COLOMBIA

¿Por qué ciudades lejos del epicentro también sufrieron graves daños durante el terremoto? Esto dicen los expertos

La profundidad del sismo, la forma en que viajaron las ondas, las condiciones del suelo y las características de las construcciones ayudan a explicar por qué ciudades ubicadas fuera de la zona epicentral también registraron graves afectaciones.

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Terremoto en Colombia afectaciones en Pereira
Aunque San José del Palmar fue el epicentro del terremoto, el movimiento se sintió con fuerza y dejó graves afectaciones en varias ciudades del suroccidente colombiano. | Foto: Raúl Palacios

16 de ago de 2026, 09:42 p. m.

Actualizado el 16 de ago de 2026, 09:42 p. m.

Cuando se produce un terremoto, una de las primeras preguntas suele ser dónde estuvo el epicentro. Sin embargo, ese punto en el mapa no siempre permite explicar por sí solo dónde se sintió con mayor intensidad el movimiento o dónde se concentraron los daños.

El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, con epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó, volvió a demostrarlo. Aunque la zona epicentral fue una de las más golpeadas, ciudades y municipios ubicados a cierta distancia también registraron fuertes sacudidas, daños en edificaciones y una grave emergencia.

Las ondas sísmicas viajan desde el interior de la Tierra hasta la superficie, donde las características del suelo y las construcciones pueden influir en la intensidad de los daños.
Las ondas sísmicas viajan desde el interior de la Tierra hasta la superficie, donde las características del suelo y las construcciones pueden influir en la intensidad de los daños. | Foto: IA

Para Johan Antonio Toro Marín, especialista en Gestión Integral del Riesgo de Desastres y coordinador de Políticas de Resiliencia de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de Ciudad de México, la explicación no puede reducirse únicamente a los kilómetros que separaban a una ciudad del epicentro.

La distancia al epicentro importa, pero no es el único factor que decide cuánto se mueve el suelo ni cuánto daño se produce”, explicó el experto en un análisis remitido a El País.

Según Toro, en este terremoto intervinieron varios elementos: la profundidad del evento, la forma en que viajaron las ondas sísmicas, el tipo de suelo de cada ciudad, las frecuencias del movimiento, las condiciones de las construcciones y el nivel de exposición y vulnerabilidad de la población.

El epicentro corresponde únicamente a la proyección en la superficie del punto donde se originó el movimiento. El lugar donde realmente comenzó la ruptura se conoce como hipocentro y, según los datos recopilados por Toro, estuvo a una profundidad cercana a los 110 kilómetros en el modelo del Servicio Geológico de Estados Unidos, mientras que el Servicio Geológico Colombiano estimó una profundidad de 103 kilómetros.

Esto cambia la forma de entender qué tan lejos estaban algunas ciudades del origen real del terremoto.

De acuerdo con el análisis, Pereira, aunque se encontraba a unos 60 kilómetros de distancia horizontal del epicentro, estaba aproximadamente a 126 kilómetros del hipocentro, es decir, solo 16 kilómetros más lejos que la propia zona epicentral. Manizales, por su parte, estaba a una distancia hipocentral estimada de 139 kilómetros.

Las ondas sísmicas viajan desde el interior de la Tierra hasta la superficie, donde las características del suelo y las construcciones pueden influir en la intensidad de los daños.
Rigidez aproximada del suelo en San José del Palmar, Pereira, Manizales y Cali. Aunque Pereira y Cali presentan valores similares, recibieron movimientos sísmicos diferentes, lo que evidencia que el suelo no es el único factor que influye en la intensidad y los daños de un terremoto. | Foto: IA

En un terremoto profundo como este, mirar solo el mapa horizontal engaña. La distancia real al foco del sismo fue mucho menor de lo que parecía para las ciudades del Eje Cafetero”, plantea Toro.

Cali estaba a una distancia horizontal aproximada de 160 kilómetros, pero su distancia real al hipocentro se estimó en cerca de 193 kilómetros. Aunque era mayor que la de otras ciudades del Eje Cafetero, la distancia fue apenas uno de los factores que influyeron en la forma como se propagó el movimiento.

Las ondas no viajan igual en todas direcciones

Otro de los elementos fundamentales es que la energía liberada por un terremoto no se distribuye de manera uniforme.

