Selección de poemas de los invitados al XXI Festival Internacional de Poesía de Cali

Agosto 29, 2021 - 01:30 p. m. 2021-08-29 Por:
 Redacción de Gaceta
Festival Internacional de Poesía

La inauguración del Festival Internacional de Poesía será en la sala Beethoven, el próximo martes 31 de agosto a las 6:00 p.m., con un concierto del cantautor Carlos Pala y un recital de poesía con los invitados nacionales e internacionales.

Foto: Especial para Gaceta

Poemas seleccionados del XXI Festival Internacional de Poesía de Cali. Algunas voces de poetas latinoamericanos y colombianos que se reunirán en Cali, entre el próximo 31 de agosto y el 4 de septiembre.

Poetas internacionales

Frank Báez

Frank Báez (República Dominicana).

Foto: Especial para Gaceta

SIRENAS

Las sirenas del mar Caribe cantan
con la misma potencia que la de las coristas
en los atrios de las Iglesias de Harlem.

Si quieres oírlas ven de noche
a los arrecifes del malecón y aguza el oído.

Cuando llegue el momento adecuado
la brisa marina y las olas te traerán su canto.

El mar golpeará los arrecifes como congas y timbales
y las estrellas en lo alto
irán soltando un tintineo de plata.

Si tienes suerte puede que hasta se alce
la luna con su saxofón.


SIN TÍTULO

Aguardaron a que se vaciaran las casas
para luego recogerlas y meterlas en sus maletas.
Descolgaron las nubes, la luna, las estrellas,
el tendido eléctrico con sus palomas,
los tinacos, los pájaros y las antenas.
Envolvieron el paisaje tropical
como si fuese un lienzo y lo empacaron todo
como si se tratase de un circo que se mueve a otra ciudad
esperanzados en volver a inflarlo,
levantarlo y clavarlo a martillazos
en algún descampado
de Nueva York o Barcelona.

Frank Báez (República Dominicana)

Gabriela Ruiz Agila

NOCIONES DE HAMBRE

Madame Ho. Escrituras de viaje (La Caída, 2017).

Estoy satisfecha,
debes saberlo
como una diabla que cree
pero te tengo volviendo
como a un viejo camisón
con que visto a mi cuerpo viejo
aunque soy joven
aunque mis nociones sobre la tentación
son nuevas y banales.

Estoy satisfecha
porque puedo verte viajando desnudo
¿A dónde vas?
Ahora lo recuerdo
Fui una vez quien tuvo hambre…
una piel preñada.
Estoy satisfecha. Lo sabes.
Pero dime cuándo
en mí…


SUEÑO DE LA PIEDRA
Madame Ho. Escrituras de viaje (La Caída, 2017).

Ahora que lo mencionas, duermo…
Sólo consigo reconfortarme
en una lejana dinastía aunque soy como una muralla,
aunque tengo a mi disposición todas las piedras.
Duermo y sueño para ser visitada…
Aprendo sobre las tradiciones bajo el reino de la simetría.
Descubro la verdadera forma,
los cimientos de los ríos y los fosos rellenos de agua,
tallando la piedra hasta volverla femenina y próxima.
Una vez esculpida,
podré decorarme con otras piedras florales,
mármol y ladrillo delicado.
Al fin de los tiempos, no volveré al polvo o a la argamasa.
Seguiré durmiendo con el temperamento de un diamante.

Gabriela Ruiz Agila (Ecuador)

Héctor Hernández Montesinos

APUNTES INÉDITOS DE UN CORPUS

8 Lo real tiene filo en el poema. Una página hace sangrar en su justa medida.

8.1 La poesía, ciertamente, no tiene límites; el poema, sí.

8.15 En efecto, la poesía es un bosque imaginario y el poema la flor.

8.21 Todo se trata de la luz. El poeta da vida al poema y da muerte a la poesía. Los colores de una fascinación.

8.3 Una página se queda en blanco. El poema se olvida de sí mismo.

8.301 La poética es el mapa; lo poético, el territorio. La distancia entre lo que una escritura es, dice y hace.

8.3013 Lenguaje, memoria y pensamiento: eso es todo.

8.402 La civilización es la historia de sus luces. Se escribe con la oscuridad del cielo sobre las cabezas.

8.4011 El Universo está lleno de palabras. Todas las que existirán, existen,
existieron.

8.403 Las vocales son energía y las consonantes, materia.

8.412 Algo aparece y algo desaparece. El cuerpo es siempre corpus: intermitencia y destino.

8.5 El fantasma habla. El cadáver escribe. Lo recuerdo.

8.6022 Un cadáver que eyacula noche a noche sobre un fantasma. Un acto de
amor, el último, el poema.

8.614 La poesía es espíritu; el poema, ropa.

8.7003 Lo único que deseo es caminar delante de la lluvia junto a ti. Ya seas Dios o
su piel.

8.8 Ten compasión de mí.

8.832 Siempre tengo ganas de morir, abandonar la ciudad, cruzar cualquier
frontera: seguir los fantasmas hasta el baño.

8.979 Todo lo blanco me llena la boca de interjecciones. Y lo contrario.

8.9801 Silencio. Una noche en Cali. Otra señal. La última.

8.9822 Volví a escribir solo para recordar el vacío.

8.99 De lo que no se puede escribir, es lo único que vale la pena.

Héctor Hernández Montesinos (Chile)

Marlene Zertuche

Marlene Zertuche

Marlene Zertuche (México).

