GESTORES
Los barberos por la paz que se graduaron de gestores cívicos en Cali
Este martes, 230 barberos del Distrito de Aguablanca fueron graduados por Chao Racismo como gestores cívicos. Su misión: derrumbar las fronteras invisibles y la violencia contra la mujer mientras pulen las barbas de sus clientes.
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14 de dic de 2018, 10:24 a. m.
Actualizado el 24 de dic de 2024, 04:36 p. m.
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El martes es el día de descanso de los barberos. O por lo menos es cuando menos turnos tienen en sus agendas, así que disponen de tiempo libre para disfrutarlo a sus anchas. Sin embargo, desde hace un año, los barberos del Distrito de Aguablanca prefieren reunirse (los martes) para capacitarse en diferentes asuntos: contabilidad para barberías, administración de barberías, mercadeo de barberías, pero también violencia de género, Derechos Humanos y ciudadanos, cómo instaurar una tutela o un derecho de petición, es decir, resolución de conflictos.
Este martes, justamente, en el Centro Comercial Río Cauca, se graduaron con honores. Eran en total 230 y tienen, en el fondo, una misión superior a la de hacer crecer sus negocios: desde sus barberías, influir en los barrios de Aguablanca para derrumbar las fronteras invisibles y conjurar la violencia contra la mujer.
“Que quien salga de nuestros locales lo haga siempre pensando en positivo”, dijo por ejemplo Luis Edwin Arboleda, de la barbería 'La chica barber' del barrio Potrero Grande, minutos antes de la ceremonia.
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Todo comenzó hace 4 años, cuando la Fundación Chao Racismo, dirigida por Ray Charrupi, concentró su trabajo en el Distrito de Aguablanca para procurar resultados en materia de homicidios.
El primer experimento para intentarlo fueron lo que algunos llamaron 'Afrorumbas'. Eran conciertos cada fin de semana con artistas reconocidos y la única condición para entrar era no consumir licor, tampoco llevar un arma, con lo cual disminuían las riñas y por supuesto, los crímenes por intolerancia.
Sin embargo aún continúa una problemática que genera enfrentamientos en los barrios: las fronteras invisibles. En el Distrito de Aguablanca, asegura Ray Charrupi, hay 53 fronteras invisibles identificadas.
Al principio en la Fundación Chao Racismo pensaron en realizar actividades culturales y deportivas en esas cuadras en conflicto, con el inconveniente de que una vez finalizaba la intervención, a los días volvían a generarse enfrentamientos. Para derrumbar las barreras se requería entonces una presencia tan permanente y cotidiana en los barrios como las fronteras invisibles. Fue cuando Ray Charrupi pensó en los barberos.
Las barberías afro llegaron a la ciudad gracias a los polizones que regresaban al puerto de Buenaventura con el acervo cultural afroamericano, y ciertos recursos para abrir barberías como las que conocieron en Estados Unidos. Tras el desplazamiento interno debido al conflicto armado, las barberías llegaron al Distrito de Agublanca. Hoy de hecho son más de 400.
Al principio representaban la oferta estética para el hombre negro. Luego se convirtieron en centro cultural, una expresión del hip – hop, la reivindicación de la cultura urbana, al punto que hoy los clientes no son exclusivamente hombres negros, aunque siguen siendo la mayoría.
Con una particularidad. Por lo general el hombre negro no va donde un psicólogo; va al barbero. La barbería lo hace sentir seguro, como si se tratara de un refugio, el lugar ideal para desahogarse, hablar de lo que no se habla con nadie, liberarse del miedo. El barbero se hace confidente, consejero, se convierte, de a poco, en un referente del barrio, un líder al que se escucha mientras se pone a punto la barba o el último look de moda.
Fue por ello que la Fundación Chao Racismo, en alianza con Comfandi, los periódicos El País y Q Hubo, el Centro Comercial Río Cauca, les propuso a los barberos del Distrito capacitarse para por un lado consolidar sus emprendimientos, y por otro, convertirse en los gestores de paz que entre corte y corte derrumban las barreras invisibles en el distrito y también, conjuran la violencia contra la mujer. No hay nada más poderoso, dice Ray Charrupi, que desde un lugar históricamente asociado a lo masculino los barberos comiencen a promover el respeto por la mujer entre charla y charla con sus clientes.
En la tarima, previo al grado de los barberos, Charrupi agregó: “Estamos ante el nacimiento de una nueva red de emprendimiento y de liderazgo cívico para la convivencia”
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