Colombia
Primer museo vivo del agua de América Latina está ubicado al sur del Cauca
Esta joya de la naturaleza está ubicado en el municipio de San Sebastián.
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21 de ene de 2026, 07:02 p. m.
Actualizado el 21 de ene de 2026, 07:02 p. m.
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En el departamento del Cauca nace del agua que le da vida a Colombia. En esta zona del país se levanta la gran estrella fluvial de la nación, de donde brota cerca del 70 por ciento del agua dulce que alimenta ríos, pueblos y regiones enteras.
Pero aquí no solo nacen ríos: nacen culturas, saberes ancestrales y una relación profunda entre la gente y la naturaleza.

Por eso hoy es un momento histórico para el Cauca. El Macizo Colombiano no es solo un ecosistema estratégico; es una infraestructura natural vital para la seguridad hídrica, energética y alimentaria del país.
“Lo que ocurre aquí no es un asunto local. Es un asunto nacional y global. En la COP16 de Biodiversidad adelantada en el 2025, anunciamos ante el mundo un compromiso claro: que el Cauca asumía un liderazgo real en la protección de la vida. Allí dijimos que el primer Museo Vivo del Agua de América Latina estaría aquí, en nuestro departamento”, expresó el gobernador del Cauca, Octavio Guzmán.
Hoy ese compromiso se materializa, de ahí que este museo está ubicado en el municipio de San Sebastián, y desde ya es reconocido oficialmente como miembro pleno de la Red Global de Museos del Agua, vinculada a la UNESCO.
No se trata de un reconocimiento simbólico. Es una herramienta concreta para el territorio. Porque este no es un museo encerrado entre paredes: es un museo vivo, que respira en los páramos, habita los humedales, protege los bosques altoandinos y recorre los caminos ancestrales.
“Vive en las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes que han sido, durante generaciones, las verdaderas guardianas del agua. Hoy somos más de 1.600.000 caucanos y caucanas cuidadores de nuestra biodiversidad y nuestro propósito es que los más de 53 millones de colombianos y colombianas, se reconozcan también como defensores de este patrimonio común”, manifestó la alcaldesa de este municipio, Pahola Ordóñez.
Y es que este museo vivo se traduce en educación ambiental, fortalecimiento de la gobernanza local del agua, intercambio de saberes, inversión, turismo responsable y mayores capacidades para defender el territorio.
“Significa contar con una plataforma que ayude a prevenir los ecocidios: la contaminación de las fuentes hídricas, la minería ilegal, la deforestación y todas las prácticas que ponen en riesgo la vida y el equilibrio del Macizo.Defender el agua es defender el derecho a existir de las próximas generaciones”, acotó la primera autoridad de los caucanos.

Esta visión de conservar el agua está en el centro de nuestro Plan de Desarrollo Departamental del Cauca 2024–2027, alineado con el desarrollo sostenible: agua segura, salud, energía limpia, protección de la biodiversidad y acción frente al cambio climático, evidenciando que no hay desarrollo posible si se destruye la naturaleza.
“Aquí nuestras palabras se traducen en hechos. Estamos invirtiendo en estufas ecoeficientes para las familias rurales del Cauca, reduciendo el uso de leña, protegiendo los bosques, cuidando los nacimientos de agua y mejorando la salud de miles de hogares, avanzando con decisión en la transición energética, apostándole a soluciones limpias, justas y adaptadas al territorio, que cuiden el ambiente sin afectar la vida digna de nuestra gente”, concuerdan tanto las autoridades regionales como de San Sebastián.
El Museo Vivo del Agua se consolida, así como una plataforma de educación, diálogo y decisión. Un espacio donde el conocimiento ancestral conversa con la ciencia; donde las comunidades no solo aprenden, sino que enseñan; donde el Cauca le habla al país y al mundo con hechos y con resultados.
Por tanto, las comunidades como las autoridades agradecieron a la Cátedra UNESCO, la cual otorga este invaluable regalo para el Cauca, de ahí que es una gran oportunidad para que, a través de la investigación científica, la innovación, y en articulación con los saberes tradicionales, se transmitan a muchas familias y turistas la historia del agua del Macizo Colombiano.
“Invertir en el territorio es la mejor manera de construir paz. Paz con naturaleza, entre comunidades y con futuro. Este reconocimiento internacional reafirma que el camino que estamos recorriendo es el correcto”, agregó Pahola Ordóñez.
Por eso, tanto indígenas, como campesinos y autoridades seguirán trabajando con las comunidades, con la academia, con la UNESCO, con los gobiernos locales y con todos los aliados que creen, como muchas personas, que el Cauca no es solo un territorio para administrar, sino una herencia viva que debemos cuidar, defender y proyectar al mundo.


Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.
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