Duque cae en favorabilidad, ¿qué debe hacer para recuperarla?

Duque cae en favorabilidad, ¿qué debe hacer para recuperarla?

Diciembre 16, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Iván Duque y sus ministros

Como primer acto de gobierno, el presidente Iván Duque posesionó a los ministros que lo acompañan en el arranque de su mandato.

Colprensa

Una baja sensible en los índices de aprobación de la gestión del presidente Iván Duque en sus primeros cuatro meses de Gobierno denotan que el Mandatario de los colombianos necesita redireccionar sus políticas con urgencia.

En esas mismas encuestas, el índice de rechazo subió más del doble de la cifra de aprobación, evidencia de que las decisiones tomadas por el nuevo Jefe de Estado no satisfacen las expectativas de sus gobernados.

Aunque la medida del decomiso de droga a los expendedores en los parques tuvo mucha aceptación en su momento, hechos como las fallidas reformas política y la judicial, la terna para el fiscal ad hoc, los debates por el presupuesto para la educación superior y sobre todo la reforma tributaria -llamada en esta ocasión Ley de Financiamiento- que con un IVA del 19 % a toda la canasta familiar buscaba recursos para los programas estatales, marcaron una caída en picada del Presidente de los colombianos.

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El mismo senador del Centro Democrático, CD, José Obdulio Gaviria, aunque dice que Duque “demostró en la campaña ser un gran timonel”, admite que “repasando su discurso político, tanto de senador como candidato, encuentro que hubo cierto abandono al carácter y el talante de la formulación del programa”.

“Él es un Presidente del CD, entonces el Gobierno tiene que permear esa filosofía del pensamiento, la idiosincrasia y el talante del CD, que hoy está un poco desteñido, casi desaparecido. Esa combatividad del CD es la que le permitirá una verdadera inmersión favorable en la opinión pública”, comenta Gaviria.

En concepto del analista político Fernando Giraldo, Duque debe comenzar por asumir el control del monopolio de las relaciones con el Congreso. “Si en nuestro sistema de gobierno, el poder está concentrado en el Ejecutivo, no tener ese control lo pone en situación de debilidad. Esa relación no se la debe delegar a ningún partido ni dirigente”, sentencia Giraldo.

La principal recomendación de Carlos Charry, doctorado en sociología y profesor de la Universidad del Rosario, es que el Mandatario retome los puntos de su campaña por los que fue elegido. Afirma que él hizo propuestas, proyectos y promesas y que la ciudadanía votó por esa agenda.

Por lo tanto, urge Charry, es importante “una arremetida fuerte en términos de comunicación política que evidencie que ha sido fiel a esos principios que lo llevaron a la Presidencia”.

“No estoy de acuerdo con el cambio de ministros, como han dicho, sería demasiado prematuro y darles la razón a aquellos que dicen que el Gobierno está improvisando”, asevera Charry.

Para Giraldo, la percepción es cada día más evidente “de que hay un Gobernante que no gobierna o no tiene la claridad en su propuesta y en lo que necesita el país; no logra definir con precisión cuál es el norte o los énfasis de su Administración, está desorientado”. Y aclara que puede ser una percepción subjetiva, pero que se soporta en los resultados de las encuestas.

Pacto con coalición

Otro punto que resaltan los expertos es que las fuerzas políticas que llevaron a Duque al poder se deben reflejar en el gabinete de Gobierno. “Si algo ha quedado claro en estos primeros meses es la necesidad de construir consensos más allá de las diferencias partidistas, y ahí es donde veo la mayor dificultad, dado que el propio CD ha hecho un ejercicio que ha impedido que la agenda del Gobierno se proyecte favorablemente”, expone Carlos Charry.

“El Presidente debe recuperar esas alianzas que lo llevaron al poder y no concentrarse en lo que diga o no diga el Centro Democrático, sino en demostrar que puede ser el puente a través del cual se construyan consensos suprapartidistas”, añade.

Fernando Giraldo sostiene que Duque debe lograr un pacto al interior de la coalición de Gobierno integrada por cinco partidos, que le permita un reconocimiento y un respeto por parte de ella y vincular al Ejecutivo a dichos partidos.

“El Presidente quiere tener ese pacto para que avalen sus propuestas, pero él toma las decisiones de cómo se conforma y no hace partícipe a esa coalición de la conformación del Gobierno, por lo cual va a ser muy difícil que esa coalición se mueva a su favor”, explica.

De ahí que no sea extraño que al Mandatario no solo lo confronte su propio partido sino el de La U y el Conservador, que parece que lo apoyan, pero al tiempo como que no lo hacen. “De nada sirve estar en esa coalición, porque no le representa fuerza ni lo protege”, asevera Giraldo.

A propósito de coalición, el analista considera que el Jefe de Estado debe apoyarse más decididamente en el sector moderado del CD, “que aunque es minoritario, es más proclive a él, porque los mayoritarios son más radicales y más temperamentales ideológica y políticamente y alejados de las posturas del Presidente”.

