Colombia
Así son las ‘pescas milagrosas’ que hacen las disidencias en la vía Panamericana
En promedio, hay cinco secuestros exprés al día.
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21 de feb de 2026, 01:25 p. m.
Actualizado el 21 de feb de 2026, 01:25 p. m.
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La vía Panamericana, a la altura de Santander de Quilichao, ha vuelto a convertirse en un motivo de angustia para las personas, ya que ese principal corredor vial que conecta al Valle del Cauca con Cauca y Nariño, hoy es un escenario de horror.
Según información revelada por la Revista Semana, un promedio de cinco y seis secuestros exprés se estarían registrando cada día en distintos puntos de esa importante carretera, en una modalidad que hace uso de retenes ilegales, robo de camionetas de alta gama y exigencias de dinero, todo en cuestión de solo horas.

Los responsables detrás de estos hechos serían las disidencias Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y Carlos Patiño, estructuras criminales que forman parte del autodenominado Estado Mayor Central, que está actualmente al mando de alias Iván Mordisco.
Estas tres columnas guerrilleras actúan en zonas rurales estratégicas del norte y centro del Cauca, y han hecho de este corredor una fuente constante de financiación y control territorial.
Según Semana, varias víctimas describen el patrón que se repite en este punto: hombres armados, algunos con uniformes camuflados y brazaletes, instalan retenes ilegales en puntos críticos, como Cajibío, Pescador y Mondomo. Luego de que detienen vehículos, especialmente camionetas de alta gama, hacen que los ocupantes desciendan y los trasladan a zonas montañosas cercanas. En estos lugares permanecen entre tres y cuatro horas, tiempo durante el cual sus familiares reciben llamadas en las que se les exige millonarias sumas de dinero para su liberación.
“Nos atravesaron una moto y un carro. Pensé que era un retén del Ejército, pero cuando vi los fusiles y escuché cómo hablaban, supe que no lo era”, relató Andrés López, empresario caleño que fue retenido junto a su esposa y su hijo adolescente. El hecho ocurrió hace dos semanas cerca de Mondomo.
Y añadió: “Nos llevaron por una trocha. Nos dijeron que si queríamos volver a ver a nuestro hijo, teníamos que pagar ya. Todo fue en cuestión de horas. Uno siente que la vida depende de una transferencia bancaria”.

Diana Martínez, por su parte, una comerciante de Palmira que también sufrió de este tipo de acciones, contó que fue interceptada en el sector de Pescador cuando regresaba de Pasto: “Nos dijeron que esto era ‘colaboración para la causa’. Nos quitaron la camioneta y nos metieron en otra. Yo solo pensaba que no saldríamos vivos”, aseguró.
Su familia logró reunir el dinero en menos de cuatro horas. “Fue pagar o no saber más de nosotros”, añadió.
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