Extranjeros 'atrapados' en Cali por cuenta del Covid-19 contaron el viacrucis que han vivido

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Extranjeros 'atrapados' en Cali por cuenta del Covid-19 contaron el viacrucis que han vivido

Mayo 14, 2020 - 11:55 p. m. Por:
Redacción de El País

Daniela Castro lleva dos meses en un hostal en San Antonio sin poder salir de Cali. En Costa Rica la esperan sus padres y cinco hermanos.

Especial para El País

Colombia y, en especial Cali, era el destino soñado para cientos de extranjeros que hoy se encuentran confinados en la ciudad debido a la pandemia del coronavirus.

Unos vinieron para aprender a bailar salsa, otros a conocer la ciudad, otros por proyectos personales y, unos cuantos, porque “el destino” los trajo aquí, pese a que no lo tenían planeado. Pero ahora, la mayoría tienen un anhelo en común: regresar a sus países de origen donde dejaron a sus familias, parejas, amigos, mascotas y seres queridos. O, en su defecto, poder continuar ‘mochileando’ a otros lugares de Colombia y del mundo.

La mayoría también están clamando a sus respectivas embajadas por vuelos menos costosos a sus países, pues aseguran que ya les quedan los últimos ahorros y no quieren pasar calamidades en Cali.

La angustia de una polaca que ni siquiera puede salir a caminar

Weronika Kalamus es una polaca de 35 años que llegó a Cali en marzo para hacer un curso de yoga, pero que debido al cierre de fronteras internacionales por la pandemia del Covid, no pudo regresar a su país.

“Me cancelaron el vuelo, nadie me devolvió el dinero y la compañía aérea ni siquiera contesta”, dice Weronika y asegura que ha intentado devolverse a su país en algunos “vuelos humanitarios” que han partido hacia Holanda o Alemania, pero que no ha podido “porque nunca hay cupos disponibles”.

“Además, un vuelo cuesta 700 dólares, lo que es muy caro, y a eso tengo que sumarle el costo del pasaje a Polonia porque desde Colombia no salen vuelos directos a mi país”, manifiesta.

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La mujer agrega que está muy angustiada por que su seguro de viaje también venció y en Polonia su madre no tiene cómo enviarle dinero.

“Y, como para rematar, estoy pagando hospedaje con otras extranjeras en el sitio donde hicimos el curso de yoga, pero los dueños de este lugar no nos dejan salir a comprar comida, ni a retirar dinero y, ni siquiera, a caminar. Ellos mismos son los que nos compran la comida”.

El clamor por un vuelo humanitario

Daniela Castro es una bailarina costarricense de 22 años que el 1 de marzo cumplió su sueño de conocer Cali para aprender a bailar la salsa caleña. La ciudad, era su destino final en el país, ya que antes había estado en Bogotá, Medellín y el Eje Cafetero.

“Cuando llegué al país solo habían tres casos de Covid y por eso no vi ningún problema en seguir viajando, pero la propagación de la enfermedad fue muy rápida y, cuando menos pensé, la cuarentena me cogió en Cali”, cuenta Daniela, quien asegura que, pese a que la gente la ha “acogido muy bien en la ciudad”, ahora lo único que quiere es regresar a Costa Rica, pues sus ahorros ya se le están acabando.

“Hace poco hubo un vuelo organizado por la embajada de mi país, pero costaba 850 dólares y no tuve cómo pagarlos. Entonces, ahora estoy en la búsqueda de un vuelo más barato o que de verdad sea humanitario”, dice.

“No estaba en mis planes venir a Cali”

Hace dos meses, y después de pedalear 140 kilómetros en su bicicleta desde Popayán, Hermes Tarallo, un joven italiano de 26 años, llegó a Cali.

Venía de Timbío, un pueblo en cercano a Popayán, donde se ganaba su sustento diario enseñándole a la comunidad música, inglés e italiano.

“No había planeado venir a Cali, pero tuve que irme de Timbío porque era el único foráneo allá y noté que a las personas les empezó a incomodar mi presencia ya que creían que los extranjeros éramos portadores del coronavirus”, relata Hermes, quien asegura que tomó la decisión de venirse a la capital del Valle porque era una ciudad más grande que Popayán y “con más europeos”.

Mientras tanto, en Cali está subsistiendo con lo que pudo ahorrar trabajando como fisioterapeuta en Italia, pero ahora afirma que los más conveniente es regresar a su país.

“Pero está complicado porque que viajar está muy caro. Actualmente un vuelo a Italia cuesta 900 euros, tres veces más de lo normal”, dice Helmer, y a eso le suma los altos costos que se deben pagar para transportarse vía terrestre desde Cali hasta Bogotá, desde donde están saliendo los vuelos hacia Europa.

“Un taxi está cobrando entre uno y tres millones por llevarte a esta ciudad, que también es algo que se me sale del presupuesto”, subraya.

Dos argentinas que desean seguir su viaje

Florencia Valletto y Érika Cepeda son dos mochileras argentinas de 26 y 27 años, respectivamente, que llegaron a Cali el 11 de marzo y esperaban quedarse dos semanas en la ciudad. Desde entonces han pasado dos meses y aún permanecen aquí.

“Primero nos quedamos en la casa de un amigo, después estuvimos haciendo couchsurfing donde otro amigo y, finalmente, estamos viviendo en un colegio de San Antonio que tuvo que cerrar por la cuarentena, y que estamos cuidando”, explica Florencia y agrega que allí solo pueden quedarse hasta el 30 de mayo.

Para mantenerse y costear sus viajes, las jóvenes venden artesanías, manillas, globos y dulces típicos de su país, y también hacen maquillaje artísticos. No obstante, debido a la cuarentena, desde hace dos meses que no reciben prácticamente ningún tipo de ingreso.

“A diferencia de otros connacionales, nosotros no queremos devolvernos a Argentina, sino que le estamos pidiendo al Gobierno una visa de turismo o de trabajo para no quedar ilegales en Colombia ya que estos documentos se nos vencen en junio. Así podríamos continuar nuestro viaje hacia otras partes del país que queremos conocer, o hacia otras naciones que estaban en nuestro destino, como México”, dice Florencia.

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