Manolo Cardona en Hay Festival: de Playboy a Jesucristo
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Manolo Cardona en Hay Festival: de Playboy a Jesucristo

Febrero 01, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Paola Guevara / editora de Vé
Manolo Cardona en Hay Festival

Manolo Cardona en Hay Festival

Especial para El País

Rubirosa, serie televisiva de Claro Video, narra la vida del famoso playboy dominicano codiciado por las mujeres, que además vivió de cerca la dictadura del general Rafael Leonidas Trujillo como agente encubierto de la oposición, al tiempo que llevaba una vida de grandes lujos, amores y privilegios exquisitos.

Pero, a la vez que interpretaba a este seductor hedonista y narciso, Manolo Cardona hacía en otra serie, esta vez de Sony Pictures, el rol de Jesucristo, producción que veremos este año, en una fecha por definir. Sobre estos dos personajes tan disímiles, pero al tiempo tan magnéticos y seductores, cada uno a su manera, hablamos con el actor payanés.

Hablemos de un personaje como Rubirosa, ¿qué le atrajo de este reto?

Lo que me interesó fue interpretar a este personaje tan complejo y único, un gran seductor que encantaba por igual a hombres y mujeres; a las mujeres desde la seducción de pareja, pero a los hombres también los seducía, de otra forma. Tuvo amigos muy cercanos como John F. Kennedy, como Frank Sinatra, como el dictador Trujillo que era su suegro y uno de sus más allegados. Era polista, era boxeador, políglota, corredor de coches, un hombre muy culto, un hombre de mundo. Me parece maravilloso contar a un personaje así.

¿Qué investigación previa hizo para construir al personaje?

Toda la investigación, para la construcción de este personaje, empieza desde la documentación histórica. Leí los libros sobre el tema, me vi con gente de su época, que lo conoció, que tuvo relación cercana con él. Me contaron detalles importantes para la caracterización: cómo se movía, cómo miraba, cómo se relacionaba con otros…

Usted ha hecho muchos papeles de galán, pero qué hizo de Rubirosa uno diferente a los demás. ¿Y qué rasgo de la galantería y la seducción le enseñó este personaje?

Cuando quería conquistar a una mujer solo la miraba a ella, no existía otra persona en ese momento, las demás desaparecían de su vista. Creo que uno de los grandes secretos de seducción de Rubirosa fue darle a cada mujer con la que estaba un espacio único. Y eso era realmente seductor. Cuentan, por ejemplo, que si estaba con una mujer que no era particularmente guapa, se centraba en ella sin prestar atención a las grandes divas de su tiempo, que pasaban junto a ellos, y estamos hablando de Kim Novak o Ava Gardner. Las mujeres se volvían locas, no solo las que seducía sino las guapas que él no miraba. Era un encantador de serpientes, estratégico.

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Si pudiera integrar a su personalidad algo que él tenía...

Tener la fuerza de vivir el aquí y el ahora, sin importar las consecuencias. Bueno o malo, no puedo juzgar sus circunstancias, pero él vivía ese momento como si fuera el único.

Vitalista, hedonista, narcisista… Pero también algo sociópata, porque quien vive solo el momento sin importar las consecuencias termina por hacer mucho daño. Pero ahora pasemos a un personaje como Jesús, que no es hedonista ni sociopático pero también seduce por igual a hombres y mujeres…

Ese sí que es el gran seductor, de hombres y mujeres por igual (risas). Es el gran honor de mi vida haber podido interpretar a Jesús. Es el gran reto de mi vida, como actor y como persona. Nunca imaginé este honor, poder encarnar esos monólogos, esas parábolas, ser copartícipe por un momento de la energía que él irradiaba. Le pedía iluminación y gracia para poder interpretarlo.

¿Es creyente? ¿Creció su fe?

Sí, soy creyente. Mi fe creció y estoy muy agradecido con la vida, con Dios por haberme permitido interpretar este rol, por ese regalo de vida de interpretarlo, todas las bendiciones que he recibido. Ya interpretarlo es la gran bendición de mi vida. Poder leerlo, poder interpretar no solo a Jesucristo sino al Jesús hombre, porque antes de ser el elegido también es un hombre con dudas, con momentos de ira. Lo que pasa es que él es quien sabemos que es, ¿pero qué pasaba con ese personaje como hombre? Esa era la dualidad que me interesaba explorar y en esa investigación descubrí y sentí muchas cosas. Él dudaba, entraba en conflicto con el hecho de ser el elegido y se preguntaba ¿por qué yo? ¿Y si no soy yo? Las conversaciones con María, su madre, me encantaron. Hasta que él obviamente asume ese destino.

Es que ser el elegido no es solo un privilegio, sino una grandísima carga. Y ahora que lo oigo hablar pienso que todos los seres humanos somos “elegidos” para atravesar ciertas circunstancias, algunas luminosas pero otras duras, y nos preguntamos también ¿por qué yo? ¿Por qué a mí?

Ser elegido es una carga, a Jesús lo tildaron de todo, de loco, de mentiroso, todo lo que vivió, todo lo que pasó, murió en la cruz.

Todos somos el elegido, eso de cargar la cruz es humano. Quien padece un cáncer, quien vive la enfermedad del hijo, quien sufre un secuestro o un duelo, debe cargar una cruz y ha sido elegido por una circunstancia de la que querría poder librarse. Pero solo quien abraza su cruz y asume su destino trasciende. Por eso el mensaje de Jesús es tan universal.

Así es, es muy bonito lo que dices, y yo complementaría con algo y es que uno sí puede cambiar su realidad. Cuidar la mente, lo que uno piensa, lo que quiere proyectar, es importante. Cuando Jesús se convenció de su misión es cuando pudo hacer el cambio. Y eso que al final también dudó…

Padre, por qué me has abandonado…

Y no solo eso sino antes, en el templo, cuando siente esta furia con los mercaderes, que me toco interpretar, te das cuenta de lo humano que era, y al final del día le dio la rabia, y eso dio motivos a sus enemigos para armar una causa en su contra que al final terminó con su muerte.

Entre las escenas de la vida de Jesús que interpretó, cuál recuerda con especial emoción.

Todas, todas las escenas, imagínate, las parábolas, la crucifixión.

También fue “elegido”… para interpretar ese papel.

Visto desde ese punto de vista, sí, y me siento muy honrado de que a través de esta interpretación mía puedan recrear la vida de Jesús.

¿Cómo ve en perspectiva su carrera, desde sus inicios, hasta Jesús?

Nunca me habría imaginado. Cuando empecé quería hacer muchas cosas, soñaba con crecer. Pero cuando la gente no ha creído en mí, yo siempre he creído en mí. Por eso digo con conocimiento de causa: la fe en que las cosas pueden ser distintas, en que sí es posible hacer algo aunque nadie creía en mí. Yo decía: si se me cierran diez puertas una se me va a abrir. Y así fue. Cuando las primeras puertas se abrieron, luego las demás se abrieron más fácil, una cosa lleva a la otra, y un día terminas haciendo algo tan maravilloso como interpretar a Jesús.

¿Quién ha creído en usted?

Mi mamá, mi familia, y en cada momento de mi vida mucha gente que me ha dado la oportunidad. Alguien, apartado del escepticismo, ha dicho “él puede” y siempre estaré agradecido con los que pensaron así.

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