Las huellas que dejó Alfonso Ocampo Londoño en Cali

Las huellas que dejó Alfonso Ocampo Londoño en Cali

Septiembre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Las huellas que dejó Alfonso Ocampo Londoño en Cali

Educar para mejorar la calidad de vida de las comunidades era una de las máximas que rigió la vida de Alfonso Ocampo L.

Alfonso Ocampo Londoño, gestor de Univalle, Icesi y Cudes, ex director del HUV y ex ministro de Salud y Educación, falleció ayer en Cali a los 93 años.

La danza de los adjetivos para decir qué tan buena era una persona que ya no nos acompaña en la Tierra suele salir en momentos como este. Pero resulta particular cuando las palabras que brotan de quienes recuerdan al que no está, terminan siendo las mismas. Algo habrá hecho el médico Alfonso Ocampo Londoño para que después de su nombre todos a quienes se les pregunta digan que se trataba de un hombre inigualable, comprometido, que le  entregó la vida a la educación y la salud de su país y de su región. 

Fue, entre muchas otras cosas, rector de la Universidad del Valle, de Icesi, asesor educativo de Cudes (Corporación Universitaria para el Desarrollo Empresarial y Social),  director del Hospital Universitario del Valle, Ministro de Salud y de Educación, Director del Icetex y agregado Educativo de Colombia en la OEA. 

Rodrigo, uno de sus hijos, luchaba ayer con el llanto para intentar describirlo. “Los suyos son unos zapatos que no se van a poder llenar nunca. Su vida eran sus estudiantes, por eso, cada vez que se gradúe un alumno de Univalle, de Icesi o de Cudes, allí estará su legado. Mi papá fue un hombre grande, entregado a su familia”, dijo. 

Su impronta en la Universidad del Valle está por muchos lados. Para señalar  algunos, puede recordarse que fue el gestor de la construcción de la ciudad universitaria de Meléndez, para lo que, con el apoyo del entonces presidente Carlos Lleras Restrepo, buscó el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Liliana Arias, vicerrectora académica de esta institución y rectora (e), dice que aunque él fue rector entre 1966 – 1971, nunca se fue del todo de allí, pues siempre estaba presto para asesorías y consejos. Afirma que fue pionero de las internacionalización de las universidades y que marcó toda una época de la modernización de Univalle, donde antes de ser rector se desempeñó como jefe del Departamento de Cirugía; Director de Promoción y Desarrollo; Decano de la Facultad de Medicina y Decano de Estudios.

[[nid:576813;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/09/alfonso-ocampo-univalle.jpg;full;{El médico Ocampo fue el gestor de la sede de Meléndez de la Universidad del Valle, de la que fue rector de 1966 a 1971.Foto: Archivo El País}]]

Siendo decano y profesor de cirugía, fue su alumno el ex alcalde y médico Rodrigo Guerrero, quien dijo que Ocampo Londoño “representa las mejores virtudes de la clase dirigente vallecaucana,  dedicó su vida al servicio público por encima de los intereses personales”.

Guerrero, el alumno, dice lo evoca como un docente serio, estricto, que por su altura y porte incluso podía dar la sensación de ser un hombre ‘sobrador’. “Pero era de una generosidad extraordinaria. El Valle estará siempre en deuda con él. Recuerdo que en clase nos pedía que vistiéramos siempre de blanco, impecables, como debía ser un médico”.

Alfonso Ocampo Londoño también estuvo al frente de la creación de la Universidad Icesi, donde igualmente se desempeñó como rector.

Llevó las riendas de ese centro educativo por trece años, entre 1983 y 1996, cuando lideró la tarea de darle a la institución la imagen de calidad académica por la que hoy es reconocida. Allí, en 1984, graduó la primera generación de administradores.

En esta alma mater lo evocan como “el personaje soñador, de visión futurista, amigable y centrado en alcanzar los objetivos. Durante su gestión divulgó un aire de formación integral para los estudiantes, tanto en el ámbito del conocimiento, en el espiritual, así como en los campos de la ética, la honestidad y el desarrollo de la sociedad. En su preocupación por el mejoramiento de la Universidad, lideró firmemente la financiación y construcción de la primera etapa de la sede actual”. 

La palabra soñador también se repite en la despedida sentida que le hace el rector de la Universidad Autónoma Luis H. Pérez. Trabajaron juntos en los tiempos de  Univalle y en otros proyectos en los que la vida los puso a coincidir. 

“Fue un soñador por el Pacífico colombiano, ese tema se convirtió en su obsesión, especialmente en los últimos años. Decía ¿qué podemos hacer por el Pacífico? ¿cómo podemos aportarle a Tumaco,  a Buenaventura? Estaba convencido de que para mejorar la calidad de vida había que mejorar la educación”. 

Sus años no lo apartaron de seguir pensando y construyendo. Mario Fernando Prado, publicista,  fue su amigo por más de 40 años, y dice que hasta el final estuvo prendido a su computador, inquieto intelectualmente.

“Fue una persona excelente, brillante, correcta. La mezcla entre un buen ciudadano y un buen padre. No se le destacó en vida como se debía, lastimosamente, somos dados a olvidar”, dijo Prado, quien compartió con él también las páginas de Opinión de El País, donde Ocampo  publicó durante 35 años y hasta el año 2013, su columna Testimonio. 

En una reciente columna, Prado destacó el aporte de su amigo como “uno de los  más importantes pilares de un proyecto que harta falta le hacía a Cali”. Se refería  a la Universidad Cudes.

“Desde hace varios años, Alfonso Ocampo Londoño venía con la inquietud de que se hiciera una universidad en el norte de la ciudad con un argumento sencillo: ¿Si la mayoría de las empresas están por los lados del centro, el Oriente y el Norte, porque no había una universidad más a la mano? Esta iniciativa de Ocampo Londoño se juntó con la idea de la Fundación Misión Paz a las Naciones y pese a ser el uno católico, apostólico y romano, y la otra una iglesia cristiana, se pusieron de acuerdo y armaron un grupo que sacó adelante el proyecto”, relató.

Algo habrá hecho Alfonso Ocampo Londoño para que la danza de adjetivos en un día de despedida esté tan cargada de gratitud. La suya, como dijo su compañero Luis H. Pérez, es la profunda huella de un hombre soñador. 

Algo de historia

Era médico, educador y administrador, graduado de Medicina y Cirugía en la Universidad de Antioquia, con especialización en Cirugía General en las universidades de Harvard y Cornell; tenía estudios en Administración Industrial de la Universidad del Valle; Doctor en Ciencias de Columbia College.

Manizalita adoptado por el Valle del Cauca.

Casado en segundas nupcias con María del Pilar Navia de Ocampo, con quien tuvo cuatro hijos: Juan Jacobo, Rodrigo, Verónica y Esteban.

Su primera esposa fue Tulia Gaviria de Ocampo, con quien tuvo cuatro hijos: Alfonso, José Antonio, María Luisa y Tulia.

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