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Erotismo y rebeldía, un diálogo con la poeta nicaragüense Gioconda Belli

Agosto 18, 2020 - 07:50 p. m. Por:
 L. C. Bermeo Gamboa, periodista de Gaceta
Gioconda Belli

Gioconda Belli ha ganado por su novela 'El infinito en la palma de la mano', el Premio Biblioteca Breve de Novela (2008) y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (2008) concedido por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. También por su novela 'El País de las Mujeres', mereció el Premio Hispanoamericano de Novela La Otra Orilla (2010).

Foto: Colprensa

Me dice que nunca ha visitado Cali, pero sabe que los paisajes del Valle son hermosos, porque así los ha imaginado leyendo ‘María’ de Jorge Isaacs. Es lo primero que me responde, desde Managua, la escritora y poeta nicaragüense Gioconda Belli, una de las invitadas al Festival de Literatura Oiga Mire Lea, que se realizará de forma virtual entre el 1 y 5 de septiembre.

A sus 71 años, Gioconda Belli es un doble símbolo de la resistencia en Nicaragua, primero porque como revolucionaria logró que su poesía reflejara los ideales del pueblo oprimido durante la dictadura de Somoza, y al mismo tiempo, exaltó el poder de la mujer dentro del movimiento que derrocó al tirano en 1979. Y ahora, cuando su patria vuelve a estar expuesta a la opresión, ella sigue siendo una mujer rebelde, sin miedo a enfrentar con su palabra al actual gobierno de Daniel Ortega, un líder que pese a pertenecer al movimiento del Frente Sandinista que trajo la libertad a su país hace más de 40 años, ahora reprime a sus ciudadanos y vulnera los derechos humanos. Por ello, la poeta, como muchas otras personalidades de la cultura nicaragüense, entre ellos el poeta Ernesto Cardenal, se volvieron disidentes de ese partido dirigido por Ortega, y ella en particular, se unió a la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, movimiento opositor que en la actualidad lucha por sacar de la crisis política y social a Nicaragua.

Previo a la charla virtual que tendrá el miércoles 2 de septiembre, a las 6:30 p.m. con la periodista caleña Adriana Santacruz, la autora de las novelas ‘La mujer habitada’, ‘El país de las mujeres’, ‘El infinito en la palma de la mano’ y del poemario ‘Escándalo de miel’, profundiza en el poder político de las mujeres, más que necesario en un mundo que necesita ante todo inteligencia y cuidado .

'Mujeres, feminismo, resistencia y poesía' será el tema de conversación entre Gioconda Belli y Adriana Santacruz, en el marco del Festival Oiga Mire Lea. El evento se transmitirá el miércoles 2 de septiembre a las 6:30 p.m. por las redes sociales del festival y por el canal Telepacífico. 

Faguas, el país de las mujeres, está gobernado por el Partido de la Izquierda Erótica. ¿De qué modo el erotismo es revolucionario?

Gioconda Belli - Poesía

Gioconda Belli es una de las poetas nicaragüenses más reconocidas en el mundo, su obra es una exaltación del poder femenino, a través de sus conexiones con la naturaleza y la historia.

Foto: Especial para Gaceta

El primer lugar, el nombre Partido de la Izquierda Erótica surge de un grupo de mujeres que estuvimos durante la revolución en Nicaragua, con esto buscábamos que el tema de la mujer se tratara con suficiente seriedad por la revolución, porque aunque era parte del programa del frente sandinista, no bien se tomara el poder no pasara a un segundo plano como suele suceder, cuando otras cosas son consideradas más importantes que atender los problemas de la mujer. Entonces, nosotras por broma le pusimos El Partido de la Izquierda Erótica en honor al libro ‘Poemas de la izquierda erótica’ de Ana María Rodas, una escritora guatemalteca.

Por otro lado, pienso que el erotismo es revolucionario porque libera de prejuicios la idea del cuerpo. Tradicionalmente el cuerpo femenino ha sido un área de disputa, donde se ha querido dominar a la mujer en su cuerpo y capacidad de procreación, a través de su belleza y capacidad de placer, por eso han existido muchas limitaciones para la mujer. Si uno se pone a pensar en la mitología, un mito de la humanidad que sigue siendo prevalente es el del paraíso terrenal, donde a la mujer Eva se la muestra como la seductora, que por su belleza y curiosidad hace que el hombre coma la fruta del árbol del bien y del mal, y así pierden el paraíso y entra la muerte a la humanidad. Ese es un arquetipo muy fuerte que hace del erotismo algo pecaminoso. Por eso hablar del erotismo como algo sano y positivo en la mujer resulta revolucionario. Somos alma y cuerpo, pero en el caso de la mujer el cuerpo le ha causado opresión, ser el objeto de dominación del hombre.

Un aspecto importante de su obra poética es la maternidad, ¿podría describir esa relación que existe entre ser madre y poeta?

