Polémica en Cali: ¿es malo para la salud vivir cerca de una antena de telefonía móvil?

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Polémica en Cali: ¿es malo para la salud vivir cerca de una antena de telefonía móvil?

Julio 07, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | Reportero de El País
Polémica en Cali: ¿es malo para la salud vivir cerca de una antena de telefonía móvil?

La Comisión Nacional del Espectro es la entidad encargada de verificar que las estaciones base no superen los límites de radiación permitidos.

Habitantes de Granada dicen que una antena de telefonía móvil afecta su salud. Compañías dicen que no son perjudiciales, instalarán más con la llegada del 4G. ¿Quién tiene la verdad?

La antena está en el patio de una casa. Como un árbol plantado, así. Solo que es gigante. Mide, de alto, 31 metros. En el barrio, en Granada, norte de Cali, se puede ver desde cualquier esquina. La casa donde está la antena de telefonía móvil, para más señas, está a un par de cuadras del Santuario de Fátima, Avenida 9 Norte entre calles 15A y 16. Y entorno a ella, a la antena, han empezado a surgir historias. Dicen que por la radiación que supuestamente emite, han muerto cuatro personas, todas de cáncer, todos habitantes de esa manzana.Liliam Bueno, del edificio Bosque Santorini, que está al frente de la antena, empieza a enumerar a los fallecidos: don Alfonso (Moreno Collazos); la morenita aquella (Shirley Sandoval); Doña Secundina Viatela; la señora María Isabel Álvarez. Liliam, y otros vecinos, insisten en que sus muertes podrían estar relacionadas con la supuesta radiación. Y hay otros que aseguran estar enfermos, también por la antena. Dos adolescentes de 17 y 18 años, ambas con cáncer, dice Liliam. Janeth Gallego Estrada, una de sus vecinas, asegura que padece de dolores en los huesos. Su nieto, Carlos Hernando Mendoza, sufre de ahogos repentinos. Danilo Velasco, otro vecino, comenta que siente malestares generales, dolores en la pierna izquierda, dolores, también, en los huesos. A su esposa, María del Pilar, le pasa lo mismo. Y Danilo, en las noches, cuando duerme, dice que le suceden cosas extrañas. Como si le pasara corriente por el cerebro, una descarga, “algo raro”. Todos viven cerca de la antena, en la misma manzana. Todos coinciden en que los males los empezaron a padecer después del año 2008, justo el año en que la instalaron. Fue en un fin de semana. Los vecinos estaban durmiendo cuando escucharon el aparato aquel que perfora el cemento. Pensaron que estaban arreglando alguna vía. Cuando se levantaron y miraron al cielo, la espléndida vista que tenían ya no estaba. Estaba la antena. II Hay tres posiciones distintas sobre el tema: los que aseguran que las antenas de telefonía móvil ubicadas cerca a las casas no generan ningún daño para la salud; los que aseguran que no se puede decir si sí o si no, aún no hay cómo comprobarlo o desementirlo; los que dicen que sí. Rodrigo Lara pertenece al primer grupo. Es el presidente de la Asociación de la Industria Móvil de Colombia, Asomovil. Según él, las antenas de telefonía, las estaciones base como las llama, no le hacen daño a la salud de las personas, “aquel es un mito infundado”. Según Lara, las estaciones base emiten tantas radiaciones como las que puede emitir un secador de pelo, un televisor de la tecnología anterior al plasma. “Es un campo electromagnético débil. Y no lo decimos nosotros, lo dice la Organización Mundial de la Salud, después de revisar más de 16 mil estudios: las estaciones base no producen ningún efecto dañino sobre la salud”.Con exactitud, lo que ha informado la OMS es que hasta el momento no hay pruebas científicas que demuestren que las ondas emitidas por las antenas de telefonía móvil sean perjudiciales para la salud, pero eso no quiere decir que en un futuro, tras más investigaciones, se diga lo contrario. La OMS representa la segunda visión del tema. Rafael Hernández es arquitecto, ha estudiado la radiación que generan los aparatos electrónicos. Incluso escribió un libro sobre sus hallazgos: ‘Contaminación invisible’. Según Rafael, las antenas de telefonía móvil sí son contaminantes. Las personas que están en pisos altos, de hecho, están más expuestas que las que viven en los primeros pisos. El transporte de telecomunicaciones, explica, es aéreo, no terrestre. ¿Pero podría una persona llegar al punto de enfermarse? Según Rafael, habría que estudiar las distancias en las que permanecen las personas de las antenas. También investigar si en las casas hay problemas con las instalaciones eléctricas, demasiados teléfonos móviles, demasiados artefactos electrónicos, lo que podría generar una “asociación de radiaciones”, es decir, una exposición permanente a diferentes fuentes de radiación que sí pueden generar enfermedades. Según su teoría, entonces, las antenas de telefonía móvil por sí solas no enferman, pero sí pueden contribuir a ello.Rafael recuerda, además, un dato: la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer aseguró que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, posiblemente, son cancerígenos. Daniel Enrique Medina es neurocirujano de la Clínica Amiga de Comfandi y la Clínica de Occidente. En su consultorio ha atendido a pacientes asustados que viven cerca de antenas de telefonía móvil. A todos les ha respondido más o menos lo mismo cuando le consultan sobre si sus padecimientos se deben a esos aparatos: “es un tema controversial que aún se discute a nivel mundial. Lo que sí está demostrado es que cuando las personas están expuestas a un alto nivel de ondas, que además están muy cercanas al cuerpo, pueden experimentar cambios fisiológicos. Pero aún no se ha demostrado que las antenas de telefonía móvil ocasionen enfermedades como el cáncer. En todo caso las recomendaciones de países en donde hay más control, es que se debe tener una distancia prudencial entre las personas y estas fuentes de emisión”.Y en Colombia, sin embargo, no existe una normatividad establecida. Cada municipio pone sus propias reglas para la instalación de antenas. En Cali, por ejemplo, solo están permitidas en los principales ejes viales. Es decir: las antenas que están ubicadas dentro de los barrios en patios o terrazas son irregulares, ilegales.Rodrigo Lara, de Asomovil, defiende a las compañías: “Si tú ubicas esas antenas lejos de las viviendas, pues esas viviendas no van a tener señal de telefonía celular. Es así de sencillo. Establecer distancias entre las antenas y las casas lo que denota es un desconocimiento absoluto del funcionamiento de la tecnología móvil. Hacerlo es una decisión de cada municipio. Pero el municipio, y los habitantes, no pueden pedir entonces que no se caigan las llamadas. En este momento hay un problema de calidad muy serio en Cali. La única forma de resolverlo es desplegando infraestructura. Pero la normatividad limita ese despliegue a los principales ejes viales. Ese es un absurdo nacional, mundial. Si esa normatividad no cambia, Cali se verá rezagada en materia de comunicaciones. Lo que sugiero es que se tome el modelo de Medellín, que no restringe la instalación de antenas en ninguna zona. Por eso, y por otras cosas, Medellín es la ciudad más innovadora del país”...IIIAlgunos de los habitantes de Granada, algunos de los que padecen enfermedades desde 2008, no están muy convencidos de lo que les dicen: eso de que no se puede probar si la antena los está enfermando o no. En 2012, acudieron a la Universidad Icesi. El Grupo de Investigación en Informática y Telecominicaciones se interesó en el caso, estudió el barrio, midió el nivel de radiación. Según su conclusión, “los niveles están muy por debajo de los límites establecidos en la legislación colombiana y las recomendaciones internacionales”, aunque hizo una aclaración: los valores de radiación pueden cambiar a lo largo del día y en diferentes días de la semana, “por lo que la medición realizada puede no ser totalmente representativa”. El estudió también determinó que la ubicación de la antena no es idónea, “encontrándose demasiado cerca de las residencias”. En todo caso, dice Liliam Bueno, siguen asustados. Los enfermos, está segura, son evidencia de que algo está pasando. Por eso acudieron a la Secretaría de Salud. El médico Carlos Humberto López está valorando a cada paciente. Aún, dice él, no es posible determinar “una causalidad” de las enfermedades. Siguen los análisis.

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