¿Qué significan los duros ataques de Donald Trump contra Iván Duque?

¿Qué significan los duros ataques de Donald Trump contra Iván Duque?

Abril 14, 2019 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País
Los presidentes Iván Duque y Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha vuelto un crítico incómodo para el gobierno de Iván Duque, luego de algunas declaraciones sobre el manejo de las drogas en el país.

Foto: Colprensa

El de las drogas ilícitas ha sido un tema que históricamente ha enfrentado pero también acercado a los gobiernos de Colombia y Estados Unidos. Por ese problema surgió el Plan Colombia, en 1999. En 2016 mutó hasta convertirse en el Plan Paz, con el mismo objetivo, pero enfocado en combatir el narcotráfico, con las bases del Acuerdo para la terminación del conflicto armado con las Farc.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, en 2016, el de las drogas volvió a ser un tema central. El primer llamado de atención fue a finales de 2017, cuando le dijo a Juan Manuel Santos, entonces jefe de Estado colombiano: “Tenemos un desastre en nuestras manos y usted se preocupa más por la guerrilla que por los estadounidenses”, haciendo referencia al incremento de hectáreas con cultivos de uso ilícito.

Al mes, el Mandatario estadounidense amenazó al Gobierno con descertificarlo como país que colabora en la lucha contra las drogas.
Con la llegada de Iván Duque a la Casa de Nariño el tema bajó de tensión hasta marzo pasado. En tan solo once días, Trump le ‘jaló’ dos veces las orejas a su homólogo colombiano.

“Déjenme decirles algo: Colombia tiene un nuevo Presidente, es realmente un buen tipo. Yo lo conocí, vino a la Casa Blanca. Él dijo que iba a detener las drogas. Pero hay más drogas saliendo de Colombia ahora mismo que antes de que fuera Presidente. Él no ha hecho nada por nosotros”. Donald Trump, 29 de marzo de 2019.

Ante la sorprendente frase, Duque aseguró que “nuestro país ha mostrado resultados contundentes” porque llegó a la tasa de erradicación más alta de la historia. Precisó que, entre agosto de 2018 y febrero de 2019, se destruyeron 2923 laboratorios ilegales y se incautaron casi un millón de galones de insumos líquidos utilizados en esta actividad.

Pero la explicación no fue suficiente para el líder de la primera potencia del mundo.

“El negocio de las drogas ha crecido un 50 % en Colombia desde que el Mandatario colombiano llegó al poder en 2018”, Donald Trump, 9 de abril de 2019.

Esta vez el estadounidense no solo atacó la gestión de Duque. También dijo que no tiene “dudas de que Honduras, Guatemala, El Salvador y Colombia (…) los están mandando (a los criminales) a Estados Unidos porque no los quieren, porque creen que la gente de Estados Unidos es estúpida”.

Y el Jefe de Estado colombiano esta vez fue contundente: “A eso nos hemos dedicado (luchar contra el narcotráfico) y nos seguiremos dedicando porque es un asunto de deber del pueblo colombiano, de derrotar ese fenómeno y le rendimos cuentas es al pueblo colombiano”.
También sostuvo que es necesario el trabajo de todos; “los países que tienen altos niveles de consumo deben enfrentar ese fenómeno mientras nosotros hacemos lo propio en Colombia, enfrentando a los carteles y los cultivos ilícitos”.

¿Pero más allá del ir y venir de expresiones sobre el manejo de la política antidrogas, puede haber una repercusión en las relaciones diplomáticas entre Washington y Bogotá?

Exdiplomáticos, analistas políticos y congresistas consideran que la actual situación no va más allá de una estrategia de campaña de Donald Trump, que busca su reelección y, con ella, confirmar su política de protección de la población de Estados Unidos frente a los peligros externos. En este caso, y según él, todo lo que representa el consumo de drogas ilícitas.

El analista político Diego Cediel asegura que esta se puede convertir en una relación nociva en el sentido de que no se le está reconociendo a Colombia la transición de un conflicto armado que tenía que ver con una serie de economías ilegales, como el contrabando, el narcotráfico, el secuestro y la criminalidad transnacional, a un Acuerdo de Paz.

“No es lo mismo combatir a un ejército como las Farc, a las disidencias y otros carteles que no entraron al Acuerdo de Paz. Se debe tener un tratamiento no político sino militar. Decir que no se está haciendo nada es no reconocer una serie de esfuerzos y mecanismos adoptados”, sostiene Cediel.

Como la insistencia de Trump va enfocada al tema de las drogas, el analista dice que quedar descertificados es una posibilidad que se debe contemplar. Explica que son mecanismos diplomáticos que se ejecutan en los países y potencias para cumplir su agenda política interna y, como el Presidente estadounidense está buscando la reelección, pone sobre la mesa la lucha contra las drogas, el control migratorio y la seguridad de las fronteras, como ocurrió en su primera campaña.

Advierte que esta situación puede que no pase de una mera alocución retórica o mecanismo de presión: “Pero si nos llegan a descertificar, se recortarían recursos, se eliminaría la cooperación y la relación sería más tensa”.

