Una historia de resiliencia, así es la novela 'El último vuelo de Hortensia' de Irene Vasco
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Una historia de resiliencia, así es la novela 'El último vuelo de Hortensia' de Irene Vasco

Junio 08, 2021 - 07:35 p. m. 2021-06-08 Por:
 Por Laura Sofía Lozano E. /  Semillero de Periodismo UAO - El País / Especial para Gaceta
Irene Vasco

La escritora Irene Vasco presenta su nueva novela ‘El último vuelo de Hortensia’, una historia de resiliencia en medio del conflicto colombiano, donde su protagonista cura las heridas del desplazamiento y la violencia a través del arte.

Foto: Especial para Gaceta

“Cuando comenzaron las órdenes para que se mataran los unos a los otros, tanto las familias del pueblo como las de los ranchos se negaron a obedecer. Había lazos de sangre, de amistad, de negocios. Entonces tuvieron que empacar sus pocos trastos, pasar por la única notaría del pueblo a firmar con sus huellas dactilares–porque casi ninguno sabía leer ni escribir– las escrituras con las que traspasaban sus tierritas, ensillar las bestias, despedirse de sus animales y salir rumbo a la capital, que casi ninguno conocía, con los corazones destrozados y el pánico a flor de piel”.

Este es uno de los párrafos de ‘El último vuelo de Hortensia’, la reciente novela de la escritora bogotana y promotora de lectura Irene Vasco, en la que narra la historia de una joven que se ve obligada a dejar su tierra en el campo y trasladarse a la aterradora ‘jungla de cemento’, a causa de una problemática que por años ha azotado al país: el conflicto armado interno colombiano.

La artífice de numerosas obras como ‘La joven maestra y la serpiente’, ‘Conjuros y sortilegios’, ‘Mambrú perdió la guerra’, ‘Paso a paso’, en su nueva novela se encarga también de relatar detalladamente las diversas y crudas realidades que se desprenden del desplazamiento: la violencia a la mujer, la desigualdad social y la discriminación, situaciones a las que se ven enfrentadas, principalmente en las grandes ciudades, aquellas personas que han sido víctimas de dicho fenómeno.

Irene Vasco ha pasado gran parte de sus 69 años de vida viajando a lugares apartados y marginados del país, donde ha tenido que llegar en bus, moto, campero, bote e incluso, a caballo, con el fin de realizar talleres sobre literatura para jóvenes y niños, buscando así, despertar el deseo de leer y escribir en todos los que la escuchan. Cuando dictaba uno de estos cursos prácticos se conmovió con el aspecto de una niña que hacía parte de una correccional para menores delincuentes, sin imaginar que, en un futuro, sería ella la protagonista de su actual novela.

Desde su casa en una playa del Caribe, en el norte de Colombia, donde desde hace más de 20 años contribuye a la biblioteca comunitaria La Alegría, su proyecto más querido, Irene Vasco brinda detalles acerca de su nueva novela ‘El último vuelo de Hortensia’.

El último vuelo de Hortensia

'El último vuelo de Hortensia', (Panamericana Editorial, 2021).

Foto: Especial para Gaceta

—¿Cómo recuerda el momento en el que nace la idea de escribir ‘El último vuelo de Hortensia’?

Fue hace muchos años en Bogotá, cuando fui a dar un taller de literatura de tira cómica a unos jóvenes que estaban inmersos en distintas situaciones ilegales, y debido a su corta edad no podían ingresar a una cárcel, razón por la cual estaban en responsabilidad penal para menores de edad. Yo quería formarlos como lectores, y estaban tan interesados que me pidieron que les regalara mis libros. Tiempo después me invitaron a un espectáculo que ellos mismos organizaron para que yo fuera personalmente e hiciera entrega de los libros y agradecerme. Estando allá me impresionó que me dijeran que una niña tan bonita y artista como Hortensia, la protagonista del libro, era una delincuente. A pesar de que yo viajaba por muchos lugares apartados del país, esa niña me daba vueltas en la cabeza, y realmente yo no sabía cómo escribir la historia porque no tenía claro quién era ella, hasta que llegó el momento en el que decidí escribirla.

