Cultura
Aura Lucía Mera: retrato de una mujer libre, adelantada a su época, periodista íntegra y gestora visionaria
La caleña que mantuvo su voz por más de 60 años en la prensa colombina y dejó un valioso legado cultural.
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5 de abr de 2026, 11:21 a. m.
Actualizado el 5 de abr de 2026, 11:21 a. m.
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Sus amigos más cercanos la llamaban “Auralú”. Todos los demás la reconocían —cuando la veían llegar a un evento o cuando tomaba la palabra— como la periodista y gestora Aura Lucía Mera, un nombre legendario que de inmediato traía el eco de una mujer aguerrida que llevó adelante algunas de las grandes gestas culturales de Colombia, y que opinaba con total franqueza sobre lo divino y lo humano, pero más que otra cosa comentaba con entusiasmo sus innumerables lecturas, desde sus columnas en El País y El Espectador.
“Mi vida ha girado en torno a los libros, no la concibo sin ellos, no sé cómo hubiera sido sin ellos, son como una segunda piel, o tal vez la primera”, escribió en una de sus columnas.
En sus más de 60 años como periodista de opinión, Aura Lucía Mera dejó huella como una voz independiente frente a la realidad social y política del país y, al mismo tiempo, como promotora inigualable de la cultura y el talento caleño, de lo que se sentía orgullosa.

“Que no nos vengan con el cuento de que Cali no ofrece a los caleños y a todos sus municipios la oferta cultural más rica, selecta y variada. El que no quiere ir y gozársela sin que le cueste un centavo, después no diga que ‘en esta ciudad no hay oportunidades de aprender y crecer culturalmente’”, aseguró.
Por eso, con su fallecimiento el pasado 29 de marzo, Cali y Colombia perdieron una mujer que, con su talento y visión cultural, abrió espacios y consolidó plataformas de promoción sobre las que artistas nacionales alcanzaron sus más altos niveles de reconocimiento y que aún siguen brindando oportunidades a las nuevas generaciones.
Aura Lucía Mera ayudó a construir lo que hoy conocemos como la cultura colombiana de proyección universal, como lo hicieron otras grandes damas, entre ellas Gloria Zea, Consuelo Araújo Noguera y, en Cali, Maritza Uribe de Urdinola.
En este sentido puede entenderse el mensaje del Ministerio de Cultura ante su partida: “Honramos la memoria de Aura Lucía Mera, escritora, periodista y gestora cultural que dedicó su vida a promover la cultura en Colombia. Desde la Dirección de Colcultura y su trabajo como columnista, impulsó el desarrollo cultural del país y contribuyó a acercar la literatura y las artes”.
Y desde la Secretaría de Cultura de Cali manifestaron que “su sensibilidad, su pensamiento y su compromiso con las letras y la promoción cultural aportaron de manera invaluable a la construcción de una ciudad que reconoce en la cultura un camino para la memoria, el diálogo y la transformación”.
Su carrera inició en 1964, cuando empezó a publicar sus columnas en las páginas de El País, como ella misma contó: “Empecé a escribir semanalmente bajo el seudónimo de Martina. Recuerdo que mi primer artículo se tituló ‘Estoraques’”.

Allí se conoció con quien sería una de sus grandes amigas, la periodista Beatriz López, y juntas crearon la Página Femenina “no solo de temas femeninos, sino escrita por un grupo de mujeres que tuvo el periodismo colombiano”.
La pasión por la lectura y la escritura venía de familia: “Abuelo paterno, filólogo y escritor; por el lado materno, poetas, escritores, periodistas”.
Su madre fue la escritora Aura Becerra de Mera, también columnista de El País, una mujer que no solo heredó a su hija el oficio periodístico, sino también el carácter insumiso y una franqueza brutal.
Como cuenta el periodista cultural y escritor Mario Jursich Durán, la señora Becerra de Mera tenía una lista pegada en la entrada de su finca en el corregimiento El Saladito, que decía:
No presto los caballos.
No presto el teléfono.
No juego canasta.
No salgo a caminar.
No recibo visitas.
No hago visitas.
No voy a costureros.
No bajo a la misa.
No me interesa la vida ajena.
No me gusta este verano.
No me jodan.
Para Jursich Durán, Aura Lucía Mera “tenía algo poco frecuente en la clase social en que nació y murió: autoironía”.
A esto se debe que, así como nunca se autocensuró para señalar y decir las verdades que creía necesarias, sin importar lo incómodas que resultaran para algunos sectores, tampoco tuvo miedo de exponerse a sí misma y confesar sus errores, de ese tamaño era su humanidad.
“Aprendí a ser libre diciendo lo que pienso y siento. Si le molesta ‘al otro’, es problema del otro. Solo un diálogo honesto puede generar una relación duradera, de verdad, con la pareja, los hijos, los amigos”, afirmaba.
Vicky Perea, directora de El País, considera que Aura Lucía “fue una mujer adelantada a su época, una persona que, desde muy joven, hizo defender su condición de mujer, sus derechos”.
También cuenta que, a lo largo de seis décadas, “muy pocas veces no escribió la columna de los martes, que nunca dejaba indiferente a nadie. Era una columna donde ella decía sin pelos en la lengua lo que pensaba, alababa a quien ella quería realmente reconocer, pero también criticaba a quien creía que no estaba haciendo las cosas bien”.
“Fue una gran escritora caleña, con una vida muy compleja que nunca ocultó, y de la que hablaba sin problemas, de forma muy abierta. Yo creo que fue un referente cultural para Colombia”, subraya la directora de El País.
Por su parte, para la psiquiatra y columnista, Gloria Hurtado, amiga desde el colegio Sagrado Corazón, “Aura Lucía se caracterizó por su atrevimiento, en el buen sentido de la palabra, al romper esquemas sociales y tener la audacia para asumir una posición propia. Se arriesgó y luchó por lo que creía, la cultura y su familia. Ella nunca necesitó la aprobación social”.
Muy joven, Aura Lucía Mera se casó con Rodrigo Lloreda Caicedo, reconocido periodista y político, formando una familia en la que tuvieron cuatro hijos, pero años después se separaron.
Luego vivió en Ecuador, donde sostuvo una relación con el torero español Domingo González Lucas, llamado ‘Dominguín’, y para finales de los años 70 se instaló en Bogotá, donde comenzó a desarrollar por lo alto la gestión cultural.
Al principio trabajó en Telecom, luego como presentadora en un magazine de televisión y, para 1982, cuando Belisario Betancur asumió la presidencia de Colombia, decidió entregarle la dirección del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) a la periodista y gestora caleña.
Ese mismo año, en el que Gabriel García Márquez ganó el Premio Nobel de Literatura, como representante del Gobierno Nacional, Aura Lucía Mera propuso la mayor celebración de la cultura colombiana que se haya visto a nivel internacional.
Formó en cuestión de días una delegación de los mejores artistas nacionales en danzas y músicas tradicionales para acompañar a Gabo en la recepción del Nobel en Estocolmo, ante toda la aristocracia sueca.
“Todos quedaron hechizados con las voces de la Negra Grande de Colombia y Totó la Momposina, los vallenatos encabezados por el maestro Escalona y Emiliano Zuleta, y los Congos de Barranquilla. Fue un acontecimiento cultural sin precedentes”, contó Aura Lucía, quien estuvo allá, liderando este evento histórico para la consolidación de la cultura colombiana.
Todas las activaciones que hoy se realizan por el mundo para promocionar a Colombia, en el marco de ferias, festivales y otros eventos son directos herederos del gran precedente que dejó la representación cultural de Estocolmo.

