Análisis: negociar con Nicaragua, el nuevo desafío para Colombia

Abril 22, 2022 - 12:15 a. m. 2022-04-22 Por:
Mauricio Jaramillo
Colombia Nicaragua La Haya

El exprocurador general Carlos Arrieta, el expresidente de la Corte Constitucional Manuel José Cepeda y el raizal Kent Francis James hacen parte del equipo de abogados encargados de defender los intereses de Colombia ante Nicaragua.

Especial para El País

El fallo de La Haya es una decisión que el Estado colombiano esperaba. Era evidente que la Corte Internacional de Justicia iba a ratificar lo que ya sabíamos: que Colombia no ha cumplido el fallo de 2012.

De manera expresa, este fallo significa que Colombia está violando derechos soberanos de la zona económica exclusiva nicaragüense y eso representa un desafío mayor para el Estado colombiano en tres sentidos.

En primer lugar, es un desafío porque Colombia tiene otro antecedente más para respetar, el fallo de 2012, es decir, está ese fallo y además esta nueva decisión, que constituye un antecedente negativo para Colombia, porque confirma que ese mar territorial es de Nicaragua y que Colombia ha violado esos derechos.

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En segundo lugar, implica el reto de negociar directamente con Nicaragua. Lo que ha dicho Duque es cierto, se necesita un tratado, pero para un tratado y para que este sea aprobado por el Congreso, Colombia tiene que negociar con Nicaragua y en este momento no tenemos embajador. El último embajador fue Alfredo Rangel, que básicamente incumplió lo mínimo que debe tener un embajador: no opinar sobre la política nicaragüense y fue expulsado.

Mauricio Jaramillo

Mauricio Jaramillo, internacionalista de la Universidad del Rosario.

Foto: Especial para El País

Por lo tanto, no tenemos interlocución y este Gobierno ha dicho que no va a hablar con Nicaragua.

Entonces, una cosa es que en Nicaragua no haya democracia y otra cosa es el litigio que tenemos, que nos obliga a negociar.

Ese es el reto de ahora, hablar con Nicaragua, así sea impopular. Es algo que se ha debido hacer desde 2012, incluso desde antes, pero, por el nacionalismo y la demagogia con que se ha manejado el tema, se ha descartado.

En tercer lugar está el reto de los raizales, la población afrodescendiente, los sanandresanos, la pesca artesanal y, por supuesto, la reserva del Seaflower que está en el territorio en disputa y donde hay yacimientos de recursos que ponen en riesgo esa diversidad.

Colombia tiene el gran reto de negociar ya con Nicaragua un tratado que le dé estabilidad a esa población, que está en el sándwich entre Bogotá y Managua.

Y es que Colombia ha hecho muy poco. Todo lo ha decidido desde Bogotá y solamente el año pasado el país llevó un raizal a la Corte Internacional de Justicia. En 20 años de litigio, solamente una vez y hace un año, llevamos un raizal.

Eso demuestra que el Estado colombiano estuvo siempre desconectado de las reivindicaciones sanandresanas.

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