La dirección de la ruptura, las características de las rocas que atraviesan las ondas y las condiciones locales de cada territorio pueden hacer que el movimiento tenga comportamientos diferentes incluso en lugares con distancias similares respecto al epicentro.

El análisis de Toro, basado en estimaciones del ShakeMap del Servicio Geológico de Estados Unidos, encontró diferencias importantes entre San José del Palmar y otras ciudades.

Uno de los casos más llamativos fue el de Pereira; según esas estimaciones, la ciudad recibió una velocidad máxima del suelo superior a la registrada en la zona epicentral y una aceleración espectral a un segundo más de tres veces mayor. “Esto demuestra que la distancia no es el factor dominante”, señala el especialista.

Sin embargo, Toro aclara que estos valores corresponden a estimaciones del ShakeMap y no deben interpretarse como mediciones puntuales realizadas por un acelerógrafo en toda una ciudad.

Las ondas sísmicas viajan desde el interior de la Tierra hasta la superficie, donde las características del suelo y las construcciones pueden influir en la intensidad de los daños.
El mapa muestra la ubicación del epicentro del terremoto, cerca de San José del Palmar, y la propagación de las ondas sísmicas hacia otras zonas del país, donde también se registraron fuertes movimientos y afectaciones. | Foto: IA

¿Qué papel jugó el suelo de Cali?

El tipo de suelo también aparece como una pieza importante de la explicación, aunque el experto advierte que no debe convertirse en la única respuesta.

El suelo no crea energía, pero puede amplificar el movimiento”, explica Toro.

Según el análisis, Cali está asentada en buena parte sobre depósitos aluviales y presenta una rigidez del suelo estimada en 373 metros por segundo, mientras que Pereira tendría una estimación de 395 metros por segundo. Ambas ciudades presentan condiciones relativamente similares en este indicador, pero recibieron movimientos diferentes.

Esto permite concluir que no basta con afirmar que una ciudad sufrió mayores daños únicamente porque tiene “suelo blando”.

Además, dentro de una misma ciudad existen diferencias importantes entre barrios y sectores, razón por la cual son necesarios estudios de microzonificación sísmica que permitan conocer con mayor precisión el comportamiento esperado del suelo en cada zona.

Las construcciones y la vulnerabilidad

La altura de los edificios, los materiales utilizados, su antigüedad, el mantenimiento, la calidad de la construcción y las modificaciones realizadas con el tiempo pueden marcar la diferencia entre una edificación que resiste y otra que colapsa.

El análisis remitido por Toro recoge casos documentados por el Colombian Earthquake Engineering Research Network, CEER, entre ellos un edificio de cinco pisos en Manizales que colapsó en su primer nivel y una construcción de ocho pisos en Cali que permaneció en pie, pero presentó daños severos en las columnas de la planta baja.

Por eso, según el experto, no puede establecerse una relación automática entre la intensidad del movimiento y el colapso de una estructura.

A esto se suma un factor que va más allá de la ingeniería: la exposición de la población. Una misma sacudida no produce las mismas consecuencias en una zona rural o poco poblada que en una ciudad donde, en pocos kilómetros cuadrados, se concentran miles de personas, viviendas, hospitales, colegios, comercios y sistemas de transporte.

Fotos edificio Ana Pilar sobre la Avenida Guadalupe, se ha identificado a una persona atrapada, se estima que permanecen 7 más bajo los escombros. Ayer sacaron tres muertos
Fotos edificio Ana Pilar sobre la Avenida Guadalupe, se ha identificado a una persona atrapada, se estima que permanecen 7 más bajo los escombros. | Foto: El País

El especialista sostiene que el terremoto fue un fenómeno natural, pero sus consecuencias dependieron de las condiciones territoriales, constructivas y sociales con las que se encontró.

Esa es, precisamente, una de las principales lecciones que deja la emergencia: aunque Colombia no puede impedir el movimiento de las placas tectónicas ni evitar que ocurran terremotos, sí puede reducir el riesgo mediante construcciones más seguras, planificación urbana, estudios del suelo y comunidades mejor preparadas.

Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Santiago de Cali, con diplomado en Derechos Humanos. Apasionada por contar y transmitir historias, con interés en cubrir temas políticos, sociales y judiciales.

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