"En Argentina Alveiro Usuriaga hizo las travesuras en la cancha": Miguel Ángel Brindisi

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"En Argentina Alveiro Usuriaga hizo las travesuras en la cancha": Miguel Ángel Brindisi

Febrero 11, 2019 - 11:45 p.m. Por:
Por Hugo Mario Cárdenas, Jorge Enrique Rojas y César Polanía, reporteros de El País
Albeiro Palomo Usuriaga

Albeiro Palomo Usuriaga

Archivo de El País

Haber ganado la Copa Libertadores con Atlético Nacional en 1989 y su paso exitoso por América entre el 91 y el 93 no le garantizaba nada a Alveiro Usuriaga a su llegada a Independiente. Debía buscar un puesto en el equipo Rey de Copas y el primero que obtuvo fue en el banco de suplentes.

Al frente del onceno rojo de Avellaneda estaba Miguel Ángel Brindisi, capitán de la Selección Argentina que disputó el Mundial de Alemania 74 y delante del ‘Palomo’, por lo menos, tres atacantes más disputándose un cupo.

Pero “el ‘Palomo’ Usuriaga era un diferente”, recuerda Brindisi, para explicar por qué le bastaron cuatro partidos para que el hijo más reconocido del barrio 12 de Octubre se metiera prematuramente en el corazón de la hinchada y por qué hizo oído sordo a las críticas e insistió con ese “pibe extraordinario”, como lo llama.

“El Palomo fue leal y jamás defraudó la confianza de los directivos, del cuerpo técnico ni de los hinchas... creo que él en Independiente fue muy feliz”, señala Brindisi, el artífice de que ese moreno espigado de cabello ensortijado, de una fisonomía atípica en Argentina, desplegara toda su magia y llevara al onceno rojo de Avellaneda a vestirse de gloria entre el 94 y el 95, cuando ganaron el torneo, la Supercopa y la Recopa en Japón.

Así evoca Brindisi, otro grande del fútbol y quien fuera elegido en 1973 como el segundo jugador más valioso de América, después de Pelé, a ese Palomo travieso que quedó aleteando en el corazón de la hinchada roja de Avellaneda.

¿Cómo recuerda a Alveiro Usuriaga cuando llegó a Independiente?
Lo recuerdo como esos jugadores por los que uno tiene un sentimiento más que especial; como un chico que era muy sano, muy noble, que hizo todo bien desde el primer día, que se ganó a la gente, no era titular porque cuando llega al equipo de Independiente el titular era (Walter) Parodi, hasta que lo empezamos a ver en los entrenamientos y supimos que era un diferente.

¿Cómo se gana la titularidad?
Alveiro hace un par de partidos muy buenos, pero uno superlativo que dije: ‘bueno, este chico no sale más del equipo’, que fue contra Ferro, que en ese momento el arquero era (Germán) Burgos, que es hoy el ayudante del ‘Cholo’ Simeone en Atlético de Madrid, y le hizo un golazo que la gente terminó de pie. Para colmo, porque queríamos sellar eso, hizo el gol y lo saqué a propósito faltando 25 minutos para que recibiera la ovación de la gente. Eso significó el 2-0 de Independiente que termina siendo campeón con él como titular y en dupla con Rambert.

¿Por qué se acopla tan bien al equipo y al gusto de la hinchada?
Los titulares eran Parodi y Gareca, pero ellos en muy pocos partidos hicieron un tándem estupendo; así que ahí empezó a nacer el ídolo de la gente, el aceptado. Los hinchas son muy exigentes y en Independiente son de un paladar muy exquisito y muy exigente a la hora de decir ‘sí, te queremos’. Y el ‘Palomo’ se lo ganó con afecto, se empezó a ganar el cariño de todos los pibes, de todos los chicos; los chicos lo esperaban a la salida, lo acompañaban. El ‘Palomo’ siempre iba rodeado de todos los pibes y del cariño de todos los compañeros.

¿Qué vio usted en el ‘Palomo’ para insistir en él, pese a las críticas?
Cuando un entrenador insiste así en un jugador es porque ve sus capacidades. Yo no iba a inventar las cualidades de él, ya había jugado en Europa y quizás las críticas a lo mejor pasaban más por lo de afuera que lo de adentro del campo de juego; de esas cosas que a mí el jugador y la persona me interesa más cómo es, si es buena gente. Yo siempre digo lo mismo: que quiero jugadores de 7 puntos, y de 10 como persona; pero él subió los 7 puntos, era más, y como persona era un 10. Y lo veía, e insistía con él. Y eso que Parodi era el goleador del equipo, cada vez que entraba Parodi también hacía goles, pero uno insistía porque era cuestión de esperar. Por eso mismo, como te decía: cuando hizo ese golazo y había tenido la aceptación de toda la gente, lo saqué a propósito para que se llevara la ovación. Nosotros lo disfrutamos mucho y sentimos mucho, bueno, lo que pasó después obviamente.

Miguel Ángel Brindisi

El argentino Miguel Ángel Brindisi dirigió a Usuriaga en Independiente.

Archivo / El País

Tenía un estilo distinto al que conocían los argentinos...
Era un jugador que dentro del campo de juego su estilo era respetado porque se sabía que era de raíz, lo sentía de esa forma el fútbol, en hacer algo exquisito dentro del campo de juego, no era que estaba sobrando la jugada o que estaba, como decimos nosotros, 'cancheriando', no, nunca. Nunca hubo una reacción mal intencionada de alguien porque sentía como que el ‘Palomo’ lo estaba dejando en ridículo.

¿Qué ha significado el ‘Palomo’ para el fútbol en Independiente?
Yo tengo el mejor de los recuerdos del ‘Palomo’ y ha sido un grande, verdaderamente; porque lo hizo tan bien, y lo confirmó también a nivel internacional: después ganamos la Supercopa, que esa final era contra el Boca de Menotti, que tenía un equipazo y el ‘Palomo’ era nuestra carta de triunfo. A ese plantel fue la incorporación más importante que tuvimos y se complementó, ya te digo: al cuarto partido fue titular y no faltó nunca.

¿Cuál era para usted esa magia que tenía Alveiro Usuriaga?
La magia del ‘Palomo’ era la impronta que tenía en velocidad y esa explosión con la que marcaba diferencia; cuando a un extremo o a un win le tengo que decir ‘vení, mirá, te voy a pasar a vos cómo tenés que jugar, cómo tenés que hacer una diagonal, cómo tenés que jugar el uno contra uno, cómo tenés que jugar en superioridad numérica’, le digo vení, mirá el video de lo que fue el ‘Palomo’. El penúltimo partido del torneo fue contra Gimnasia y Esgrima de La Plata: íbamos perdiendo 1-0 y ganamos 5-1 con tres goles de él, fue maravilloso y hasta despertó el aplauso de los hinchas de Gimnasia; era un jugador increíble.

Fue crucial en los títulos de Independiente en 94 y 95...
Nosotros teníamos por el lado derecho al ‘Palomo’ y por el lado izquierdo a Gustavo López; y por eso la consolidación de ese equipo que consigue tres títulos consecutivos porque después ganamos la Recopa Suramericana contra el Vélez de Bianchi, que era durísimo, y ese fue el partido de Japón; y obviamente que el ‘Palomo’ siempre titular.

Se hablaba de la indisciplina del ‘Palomo’, ¿cómo le fue con él?
Cuando él llega, del ‘Palomo’ no se hablaba de la línea para adentro porque se sabían las cualidades que tenía, pero se hablaba de la línea para afuera; pero yo creo en las personas. Yo no tuve que llamarle la atención nunca por una llegada tarde, nunca faltó a un entrenamiento. Yo creo que él aquí fue muy feliz en Independiente; estaba muy contenido, era muy querido y muy leal porque no le falló nunca al cariño de la gente y a esa apuesta que habían hecho la directiva y el cuerpo técnico para la llegada de él. Se apostó a la persona y no nos defraudó, al contrario, fue leal y fue un grande.

¿Recuerda alguna anécdota con el ‘Palomo’ Usuriaga?
En los entrenos le decía a alguien ‘ahora te hago un caño’. El ‘Palomo’ de repente venía y le decía a alguien en los partidillos de entreno, ‘ahora te hago un caño’, o un túnel, ¿y podés creer que lo hacía? no solo de ida, sino también de vuelta, y cumplía… (Risas). También recuerdo que una vez estábamos con mi mujer, un día en una galería tomando un café en el centro de Buenos Aires, y de repente había un alboroto que no era común, ¿y quién venía? El ‘Palomo’. Venía rodeado de todos los pibes, ¿viste?, y decíamos: ‘esa es la imagen de alguien que es querido’, que se ganó el cariño, de una persona noble, buena gente, para mí fue siempre un adolescente. Tenía la bondad del adolescente y la travesura; lo bueno, y que uno le está agradecido, es que no la hizo fuera del campo, hizo todas las travesuras dentro del campo y eso significó riqueza para el juego del equipo.

¿Cómo recibió la noticia de la muerte de Alveiro?
Eso fue trágico. El fútbol argentino sintió la partida del ‘Palomo’; la forma. También esas cosas influyen en alguien que era tan querido y respetado porque el Palomo no era de Independiente solo, era de todos; entonces cuando pasa algo así en una forma trágica, el golpe es muy duro. Nosotros también perdimos hace poco a un grande, a un compañero, a un amigo como fue (René) el ‘Loco’ Houseman, y yo lo asocio mucho a Alveiro por sus orígenes, por cómo se fueron superando en la vida, cómo ayudaron a los suyos, porque eran todo bondad y siempre digo lo mismo y utilicé el mismo concepto: ‘fueron leales’ porque no defraudaron a ninguno de los suyos y eso en la vida tiene un precio enorme; por eso me quedo con los mejores recuerdos de él como persona, como jugador, como compañero o como amigo; simpático… un pibe extraordinario.

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