Yo era muy joven cuando empecé a escribir poesía, tenía 20 años. Ya entonces estaba con mi primera hija, que tuve a los 18 años, y luego tuve otra a los 23, y otro hijo más tarde y otra más tarde. Por lo que la maternidad a mí me inspiró un profundo sentimiento de poesía, porque era el cuerpo mío convertido, por una especie de dictum divino, en una forja creadora de la vida. Me pareció una maravilla experimentar cómo mi cuerpo se iba adaptando a su función de dar vida, generar y alimentar un ser humano dentro de mí. Creo que para todas las mujeres que hemos experimentado la maternidad, la sentimos con reverencia por el ser humano que llevamos dentro. También hay una intimidad que desarrollamos con el feto, sentimos la vida bullir dentro de nosotras misma, algo realmente poético. Esto también tiene relación con el erotismo, porque esa extraordinaria capacidad de dar vida, en vez de tenernos dominadas por ello, al contrario, deberíamos ser privilegiadas por la sociedad. Así debería ser si no existiese todo ese discurso que culpa a las mujeres por su belleza, su erotismo y la capacidad de su cuerpo, adjudicándoles a ellas nada más la responsabilidad, es discurso de no entender que la maternidad es un gozo que debe ser asumido por la sociedad, por lo que deben proveer las mejores condiciones para traer nuestros hijos al mundo.

Me parece muy acertada una definición que usted ha dado sobre la poesía, sobre todo en estos momentos de pandemia, cambio climático y crisis políticas. ¿Por qué, como poeta y como lectora, considera la poesía como un refugio?

La poesía es un refugio, pero también es una trinchera. Es una montaña desde la cual uno puede clamar, convocar, enunciar y denunciar. Es tantas cosas la poesía, para mí es la vibración más profunda del alma humana y por eso no renunciamos a ella nunca, ni los poetas ni los lectores. Decir en pocas palabras sentimientos muy profundos, a través de metáforas e imágenes que nos llevan a ese conocimiento del estupor del ser humano frente a la muerte, la maldad, o frente a la enorme bondad. Esa es la capacidad que tiene la poesía de reflejar la dicotomía profunda de las personas frente al mal y el bien, la capacidad que todos tenemos, a un tiempo de crear en favor de la humanidad y a otro, la misma capacidad creativa para la miseria humana.

Esas gobernantes mujeres de sus ficciones ya existen en algunos países del mundo, ¿qué opina de las líderes políticas de la actualidad?

Me tienen muy contenta, esta pandemia ha hecho que se note de una manera especial la capacidad que tenemos las mujeres de cuidar, algo que hace parte de nuestra biología. Los seres humanos son los únicos que no nacen con una capacidad innata para caminar, como los caballos que caminan solos poco después de nacer, por el contrario, el ser humano necesita que lo cuiden, los humanos son completamente indefensos cuando salen del vientre de sus madres. Entonces, esa capacidad de cuidado que tenemos las mujeres, eso se refleja en la manera de gobernar, demostrando que hay una ética diferente para dirigir. Las mujeres también hemos desarrollado una gran capacidad de conciliación, porque somos en la familia la voz que siempre está mediando con los instintos dominantes de los padres, que siempre están buscando que sus hijos sean a su imagen y semejanza. En Alemania, en Nueva Zelanda, en Islandia y en Noruega, las mujeres han demostrado ser extraordinarias líderes en el manejo de la pandemia, porque hablaron siempre claro con su gente, los prepararon y no se aprovecharon de esto para sus propios intereses políticos, y tuvieron la visión de cómo se debía cuidar a la gente. Mi preferida de todas es Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, creo que es una mujer muy avanzada, ha gestionado muy bien su gobierno, y al mismo tiempo que tuvo a su hijo, que ha llevado a sesiones de estado para no abandonar su maternidad. También fue muy sensible con las víctimas de los atentados terroristas que se vivieron en su país, y optó más por buscar un diálogo que venganza.

¿Cómo fue su relación con Ernesto Cardenal?

A Ernesto lo conocí hace mucho tiempo, casi desde que empecé a escribir poesía y ya sabía la enormidad de su figura. Antes de conocerlo yo sabía de la existencia de Solentiname que era una rareza en Nicaragua, la idea de que un sacerdote católico estaba en esa islita tratando de crear una comunidad religiosa, donde sabíamos que hacía poesía y recibía muchas visitas. Después lo vine a conocer personalmente y fuimos muy amigos, estuvo en mi vida de manera muy importante, porque yo he sido admiradora de su poesía, una obra que fue importantísima para la revolución en Nicaragua. Él contó la historia de nuestro país de una forma accesible para la gente, de hecho la banda sonora de la revolución, que es la música de Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy está llena de referencias a los poemas de Cardenal. El poeta también fue una persona íntegra incapaz de decir algo por conveniencia y prefirió exponerse, diciendo las cosas como las pensaba cuando Daniel Ortega empezó su régimen dictatorial, en ese momento Cardenal renunció al frente sandinista y desde entonces fue muy rotundo al hablar de lo que pasa en Nicaragua.

En lo personal, Ernesto era muy callado, introvertido y en cierto punto hasta difícil hablar con él, pero los amigos que ya lo conocíamos respetábamos ese silencio. Pero su importancia como poeta, creo yo, es que acompañó la historia de su país de una manera extraordinaria. Fue un poeta que tuvo todos los registros, desde el amoroso, el combativo y de compromiso político, hasta el místico. Después dedicó su mirada al universo y como él decía se convirtió en el único poeta científico, porque en sus últimos años se dedicó a estudiar la evolución del ser humano y la formación del universo. Su ‘Cántico cósmico’, un poema de más de 500 páginas, es su reconstrucción en poesía del origen científico y místico de todo lo que nos rodea. Con este registro publicó otros poemarios como ‘Telescopio en la noche oscura’ y ‘Versos del pluriverso’. Dejó un gran legado difícil de borrar, también influenció el modo de hacer poesía en Nicaragua, por lo que ha sido controvertido por otros poetas, pero eso no niega que sea un poeta universal. Él va a quedar con nosotros siempre por su poesía.

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