La Canción de la Vida Profunda y otros poemas musicales de Carolina Calvache

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La Canción de la Vida Profunda y otros poemas musicales de Carolina Calvache

Junio 24, 2020 - 05:53 p. m. Por:
 Redacción Gaceta

La caleña Carolina Calvache, una de las invitadas de Ajazzgo, en septiembre, se inspiró en Porfirio Barba Jacob, Pablo Neruda y Gabriel García Márquez para su álbum.

Foto: Especial para Gaceta

Carolina Calvache presenta su segunda producción discográfica, Vida Profunda, un matrimonio entre la poesía y la música, bajo el sello Sunnyside Records. La pianista, compositora y arreglista caleña, explora allí la poesía significativa de escritores de renombre mundial, complementando estos versos con innovadoras composiciones, instrumentación y sorprendentes interpretaciones vocales de Rubén Blades, Claudia Acuña, Haydee Milanés, —hija del cantante Pablo Milanés—, Aubrey Johnson, la caleña Marta Gómez, Sofia Ribeiro, Luba Mason y Sara Serpa.

Un selecto grupo de instrumentistas colaboran en esta producción: los bateristas Jonathan Blake y Keita Ogawa; los bajistas Petros Klampanis, Ricky Rodríguez y Peter Slavov; los violinistas Tomoko Omura, Leonor Falcon, Ben Russell, Annaliesa Place y Adda Kridler; los violistas Allyson Clare, Jocelin Pan; los violonchelistas Brian Sanders y Diego García; el flautista Hadar Norberg; la oboísta Katie Scheele; el trombonista Achilles Liarmakopoulos; el clarinetista bajo Paul Won Jin Cho; el percusionista Samuel Torres; en la armónica Gregoire Maret y el trompetista Michael Rodríguez.

El tema y título de este álbum: Vida Profunda, parte de Canción de la Vida Profunda, poema de Porfirio Barba Jacob, que el padre de Calvache, profesor de literatura, le dedicó a su hija cuando la llamó desde Nueva York un día en el que ella pasaba por uno de esos momentos difíciles. “Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, como las leves briznas al viento y al azar... hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como en las noches lúgubres el llanto del pinar”, me recitó papá y al final me dijo que, “porqué en vez de estar triste no ponía música a los poemas que me recitaba”, cuenta ella. De hecho, apenas colgó, se fue al piano, puso el poema enfrente y empezó a sacarle melodía. Desde entonces, emprendió un camino para hallar otro sentido a su música a través de la síntesis de la poesía y el jazz.

Así, en Vida Profunda confluyen algunos versos y letras de grandes poetas y escritores como Pablo Neruda, Robert Duncan y Gabriel García Márquez, así como los propios versos de la compositora.

En ‘El pájaro yo’, la música llegó primero en una melodía que a la madre de Carolina le sonó a vuelo, a libertad, y la pianista y compositora le buscó un texto para darle alas a sus notas y lo encontró en el poema del mismo nombre del Nobel chileno Pablo Neruda. Sofía Ribeiro presta su voz a esta composición que cuenta con un solo de la flautista Hadar Noiberg. “El poema habla de un pájaro que solo tiene un ala y aunque mucha gente no lo quiere por su carencia, sigue volando y cantando. Mi mamá, que es muy musical, al escuchar mi melodía al piano, dijo: ‘siento que estoy volando y estoy viendo todo el paisaje’. Ella me dio la idea de buscar un poema que hablara del vuelo y encontré a Neruda que tiene una recopilación de poemas sobre aves, porque vivió en un lugar rodeado de ellas”.

Otro encuentro mágico en este álbum es el de Carolina con Rubén Blades, en ‘Te conocí de nuevo’, que cuenta con versos escritos por ella. La voz cálida e inquebrantable del salsero cuenta la historia de una pareja fallida que se reúne nuevamente, esta vez para siempre. “Es como una promesa que dice, ‘te quiero para el resto de mis noches y días, no quiero volver a perderte’”, dice Carolina, artífice de un impresionante solo de piano. “Trabajar con Rubén fue increíble. Tiene un oído asombroso y es muy particular cuando graba. Fue maravilloso escuchar a una leyenda como él grabar uno de mis temas originales”.

‘Sin un despido’, con versos escritos por la pianista, es inspirado en la tragedia del vuelo 2988 de LaMia, el accidente aéreo en donde fallecieron todos los miembros del equipo de fútbol brasileño Chapecoense en su camino a las finales de la Copa Sudamericana en el año 2016. Dicha composición cuenta con la fuerza y la gracia de la vocalista Claudia Acuña.

‘Stella’, otra canción, fue escrita en honor al cumpleaños número 50 de la madre de Carolina. Es una pieza que recuerda la clásica composición Lonely Women del ícono del jazz Horace Silver y que presenta al músico de armónica Grégoire Mare y a la vocalista Haydée Milanés.

En la composición ‘Let me come with you’, la cantante Luba Mason interpreta una pieza en inglés basada en el poema Moonlight Sonata del poeta griego Yannis Ritsos. Calvache se sintió particularmente atraída por este verso: “Sé que los dos seguimos nuestros caminos solitarios en el amor, en la gloria, y en la muerte. Ya lo sé. Déjame ir contigo”. “Nadie mejor para entregarse a esa poesía que Luba”.

Capaz de escribir canciones de cuna, nada dulces, como ‘No te vi crecer’, que habla de una madre que no vio crecer a su hijo por distintas circunstancias, también suena a esperanza en temas como ‘Hope’.

En inglés también se inspira como en el poema Childhood Retreat, del escritor Robert Duncan, “que habla de los pensamientos que uno tiene cuando está niño y crece y aún regresan de vez en cuando esas imágenes que a veces son de soledad”, asegura sobre esa melodía que iba a ser un aria pero terminó convertido en jazz, con trompeta, cuerdas, piano, bajo y batería.

Está también ‘El rastro de tu sangre en la nieve’, uno de los Doce Cuentos Peregrinos de García Márquez en el que canta Sara Serpa. 

“Fue un honor tener a Blades en este álbum. Me dijo que mi canción era muy poética”. Carolina Calvache.

Foto: Especial para Gaceta

Sus inicios en Cali

Calvache inició sus estudios musicales a los 6 años en el Conservatorio Antonio María Valencia, vio clases de piano y oboe, pero se inclinó por el primero; recibió clases de música clásica. Con el maestro Jaime Henao vio armonía e improvisación. También recuerda a Berta Lucía Tello y Orfa Cruz, sus profesoras de piano. Se decidió por el jazz y se graduó de la Universidad del Valle, donde en un libro para piano hay un pasillo suyo, titulado ‘Te agradezco’, que compuso a los 18 años y que tiene un poco de jazz y música clásica. En Texas hizo su maestría en jazz y en 2011 fue seleccionada para el Mary Lou Williams Women in Jazz Festival en Washington. Ese mismo año, se mudó a Nueva York y comenzó a colaborar con una impresionante lista de voces musicales que incluyen a Henry Cole, Jorge Roeder, David Binney, Samuel Torres, Tivon Pennicott, John Ellis, Jaleel Shaw, Linda Oh, Rodrigo Recabarren, Luba Mason, entre otros.

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