Cuerpo de Enrique Colavizza está en cámara ardiente en el Teatro Jorge Isaacs

Cuerpo de Enrique Colavizza está en cámara ardiente en el Teatro Jorge Isaacs 

Octubre 01, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País 
Enrique Colavizza - fotos archivo

Enrique Colavizza será recordado por su paso por el programa Sábados Felices. Falleció a los 80 años.

Archivo de El País

El cuerpo del humorista caleño Enrique Colavizza, quien falleció este lunes hacia las 4 de la tarde, fue trasladado a las 10:00 p.m. de hoy al Teatro Jorge Isaacs, donde permanecerá en cámara ardiente hasta mañana a las 11:30 a.m.

Más tarde, será trasladado a la Capilla In Memoriam, ubicada en la Calle 5 # 27 – 35 y a las 3:00 P.M. su cuerpo será cremado en el Cementerio Metropolitano del Sur.

El humorista Enrique Colavizza es recordado por su paso por el programa Sábados Felices, donde estuvo por 37 años y se ganó el reconocimiento como 'el caballero de la sonrisa'.

La muerte sorprendió al hombre de los 1,80 metros y la sonrisa larga, mientras estaba hospitalizado en la Clínica Imbanaco, tras sufrir una neumonía, enfermedad que padecía de tiempo atrás y que lo había alejado de los escenarios.

‘El caballero de la sonrisa’, como lo llamaría después Jota Mario Valencia, nació en Cali el 7 de febrero de 1938, en una familia de ascendencia italiana. Sus padres fueron Pietro Colavizza e Isabel Spataro y fue el mayor de cinco hermanos.

Después de hacer parte de varias producciones teatrales, en 1967 integró el elenco del largometraje ‘La víbora’ junto a Fernando González Pacheco bajo la dirección de Alfonso Gimeno. Y en el Teatro de Variedades de Cali alterno entre papeles serios y cómicos.

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Fue precisamente su versatilidad como comediante y su capacidad para imitar, lo que lo llevó a participar como concursante en ‘Sábados felices’. Tras ganar en varias oportunidades el premio otorgado por el programa a la mejor rutina de humor, el director Alfonso Lizarazo le ofreció hacer parte del elenco principal del show en 1980. A partir de ese momento, se convirtió en una de las caras más reconocidas del reparto del programa, haciendo parte también de casi una veintena de festivales internacionales del humor.

Para la inscripción como cuentachistes, debía pagar 5 mil pesos, pero como no tenía dinero, un amigo suyo, el abogado William Jiménez, se los regaló. Entre los personajes que se quedaron en el corazón del público estuvo ‘El doctor pantalla’, que duró al aire casi cuatro años pero cuando empezó a recibir amenazas decidió acabarlo, como se lo dijo en una entrevista el año pasado a la periodista Nathalia Gómez Rodríguez, de la revista La Q, de El País. “Imagínate que un día llamaron aquí a la casa y contestó mi hija Ana María e indagaron: ‘¿Está su papá?’, ella dijo que no y le volvieron a decir ‘Cuídelo porque se va a quedar sin él’. Ahí me di cuenta que esas amenazas iban en serio y paré el personaje”, contó en dicha ocasión.

A El País también le confesó que antes de entrar a ‘Sábados felices’ tuvo una discoteca: ‘La 20-50’, pero que solo era negocio. “No era rumbero. Pero cuando lo tuve llegó el boom de la coca, de las pastillas, entonces mi papá me dijo ‘ese negocio no te conviene, van a creer que eres de los mismos. Mejor dedícate a hacer algo más noble’. Lo vendimos. Luego tuvimos ‘Las Vallas’ y después nos dedicamos a la fábrica de cauchos de unos tíos, donde quedé como encargado”.

Alegre, formal e irreverente, se le vio en las pantallas de los hogares colombianos formando parte del elenco de ‘Sábados felices’ en papeles como el papá de Jaimito, el borracho y el gringo. También presentó el programa durante dos meses, pero se alargó por ocho meses, a su pesar.

Y él mismo fue adonde la directora de Caracol TV para preguntarle cuándo regresaba a lo suyo y al escuchar que no volvería a hacer humor porque era muy buen presentador, anunció su retiro. En ese momento Jota Mario lo reemplazó y lo retornaron a su lugar, como humorista.
La última etapa de su vida transcurrió en Cali, en el barrio La Flora, junto a su esposa Alba Lucía, siempre con la alegría, humildad y buen sentido del humor que lo caracterizaba tanto en la pantalla como en su vida íntima.

En el año 2013, debido a dificultades con su salud, tuvo que despedirse del que fue su segundo hogar y en donde hizo reír a carcajadas a múltiples generaciones del país.

Hoy no solo lo lloran en su barrio La Flora, también lo hacen todos los seguidores de su carrera, su viuda y sus cuatro hijos.

Colavizza fue un hombre con la sonrisa a flor de piel, con el sentido del humor afilado y listo para sorprender a cualquier momento. Entabló amistad con recordados humoristas como Jaime ‘El Flaco’ Agudelo y Carlos ‘El Mocho’ Sánchez, quienes ya fallecieron también. De igual manera siempre llevó en sus recuerdos y su corazón a sus demás amigos y colegas como: Hugo Patiño, La Gorda Fabiola, El Hombre Caimán, Norberto López y cada uno de los otros compañeros con los que departió y que lo recordarán por siempre.

Caracol Televisión lo recordó en su página con las palabras que él le dedicó al programa y al canal: “Gracias, gracias porque con ‘Sábados felices’ pude ser yo lo que era, pude hacer lo que quería y encima de eso me pagaban. Gracias es poquito, igual a Caracol no hay nada”. Colavizza también aseguró: “Quiero que me recuerden por lo que hice como ser humano”.

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