese momento vino a mi memoria que este equipo llevaba una cierta cantidad de entrenamientos, que esta selección venía trabajando años atrás desde 1987, se había laborado mucho en la parte de la voluntad y por más que nos hubieran hecho ese gol, no nos podíamos morir, nos teníamos que acordar de toda esa experiencia y convivencia en muchos años, y no había que desfallecer.

Salí en ese momento con ese ímpetu, con ganas de recordarles todas esas cosas maravillosas y que nos tocaba terminar de la mejor manera. Gracias a Dios, como pasa pocas veces, se dio el gol.

La acción del empate ese día es fiel reflejo de nuestro fútbol. Nunca traicionamos nuestro estilo que tenía ya un sello definido desde la Copa América de Argentina en 1987.

Hasta el último segundo jugamos a lo que sabíamos. La recuperación del balón de Leonel fue un trabajo incorporado dos años atrás.

La conducción con velocidad de Fajardo, con dos o tres intervenciones, luego el pase mágico del ‘Pibe’ y la definición de Freddy hacen que esa jugada sea una obra maestra, toda una genialidad del fútbol.

Esas conductas que se evidenciaron en el gol del empate que nos dio el paso a los octavos de final de Italia 90 es un trabajo que se tenía incorporado.

Unos años más tarde, en la temporada 1993, en el famoso partido del
5-0 ante Argentina en el estadio Monumental de Buenos Aires, se generó una acción muy parecida que desencadenó con el primer gol de Rincón, era algo que los muchachos lo tenían en su ADN futbolístico y lo podían desarrollar.

* PF de Colombia en Italia 90.

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