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Lea dos cartas cruzadas de Andrés Caicedo y su hermana Rosario

Agosto 27, 2020 - 07:20 a. m. Por:
 Andrés Caicedo y Rosario Caicedo, especial para El País
libros de correspondencia

Compartimos con los lectores de El País una carta escrita por Andrés Caicedo a su hermana Rosario, incluida en los libros de ‘Correspondencia’ publicados por Editorial Planeta. También, agregamos la carta inédita con la respuesta que su hermana le envío al escritor en ese año, 1973.

Foto: Especial para El País

Andrés Caicedo viajó a Los Ángeles buscando vender sus guiones a Roger Corman, un director de cine B a quien él admiraba profundamente. Su sueño era que él los tuviera en sus manos, algo que jamás sucedió. Esta carta muestra el choque con la realidad que el muchacho de 21 años sufrió al verse solo en esa ciudad, desde donde le escribió a su hermana, Rosario.

A Rosario.

Andrés y Rosario

Andrés y Rosario juntos, de 15 y 16 años respectivamente, en una foto de 1967.

Foto: Archivo personal de Rosario Caicedo / Especial para El País

Los Ángeles, 23 de julio de 1973

Querida Rosario:

Esta carta no contiene, desafortunadamente, la noticia que tú esperas. El productor Joel B. Michaels me devolvió el guion con esta nota: “Dear Andres: Thank you for letting me see your script. I tried very hard to read it, but in its present condition (grammar, spelling and format) I found it very difficult to grasp its content. I hope you will accept as a suggestion, that you review the script with a writer who is more familiar with idiomatic English and the conventional screenplay form. Thank you again. I wish you the very best of luck. Sincerely, etc”. Mi guion difiere de “the conventional screenplay form” en que el nombre del que habla está separado del parlamento en esta forma:

COLIN -- Tal cosa.
En lugar de estar así, la correcta:
COLIN
Tal cosa.
Para separar.

Yo escritor de teatro. Utilicé el guion. El productor ni siquiera lo terminó de leer. He puesto avisos en la UCLA de que escritor colombiano necesita un spanish-english writer to translate a screenplay, pero no he recibido ninguna noticia, y todos los estudiantes mexicanos de la escuela de cine están en su país, de vacaciones. Me han dado la dirección de un cubano, que trabaja en un teatro, pero no lo he podido encontrar. No tengo un sitio fijo en donde estar. En la Universidad no me pueden dar una visa por un curso de extensión, un curso de inglés, por ejemplo. Tengo que estar matriculado como alumno regular. Me dijeron espere: aquí tenemos el prospecto de un centro que da visas: era uno del ELS. He pasado los dos últimos días y noches con pánico. También he sido consciente de que fue una especie de locura pretender vender un guion sin tener yo idea de cómo se escribe en inglés, y temo que ahora esa locura esté contaminando todo mi comportamiento. Mi visa dura un mes más. Naturalmente, no quiero que me deporten ni que me encarcelen. Solo espero los 50 dólares de Luis para volar a Houston (¿él cómo fue que me mandó los dólares? Tampoco me ha llegado la carta que me escribió Ramiro, ¿en qué me la mandaste?) y allá ver cómo cojo un barco a Colombia. Me quedan 70 dólares. Diles a mis papás que me manden algún dinero (¿recibieron mi carta? Cuando les escribí aún no sabía lo de la visa, y cómo pretender pagar 800 dólares por dos meses y medio de estudio en una universidad), que ya encontré en Colombia la manera de pagarles. Averigua, si puedes, cuánto puede valer un viaje en barco.

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Perdona por el tachón. No tiene importancia. Ya te lo diré si te alcanzo a ver. ¿A dónde me mandó Luis la moneda, a Houston o a la dirección de Billy Cocker? Si la mandó a Los Ángeles, entonces la espero. Si la ha mandado a Houston, ¿cómo hago? Si no es posible que me llegue rápido entonces que mi papá me preste los 50 dólares (qué tal papá, aquí tu hijo en apuros, siempre buscando la manera de estar en alguna parte en calma. ¿Hasta dónde tiene que buscar un hombre? Digo, para sentirse que está donde pertenece), ya se los pagaré en Cali, es seguro. Sí, Rosarito, estoy tratando de salir de la maraña de mi fantasía. Fue una fantasía todo esto, así como es el cine. Lástima, porque hay una oportunidad de ver, aquí, ¡unas películas! No creas, que mi interés por el cine va a decrecer por esto, ni mucho menos.

Supongo que no me moveré mucho por un tiempo, y cuando digo moverme, es en un sentido estricto: no moverme. No te vayas a alarmar. Si ya has hablado con Luis sobre la traducción de “La sombra sobre Innsmouth” dile que pare si ya se ha empezado algún trabajo, porque no va a haber tiempo. No lo vayas a alarmar tampoco a él por lo de los dólares. Envíale mis saludos y que pronto nos veremos en Cali, supongo. O creo que le escribiré. ¿Cómo te ha ido en Cali? No es cierto que está un poco cambiado? Pueda ser que estando otra vez allá encuentre mi camino, para usar unas palabras bien cursis, como la canción con que se cierra The Searchers de John Ford. La frase para mi papá también está copiada de esa canción. Supongo que no tendré problemas para estar unos días en el apartamento en Houston. Ya hablaré con Alice y con Gonzalo a ver si me pueden ayudar en algo, como transportarme al puerto o recogerme en el aeropuerto. Esta es una ciudad, claro, fabulosa, en el sentido de que uno ve gente de todas las razas y tantos jóvenes bellos. Pero es un espectáculo deprimente los parques los domingos, parques más bien áridos y sucios, en donde no juegan y hacen picnic nada más que chicanos y otros extranjeros. Supongo que podré visitar esta ciudad unos años más tarde, en una posición más segura. Saludes a mi mamá. He recorrido mi pasado a una velocidad tan extraordinaria en los últimos dos días, que estoy agotado. Cuando hablo de mi pasado quiero decir mi madre, naturalmente. A una velocidad y a una intensidad que me alarma. Bueno, Rosarito. Ni modo. Las oportunidades de conocimiento son múltiples. El mundo está organizado de una manera que las hace un poquito inaccesibles. He visto unas películas de gangsters extraordinarias. En Body and Soul de Robert Rossen hay este parlamento: “El mundo no es sino una cuestión de adición y sustracción. Todo lo demás no es sino conversación”.

Te quiere mucho,
ANDRÉS

Cali, 28 de julio de 1973*

Mi querido Andrés:

¿Cómo empezar esta carta? Tú sabes cómo me siento. Desearía tanto estar allá contigo compartiendo todo. Ojalá alcances a llegar aquí antes de irme. Sí, todo fue una fantasía. Tal vez no es esa la palabra exacta, tal vez todo fue un deseo de que el mundo y las cosas marcharan como debieran. Después de leer la carta miré hacia la cama y vi la página de cines: allí estaba, abierta. Películas de chinos, continuaciones de “Mazurca en la cama”, malos westerns. Me dio tanta rabia saber que en esta sociedad solo importa el éxito económico. Porque siempre seguiré pensando que el guion es muy bueno. La traducción fue tal vez algo que influyó, pero Phil y Alice la corrigieron. Fue tal vez el formato del guion entre el nombre y la frase que el gringo no pudo entender. Comprendo cómo te sientes y no quiero decirte que hay que aceptar la situación. Tu ejemplo ha sido uno más entre los casos de tantas personas talentosas bloqueadas en este enorme coloso. El talento no se aprecia ni para ser guionista, ni para ser profesor, ni para nada. Lo único que importa es el maldito dinero. Lo único que se valora es la habilidad para poder conseguirlo. Tu caso no es tan simple como decir que fue una fantasía, Andrés. Tu caso es más complejo. En él están inmersas todas las contradicciones de este complejo mundo. Quisiera que analizaras bastante sobre esto. Toda tu carta es como tú: extraordinaria. ¿Te acuerdas de esa carta que te escribió el escritor venezolano? Recuérdala: “Escriba hermano, escriba, siga escribiendo…”.

Yo estoy segura que todo tu interés cinematográfico no decrecerá. Tú mismo lo afirmas. He hablado con Luis y ya le dije lo del guion. Te mando los 50 dólares en un sobre de manila a la dirección de Council Street. Mis papás ya te mandaron 100 más. Vuela hasta Houston que allá está todo esperándote. Del aeropuerto puedes coger una buseta. Nosotros llegaremos el 12 de agosto y tendremos tiempo de hacer o lo de la vuelta en barco, o lo del pasaje en avión. Creo que es lo mejor. En el refrigerador hay varias cosas congeladas (pan, etc.). Creo que lo mejor es que nos esperes. Todo será más fácil. Háblate con Alice que ella te ayudará si necesitas ir al mercado o algo. Creo que por barco es más caro.

Bueno mijo, estoy como siempre contigo. Tú sabes todo lo que te admiro. El haber sido hermana tuya me ha dado la dicha de estar unida a ti.

No es que esté alarmada de tu carta, pero quisiera que te mudaras a Cali cuando llegues a Houston. Cali necesita que tú te muevas. No Cali, Andrés, el país entero. Escribe cuando llegues a Houston, pero por favor espéranos. Creo que todo será más fácil.

Te adora
ROSARIO

*Carta inédita de Rosario Caicedo, no incluida en el libro de 'Correspondencia'.

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