—¿Cómo logra construir la analogía de ‘El último vuelo’ con el gusto apasionado de la protagonista por el arte del circo, especialmente por las telas acrobáticas?

Los últimos dos capítulos tienen nombres parecidos: el primer vuelo y el último vuelo. Este último, que es de donde sale el nombre de la novela, hace referencia al momento en el que la protagonista comienza a volar y a florecer, cuando después de todo lo que le ocurre, logra encontrar un momento de paz, de reposo y de algo bonito en su vida. Y el vuelo se representa con su gusto por las telas acrobáticas, actividad que termina por cautivarla y la lleva a sentir todas estas emociones.

—Usted no tuvo la oportunidad de conocer a profundidad la vida de Hortensia. ¿Cómo logró darle vida al personaje en la novela?

Yo tampoco conocía su nombre, el nombre Hortensia es inventado. Hasta el día de hoy, lo único que sé de ella es que había un hombre que la manipulaba que terminó por matarla. De ahí también nace Tomás y todas las características de ese personaje.

—¿Por qué dejar la novela con un final abierto?

A pesar de que la historia de vida de la Hortensia que vi en la correccional terminó tan trágica, quise brindarle al lector un final donde cada uno pudiera interpretarlo de muchas maneras. Mi intención en la novela era revivirla a ella, y a pesar de que en el final se narra un asesinato, decidí hacerlo de manera poética, pues no quería presentar la muerte del personaje que a ella le había quitado su libertad de manera brusca. Dejar un final abierto no limita al lector, y está presto a distintas interpretaciones de acuerdo con lo que exista en la cabeza de cada uno.

—¿Por qué escribir acerca del conflicto armado en Colombia, específicamente de una problemática como los desplazamientos forzados?

Porque hay víctimas que deben ser conocidas. En muchos lugares de Colombia, en las grandes plazas y centros, hay personas desplazadas que antes tenían una vida digna en sus fincas, y que por alguna razón han tenido que salir de ellas para llegar a lugares totalmente desconocidos y aterradores para ellos como lo son las ciudades, y donde se exponen a muchas situaciones que son el resultado del desplazamiento forzado.

—En la novela, además se logran apreciar distintas problemáticas como la violencia a la mujer, la discriminación y la desigualdad social. ¿Fue intencional entrar en detalle en estos aspectos, resultados del conflicto?

Cada vez que viajo entiendo más a mi país y las problemáticas que lo envuelven. Fue intencional detallar estas situaciones porque yo quería contar muchas de las cosas que he visto, escuchado y vivido durante mis viajes. Las problemáticas que narro en el libro las he oído de personas que las han vivido en carne propia, y yo siempre estoy atenta a las historias que puedan ser contadas posteriormente, pues soy una persona con el sentido de la escucha muy agudizado.

—¿Qué ha sido lo más gratificante de escribir una novela que sirve de voz de tantas mujeres víctimas de una sociedad desigual que las ha invisibilizado?

Sin duda, ha sido gratificante poder sacar esas historias que me daban vueltas en la cabeza como la de Hortensia. Cuando escribo es porque hay algo que me atormenta, y todo lo que he oído y he recibido tengo que sacarlo y expresarlo de alguna manera, y es por eso por lo que hago uso de la escritura.

—¿Cómo la literatura puede ayudar a sanar las heridas emocionales que han causado problemáticas como la del conflicto armado?

La literatura es una herramienta maravillosa para sanar esas heridas. Para mí es importante escribir todo lo que siento, de esa manera logro desahogarme y sanar, es por eso por lo cual no dudo que la literatura es mi mejor forma de expresión, la mejor forma para sanarme.

—¿Cómo fue el proceso de recolección de información que le permitió ser tan detallada a la hora de describir tantas situaciones que conforman la novela?

En cada uno de los viajes que he hecho me he encargado de recopilar información. Las personas que conocía me regalaban sus historias, me hablaban de personajes, de sus pueblos, de cuando se metían los guerrilleros, de la vida en los internados, de los hechizos y las creencias mitológicas. Cada vez que me contaban algo yo iba anotando todo en una libreta sin saber para qué. Esta novela es un conjunto de muchas historias, está llena de retazos, y todas las situaciones que describo son reales, basadas en historias de vida que me fueron compartidas. Yo me copio del mundo, de las personas que conozco, de lo que cuentan, de la manera como hablan, para reconstruir ese material a mi manera.

—¿Qué diferencia esta novela de sus otros libros?

A pesar de que ya he escrito otros libros sobre el conflicto armado, lo que diferencia a esta novela de los otros libros es que cuando me dijeron que podía publicarlo en una colección para jóvenes adultos me dio mucha libertad, pude escribir muchas cosas que en los otros tenía que mantener bajo control por el rango de edad. Así que este brinco me permitió liberarme y contar las historias más abiertamente, fue un respiro.

—¿Piensa que el empoderamiento femenino es fundamental para que se lleven a cabo procesos de transformación social en el país?

Debo aclarar que no comparto los movimientos feministas, pero creo que las mujeres tienen que educarse al igual que los hombres y tienen que ser dignificadas de la misma manera. Cuando pienso en las diferencias entre hombres y mujeres yo no las veo. En mi caso, en el lugar donde vivo veo a muchas niñas y mujeres muy fuertes y con capacidades extraordinarias. Cada persona hace lo mejor que puede y construye como puede hacerlo.

—¿Cree que los escritores deben asumir compromisos sociales?

Lo creo como ciudadana. Sé que tengo un compromiso social muy profundo, pues ser promotora de lectura es asumir responsabilidad, porque es formar ciudadanos, crear conciencias políticas, formas de convivencia y distintos temas.

—¿Qué se debe tener en cuenta para escribir historias sobre víctimas del conflicto?

Yo no decido escribir sobre las víctimas, la vida misma me lleva a escuchar historias que deben ser compartidas, y cada vez que recojo información, nunca lo hago pensando para dónde va o cuál será su finalidad. Yo no escojo que voy a hablar del conflicto, yo armo historias.

—¿Cómo la ha afectado a usted la situación actual de la pandemia, y cómo afectó la escritura de esta novela?

La pandemia no afectó la escritura de mi novela, logré terminarla antes del inicio de esta. Por otro lado, en la vereda donde vivo actualmente y en el pueblo cercano hay pocos casos, y siempre trato de tener todos los cuidados cuando estoy fuera de casa. Este lugar ha sido un refugio maravilloso para mí, y a pesar de que pasé un año sin ver a mi familia, la virtualidad ha sido una aliada para reunirnos y también para mi trabajo.

—¿Dentro de sus proyectos está seguir narrando historias relacionadas a las diferentes problemáticas sociales presentes en el país?

Yo no escojo los temas. Nunca pienso “voy a escribir sobre…”, tengo muchos temas para los libros y es de acuerdo con lo que me vaya conmoviendo. Ahora quiero escribir un libro sobre mis vecinos ruidosos, sus parlantes molestos que no me dejan hacer mis actividades que necesitan de concentración y muchas historias divertidas que ahí pasan. Aunque existen diferencias, voy observando y armando las historias en mi cabeza. A eso le llamo justicia poética, otros le llaman venganza.

Reconocimientos 

Por su obra ‘Conjuros y sortilegios’, Irene Vasco obtuvo el premio al Mejor Libro de Literatura Infantil (1993), y Lista de Honor en la selección Los Mejores Libros Infantiles (1994). También, su libro ‘La joven maestra y la serpiente’ fue seleccionado por la Biblioteca Pública de New York como uno de los mejores libros para niños en español, entre otros reconocimientos.

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