Giraldo advierte que Duque no logra encontrar un respaldo mediano siquiera en los sectores moderados de su partido, “porque se sienten arrinconados o les da pena expresar su punto de vista o su respaldo público al Presidente, tratando de mitigar o compensar o neutralizar a los sectores más radicales de ese partido. Él tiene que lograr más decididamente que ese sector moderado lo respalde”.

Sin embargo, José Obdulio Gaviria dice que el Centro Democrático y toda su bancada ha estado “apoyando con entusiasmo toda la agenda legislativa del Gobierno”, pero advierte que sí es necesario ver “hasta dónde una coalición de Gobierno pueda tener éxito en el Congreso. De lo contrario, debe formular una política que permita que funcione sin necesidad del Congreso, es decir, sobre la base de la institucionalidad vigente”.

Charry también le aconseja evitar tanto escándalo mediático. En su opinión, el Mandatario debe volver a una agenda más pragmática y, para recuperar la confianza en la ciudadanía, “es importante atacar problemas de alto impacto como la seguridad en las grandes urbes y el desempleo”.

Pero ante todo le aconseja tener la gallardía para asumir que se han cometido errores y decir que se pueden corregir sobre la marcha, como la reforma política y la Ley de Financiamiento. “Duque debe decir: ‘hemos cometido errores, es parte del proceso democrático, pero corregimos para hacer propuestas favorables para la ciudadanía’”, recomienda el sociólogo.

El senador Gaviria cree que el Presidente debe retomar grandes propuestas de una verdadera revolución en la justicia, que supondría “de pronto la convocatoria del pueblo colombiano a una pequeña constituyente, dado que sin justicia no hay cumplimiento de los contratos, no hay seguridad, no hay estabilidad institucional”.

Paz y comunicación

Duque debe añadir el tema de la paz, sugiere Charry, pues frente a la comunidad internacional se muestra de acuerdo con él, pero en el país ha sido más tímido: “Sin que tenga que volverse un abanderado de la paz, debe dar la credibilidad de que a lo que el Estado colombiano se comprometió con los Acuerdos, se va a cumplir”.

El argumento del sociólogo es que la actitud del Mandatario ante la paz genera un sinsabor en la comunidad internacional, que es la que apoya no solo política sino económicamente la implementación de los Acuerdos.

Fernando Giraldo le aconseja mejorar la comunicación con la ciudadanía. “Duque ha tenido una mala orientación de sus asesores o no le han podido plantear los mecanismos mediante los cuales se pueda comunicar”, argumenta.

A su modo de ver, el Mandatario de los colombianos debe modificar su estilo personal de comunicarse con los ciudadanos, porque se ha reducido a un aspecto coloquial y artístico. “No es aconsejable eso de cantar en fiestas con el Presidente de Ecuador, vivir entre la farándula, reuniéndose con Maluma o con Carlos Vives, por creer que mostrando su lado humano o personal lo van a ver como una persona común”, expone.

También dice el politólogo Giraldo que el Gobierno se precipitó lanzando la Ley de Financiamiento recién posesionado, lo que “obviamente, causó animadversidad en la población. A los ojos de la gente, él queda como que cuando toma decisiones, se equivoca”.

Al respecto, el senador Gaviria admite que entre el dilema gasto e ingresos fiscales, él “privilegiaría la disminución del gasto, austeridad dentro de un estado muy liberal, que abandone muchas funciones innecesarias y el asistencialismo y que permita una fuerte dinámica en el sector productivo, tanto el pequeño productor, como el mediano y el grande”.

El congresista uribista admite que de pronto fue apresurado presentar ese proyecto de ley este año, pero que el presupuesto presentado por (Juan Manuel) Santos “era inequilibrado, desfinanciado y no austero”.

David Murillo Cruz, abogado e investigador en derecho público de la Universidad Libre, asegura que es muy complicado recomponer la administración de Iván Duque, “por no respetar el mérito ni la idoneidad para la elección de funcionarios. Por ejemplo, se equivocó con la terna para fiscal ad hoc, pues ninguno de los ternados era penalista ni podía garantizar la imparcialidad necesaria para investigar el caso Odebrecht. Y, sumado a eso, en materia tributaria, se inclina por tributos regresivos y no progresivos”.

En su opinión, “la única forma de recomponer su Administración es escuchando más a la oposición, alejándose de las políticas de exmiembros del Gobierno de Álvaro Uribe y depurando su gabinete”.

José Obdulio Gaviria concluye que en el primer semestre de 2019 el Gobierno debe asumir una tónica de toma de iniciativa de gran audacia en cuanto al cumplimiento del discurso del programa, porque, de lo contrario, “el tiempo y la coyuntura favorable se perderían”.

Al Presidente le aconsejan darle participación a la coalición que lo eligió, pues de lo contrario es difícil que esa coalición se mueva a su favor en el Congreso, dicen analistas.

El analista político Fernando Giraldo considera que Duque debe cambiar su estilo de comunicación tan personal, que no le favorece, a otro más presidencial.

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