Foto: Especial para Gaceta

EL AFILADOR

Lo creí un oficio perdido, pero se escucha su llamado debajo de la ventana del apartamento: “El afilador, le afilo cuchillos, navajas...”. Pienso en usted y sé que la punta de su odio no necesita esos servicios, punzantes sus palabras abrieron la carne de mi sueño, punta inútil para efectuar el surco de la dicha en la tierra fértil que es mi cuerpo: punta quebrada, frágil, volátil.

Sin embargo, le pido al afilador que suba, abro la puerta y pasa, espero paciente que termine de lustrar el filo de mi cuchilla: alguien debe cortar de tajo la vena que me une a usted.

TRISTEZA TIPO III

abro la puerta del día
de ella asoma
la gravitación de la Tierra:

dos pájaros en el alambre
el parque verde de pasto nuevo
el reciente recuerdo de tu respiración cansada:
apenas tocó la noche tu sueño

la abuela diagnosticó pronto:
tristeza tipo III, dijo tremenda

hay que evitar el IV
un té que depure el hígado
yerba de San Juan para el amor de dos
y sobre todo, aunque no se sabe cómo
dejar que los ojos suelten las antiguas melancolías

Marlene Zertuche (México)

Poetas colombianos

Alfredo Vanín

Alfredo Vanín (Timbiquí, Cauca).

Foto: Especial para Gaceta

SIMIENTES

No perdures demasiado tiempo en el paraíso.
Toma pues los huesos de tu padre
que aún yacen vencidos, me dije,
y vete, camina hacia tierras múltiples, hacia penínsulas hendidas
como serpientes
de marea.
Sembrarás allí semillas de árboles que reinen en altura con los más grandes sueños.
Pintarás sólo un cuadro y un poema: una mujer sonriente entre los girasoles.
Peces veteados vendrán a tus anzuelos
y de tus naves tirarán las corrientes
para que el tiempo sea liviano y asombres al bufeo.
Haz todo lo que quieras y que la luz no falte.
No perdures demasiado en el paraíso
ni cultives otras flores que cambien demasiado tu suerte.

ÉLIDA

Nos sobreviven
Élida
nos dejaron sin tiempo para desandar
los golfos de la mala fortuna
perseguíamos cangrejos de mar
los cuerpos desnudos se abandonaban
sobre los troncos salpicados.
Aún el guardafaros sale de madrugada
al canal de san pedro
él que era tu padre
pero no envejeció.
Y el desconcierto es tu manera
de asediarme
de quebrantarme contra las escolleras
de dejarme entre redes de anémonas
y rayas submarinas y tú
no sobrevives.

Alfredo Vanín (Timbiquí, Cauca)

Falon Murillo

Falon Murillo

Falon Murillo (Buenaventura, Valle del Cauca).

Foto: Especial para Gaceta

¿QUIÉN LOS MATO?

Cinco platos se quedaron en la mesa
Y cinco familias salieron sin certeza
A buscar a cinco niños, que ya se habían convertido en presa
En presa del ‘’progreso’’, que entierra y destierra
Que calla, con terror y con bala, al que se atreve a decir que esa caña es mala
Al que no come callado su azúcar envenenada y se corre para otro lugar
Por qué las carreteras del progreso por ahí van a pasar

Ellos eran desterrados y ahora algunos enterrados
Y otros, en peligro de ser velados
Por exigir justica por la masacre, que este ‘progreso’ ha generado,
Ahora más controlados, el barrio militarizado
La inseguridad, ha aumentado
Mas crímenes quedaran callados
Mas violaciones de derechos se habrán generado
Y la respuesta que todos saben, aun no se ha revelado.
¿QUIEN LOS MATO?
No hay machetes manchados
Ni rostros ensangrentados, que culpabilicen
por el asesinato atroz, de cinco niños, que iban a ser quemados
Rubí Cortez lo ha revelado
y ahora, temo por su vida, porque ella se atrevió a decir,
Que esa azúcar, no era morena
que tenía cal y que envenena.
Estamos cansados de los destierros y los entierros
Queremos más Petronio y cero velorios
Luchamos por nuestra dignidad
Saquen, del territorio la criminalidad
Dejen nos sembrar, cantar y tocar el cununo, en estos territorios que abrigados vinimos a parar

Y por favor, no le quiten el verde al llano, porque nosotros, nosotros de aquí no nos vamos,

Falon Murillo (Buenaventura, Valle del Cauca)

José Zuleta

LADRILLEROS, DE NOCHE

Una lluvia marina golpea el cinc,
música que nos recoge.
Algo íntimo, cálido, en el recinto.
La canción del agua, golpea la noche,

adentro, nuestra intemperie.

PALABRAS AL FONDO DEL ESTERO

Ahora podemos decir,
en el habla, la risa,
subir por su lomo,
navegar el ruido de la lluvia.
Mecidos por la inclemencia,
arrullados en la furia y los relámpagos.
Tras el silencio,
los recuerdos serán sonido, alivio,
gotas resonando en la noche.


GOTAS

La ventisca estremece la tarde,
los árboles se rinden con los brazos en alto.
Latigazos de cromo en la pizarra del cielo.
Gritos en el ático.
Tamborilean marimbas.
Arrulla el arroyo.
Granizo
Confites del aire.

José Zuleta (Bogotá)

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