Pero Julio Londoño Paredes, excanciller colombiano, dice que no cree que ocurra un deterioro de las relaciones.

Recuerda que el mundo está acostumbrado a que Trump haga declaraciones impredecibles sobre cualquier persona, incluso sus propios colaboradores, y considera que el Gobierno Duque ha manejado la situación “sin llevar la cosa a un punto de deterioro de las relaciones”.

El exdiplomático piensa que es posible que Trump insista en la lucha contra el narcotráfico porque su estrategia de campaña es ‘América para los americanos’ y “él considera que las drogas están afectando su pueblo”.

Al senador Juan Fernando Velasco, quien integra la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores del Senado, le preocupa que el Mandatario de EE. UU. se “invente un nuevo ‘muro’ que ya no será de cemento, para evitar que la coca de Suramérica entre a” su país.

Así, explica que teme que el problema se oriente a las relaciones comerciales, porque el 25 % del mercado nacional de exportación va a ese país. “Cuando un presidente le dice a sus ciudadanos ‘no vaya a tal parte de cierto país’, algunos harán caso, otros ni siquiera irán al país”.

Por ello, plantea que es necesario que “el sentido común vuelva a imperar” e Iván Duque jalone una nueva política interna donde “nos juntemos todos, superemos el conflicto y nos dediquemos a los temas en donde tenemos potenciales. El mundo está diciendo que somos peligrosos y nosotros, enfrascados en discusiones sobre una guerra que para bien o para mal ya se acabó”, dice el senador en relación con el conflicto con la guerrilla de las Farc.

El analista de relaciones internacionales Manuel Corredor también se pronuncia en ese sentido. Precisa que la nueva realidad es que Colombia ya no tiene el mismo apoyo que creía tener de Estados Unidos y, en consecuencia, están en juego las ventas de los productores nacionales a ese país, como el primer aliado económico.

Y a diferencia de otros analistas, Corredor advierte que en la respuesta que dio el presidente Duque le faltó defender más la independencia del Estado y hacer uso del principio de igualdad soberana entre estados y del principio de no intervención.

Pero el exdiplomático Rafael Nieto dice que el aumento de cultivos ilícitos es cierto, pero porque Colombia produce y ellos compran. Recuerda que las 200.000 hectáreas de coca y marihuana son una herencia del Gobierno de Juan Manuel Santos y que se han hecho esfuerzos para combatirlas.

Por ese motivo, indica que las relaciones internacionales no pueden afectarse; “la única manera que pueda fallar la relación Colombia-Estados Unidos es por la no extradición de los narcotraficantes que están generando el problema”.

Claves de la lucha antidrogas

Extradición

Para detener el avance de las drogas Estados Unidos y Colombia firmaron en 1979 un Tratado de Extradición, que se comenzó a aplicar en 1987, durante la Presidencia de Virgilio Barco. Como respuesta, Pablo Escobar y otros seis miembros del Cartel de Medellín crearon el grupo ‘Los Extraditables’, cuyo lema era: ‘Preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en los Estados Unidos’.

El primer capo extraditado fue Carlos Lehder Rivas, en 1987, que sigue preso en EE. UU.

Pablo Escobar

El capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar, que inició su carrera criminal en los años 70 enviando marihuana a EE. UU., llegó a controlar el 80 % y su guerra con el Estado dejó 5500 muertos entre políticos, policías, jueces, periodistas y ciudadanos del común. Estados Unidos y Colombia se unieron para adelantar una operación que terminó con la muerte del capo en 1993.


Gobierno de Ernesto Samper

Elegido para el periodo 1994-1998, Ernesto Samper vio su Presidencia manchada por denuncias de que su campaña fue financiada en parte con dineros del cartel de Cali, que pasó a controlar el negocio ilegal tras la muerte de Escobar.

Por esas denuncias, basadas en unas grabaciones de audio, se le abrió en 1995 el llamado ‘Proceso 8000’, número que le correspondió en los tribunales, y que se cerró sin que se le declarara inocente o culpable.
Esa situación llevó al Gobierno de Bill Clinton a ‘descertificar’ a Colombia en su lucha contra las drogas en 1996 y 1997 y a Samper se le canceló el visado a Estados Unidos.

Plan Colombia

Para enfrentar de manera más contundente la expansión del narcotráfico, que tenía al país a punto de ser un Estado fallido, Clinton y su homólogo colombiano, Andrés Pastrana, firmaron en 2000 el Plan Colombia.

La iniciativa tuvo como objetivos terminar el conflicto armado en el país y crear una estrategia antinarcóticos en la que EE. UU. invirtió desde entonces US$10.000 millones.

Glifosato

Parte del éxito en la erradicación de cultivos ilícitos se atribuye a las fumigacio- nes con este químico, pero las aspersiones aéreas fueron suspendidas primero en la frontera con Ecuador (2013) por las protestas de ese país, y en 2015 en todo el territorio colombiano, por orden de la Corte Constitucional, que argumentó que el herbicida es potencialmente cancerígeno y causa otros problemas a la salud.

Lea además: Este año se han erradicado manualmente 19.251 hectáreas de cultivos ilícitos, informó el presidente Duque

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad