Cali
Monseñor Isaías Duarte Cancino: se cumplen 24 años del homicidio del ‘Apóstol de la paz’
Su legado de servicio por la justicia y la paz sigue vivo.
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16 de mar de 2026, 02:33 p. m.
Actualizado el 16 de mar de 2026, 02:33 p. m.
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Este 16 de marzo se conmemora el aniversario número 24 del asesinato de monseñor Isaías Duarte Cancino, quien se destacó como líder religioso y social por las grandes obras realizadas en las zonas marginales de Cali y pese a los años transcurridos, su legado sigue vivo.
También recordado como el ‘Apóstol de la paz’, monseñor Duarte Cancino entregó su vida al servicio del Evangelio y fue una voz firme en defensa de la dignidad humana, la reconciliación y la construcción de la paz en Colombia. Fue asesinado el 16 de marzo de 2002, al salir de celebrar la Eucaristía en el oriente de Cali.
“Hoy elevamos una oración por su eterno descanso y pedimos al Señor que su testimonio siga inspirando a la Iglesia y a la sociedad a trabajar por la vida, la justicia y la paz”, señalaron desde la Arquidiócesis de Cali.
Asimismo, recordaron sus palabras motivadoras al servicio de la comunidad: “Todo lo que haga que el hombre viva y viva dignamente, en su condición de persona y de hijo de Dios, es lo que de manera especial da gloria al Señor”.

Un legado que sigue vivo
Monseñor Isaías llegó a Cali en 1995, tras varios años de trabajo pastoral en el Urabá. El papa Juan Pablo II lo nombró ese año como arzobispo de Cali. Desde ese cargo se propuso impulsar diversas acciones orientadas a dignificar la vida de los habitantes de los sectores más vulnerables de la ciudad.
Según explicó recientemente el padre Efraín Montoya, la labor eclesial de Monseñor se apoyaba en tres pilares fundamentales: la defensa de los derechos humanos, la educación y la comunicación. Estos principios orientaron las distintas iniciativas sociales que promovió durante su servicio pastoral.
El legado de Isaías Duarte Cancino permanece visible a través de programas destinados a atender las necesidades de alimentación y bienestar de las poblaciones más vulnerables.
Entre esas iniciativas se destacan Samaritanos de la Calle, la Fundación Ser Gente, el Banco de Alimentos de Cali y la Comisión Justicia y Paz. Esta última surgió en un contexto en el que el país comenzaba a dar sus primeros pasos en la búsqueda de la paz.

Monseñor también es recordado por su postura firme frente a la actuación de los grupos armados que, mediante secuestros y asesinatos, sembraban violencia en la región.
“Él fue un incansable buscador por la paz. Decía que sin paz no puede haber justicia y sin justicia no puede haber paz. Su mayor deseo era que Cali pudiera progresar y dejara de estar apabullada por los grupos terroristas y destructores de la ciudad”, afirmó hace un tiempo el padre Efraín Montoya.

Comunicadora Social - Periodista de la Universidad Autónoma de Occidente, con amplia experiencia en periodismo regional, comercial y desde hace tres años trabajo en la sección de economía.
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