Durante esos años, Aura Lucía también batalló con una adicción al alcohol y la cocaína, pero con la fortaleza que la definió se repuso y continuó dedicándose con más apasionamiento a la cultura y la escritura.
Como cuenta su hijo Francisco José Lloreda Mera, “luego de conocer el infierno, los últimos 25 años estuvo sobria, solo tomaba Coca Cola Zero sin hielo”.
El relato de su viacrucis con las adicciones y cómo las superó está en el libro ‘Testimonio de una lucha contra la adicción al alcohol y la droga’, que publicó en 1995. Fue tan sensible su historia que, en 2013, Discovery Channel realizó un reportaje sobre la caleña en la serie ‘Mi adicción, mi maldición’.
“Entre sus lecciones me enseñó a ponerle pasión a todo lo que hago, decir las cosas sin miedo, disfrutar los atardeceres. A ella le debo mi amor a los libros, a escribir, mi sensibilidad al arte y la cultura”. Francisco José Lloreda Mera
En 2014, Aura Lucía Mera promovió un nuevo hito en la cultura colombiana, pero en particular para el posicionamiento de Cali como epicentro de las letras, gestionando la creación del Festival Internacional de Literatura Oiga Mire Lea, que este año celebrará su décimo segunda edición.
“Viniendo para Cali con una amiga, viendo el éxito que tenía el Hay Festival y nosotros con tantos escritores de calidad, pensé que podríamos tener nuestro propio evento, y se me ocurrió que nada más caleño que el ‘oiga, mire, vea’, y por qué no tener un ‘Oiga, Mire, Lea’”, contó en una ocasión.
Catalina Villa, coordinadora literaria del festival, la recuerda como “la gran entusiasta de la cultura caleña, lectora voraz y muy generosa. Apoyaba muchas iniciativas y promovía a los escritores y artistas desde sus columnas”.
“Ella, junto a otras mujeres de la ciudad, como Pilar Caicedo y Gloria Delgado, propusieron en su momento, a la entonces directora de la Biblioteca Departamental, Beatriz Otero, crear este evento, y vivía feliz de haberlo logrado. Siempre hizo parte del comité gestor, donde proponía escritores y compartía sus ideas”, complementa.
El escritor Alonso Sánchez Baute, amigo de Aura Lucía, la definió así: “Una mujer, como pocas, que vivió intensamente. Conoció a profundidad lo que significa ser libre e independiente, enfrentando la soledad. Mujer de carácter, de voz ronca y fuerte, supo reflexionar sobre cada emoción que le regaló la vida, incluyendo los errores, y fue dueña de una caleñidad, de una generosidad y de una honestidad que muchos nunca pudieron entender ni aceptar. Igual, fue feliz y derrochó alegría”.
“La literatura, el arte y la cultura fueron unas de sus pasiones. A través de estas encontraba su propia libertad, lograba volar”, concluye su hijo Francisco José Lloreda Mera.

Periodista y escritor, entre sus publicaciones destaca el volumen de ensayos ‘Libro de las digresiones’. Reportero con experiencia en temas de cultura, ciencia y salud. Segundo lugar en los Premios Jorge Isaacs 2022, categoría de Ensayo.
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